Día 18 de Octubre, San
Lucas Evangelista
Doble de II clase, Conm. de Domingo XXI de Pentecostés.
Orn. Rojos.
San Lucas era hijo de padres
gentiles y nacido en Antioquia, capital de Siria. De cultura nada común, era
versado en letras griegas y la elocuencia, conocía el arte de la pintura, y el
mismo Apóstol San Pablo nos dice que era médico. Convertido a la fe por este Apóstol,
fue en adelante su amigo y compañero inseparable en todos sus viajes
apostólicos. Escribió el tercer Evangelio, que algunos Santos Padres llaman
Evangelio de San Pablo, y también el libro de los Hechos de los Apóstoles, en
el que nos narra los triunfos maravillosos de la fe. Su Evangelio, escrito
alrededor del año 63, en un griego escogido y elegante, sigue un orden lógico y
cronológico. Como no estuvo presente a los hechos de la vida de Jesucristo, “ha
examinado cuidadosamente las cosas desde su origen” y consultado “a los que
desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra”. Él
visita a la Virgen María
para saber de Ella y narrarnos el Misterio de la Anunciación , de la Encarnación , del
Nacimiento y tantas otras cosas que solo él nos dice y solo Ella podía saber.
Afirma San Jerónimo que San Lucas murió a la edad de 84 años y que fue virgen
durante toda su vida.
Domingo XXI de Pentecostés.
Nos exhorta el Señor a perdonar generosamente las injurias, las ofensas de nuestros prójimos. Habla del perdón de las injurias personales, y por lo que respecta a la disposición de ánimo, no precisamente a abandonar la legítima defensa de nuestros intereses y de nuestra fama.
Para esto debemos desterrar el espíritu de venganza: primero, por el mandato y ejemplo de Jesús: “Yo os digo: amad a vuestros enemigos” (S. Mateo 5, 44) y en el alto del Calvario muere por todos y dice orando al Padre Eterno. “Padre mío, perdónalos…” (S. Lucas, 23, 34); segundo, por el ejemplo de los santos y de los mártires que morían rogando por sus verdugos; tercero, por nuestro provecho, porque en el Padrenuestro decimos: “Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”.
Nosotros, como el siervo malo, hemos malversado con frecuencia los dones que Dios nos confió; y al ser llamados a dar cuenta de nuestra administración, en vistas de nuestras malas obras, no hemos tenido otro recurso que implorar la misericordia de Dios, que nos enseña a ser misericordiosos con los demás.
24 de octubre: San Rafael Arcángel
“Dijo el ángel Rafael a Tobías: bueno es guardar el secreto del rey, pero también es laudable publicar y celebrar las obras de Dios. Buena es la oración con el ayuno; y el dar limosna es mejor que guardar tesoros de oro, porque la limosna libra de la muerte y limpia la multitud de pecados, y hace hallar misericordia y vida eterna. Mas los que comenten pecado e iniquidad son enemigos de su propia alma. Por tanto, voy a manifestaros la verdad y descubrir lo que ha estado oculto. Cuando orabas con lágrimas, y enterrabas los muertos, y te levantabas de la mesa a media comida, y escondiendo de día los cadáveres en tu casa los enterrabas de noche, yo presentaba tu oración al Señor. Y porque eras acepto a Dios, fue necesario que la tentación te probase. Y ahora el Señor me envió para curarte y librar del demonio a Sara, esposa de tu hijo. Porque yo soy el ángel Rafael, uno de los siete que asistimos ante el Señor.” (Tob. XII, 7-15).


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