Sermón
R. P. Carlos Dos Santos
Sermón
R. P. Lucio César Simbrón
Lección
Yo, como la vid, exhalo suave olor: y mis flores dan frutos de gloria y de riqueza. Yo soy la Madre del amor hermoso, y del temor, y de la ciencia, y de la santa esperanza. En mí está la gracia de todo camino y de la verdad: en mí la esperanza de la vida y de la virtud. Venid a mí, todos los que me deseáis, y seréis colmados de mis frutos. Porque mí espíritu es más dulce que la miel y mi herencia más que la miel y el panal. Mi memoria durará por todos los siglos. Los que me coman, tendrán aún más hambre: y, los que me beban, tendrán todavía mas sed. El que me escuche, no será confundido; y, los que obren movidos por mí, no pecarán. Los que me den a conocer, tendrán la vida eterna.
Ecli. XXIV, 23-31
Evangelio
En aquel tiempo, al volver ellos, quedóse el Niño Jesús en Jerusalén y no lo notaron sus padres. Y, creyendo que estaría en la caravana, anduvieron camino de un día, y le buscaron entre los parientes y conocidos. Y, no encontrándole, tornaron a Jerusalén en busca suya. Y sucedió que, después de tres días, le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndolos y preguntándoles. Y se admiraban todos los que le oían, de su prudencia y de sus respuestas. Y, al verle, se admiraron. Y díjole su Madre: Hijo, ¿por qué has obrado así con nosotros? He aquí que tu padre y yo te hemos andado buscando con dolor. Y díjoles: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es preciso que me ocupe en las cosas de mi Padre? Y ellos no entendieron la respuesta que les dió. Y bajó con ellos, y fué a Nazaret: y estuvo sujeto a ellos.
San Lucas LC. II, 43-51
No hay comentarios.:
Publicar un comentario