domingo, 15 de marzo de 2026

Sermón Domingo Cuarto de Cuaresma

Sermón

R. P. Carlos Dos Santos


Lección

Hermanos: Escrito está: Que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclava, y otro de la libre. Pero, el que tuvo de la esclava, nació según la carne: el que tuvo de la libre nació en virtud de la promesa: esto ha sido dicho en alegoría. Porque estas (madres) son los dos Testamentos. El uno, dado en el Monte Sinaí, engendra para la esclavitud: éste es Agar. Porque el Sinaí es un monte de Arabia, que corresponde a la Jerusalén del presente, la cual sirve con sus hijos. Pero la Jerusalén de arriba es libre, y ésta es nuestra madre. Porque está escrito: Alégrate, estéril, que no pares: prorrumpe, y clama, la que no das a luz: porque los hijos de la abandonada son más numerosos que los de la que tiene marido. Y nosotros, hermanos, somos, como Isaac, hijos de la promesa. Pero, así como entonces el nacido según la carne perseguía al nacido según el espíritu, así es también ahora. Mas, ¿qué dice la Escritura? Arroja a la esclava y a su hijo: porque no será heredero el hijo de la esclava con el hijo de la libre. De modo, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre: con la libertad con que Cristo nos libertó.

Gálatas IV, 22-31



Evangelio
En aquel tiempo pasó Jesús al otro lado del mar de Galilea, donde está Tiberíades: y le siguió una gran muchedumbre, porque veían los prodigios que hacía con los que estaban enfermos. Subió, pues, Jesús al monte: y sentóse allí con sus discípulos. Y estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. Y, como alzase los ojos Jesús, y viese que había venido a El una gran muchedumbre, dijo a Felipe: ¿Dónde compraremos panes, para que coman éstos? Pero esto lo decía para probarle: porque El ya sabía lo que había de hacer. Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno reciba un poco. Dícele uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: Hay aquí un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces: pero, ¿qué es esto para tantos? Dijo entonces Jesús: Haced que se sienten los hombres. Y había mucha hierba en aquel lugar. Sentáronse, pues, los hombres en número de casi cinco mil. Tomó entonces Jesús los panes, y, habiendo dado gracias, los distribuyó entre los sentados: e hizo lo mismo con los peces, dando a todos cuanto quisieron. Y, cuando se saciaron, dijo a sus discípulos: Recoged los restos que han sobrado, para que no perezcan. Los recogieron, pues, y llenaron doce cestos con las sobras de los cinco panes de cebada, que dejaron los que habían comido. Y aquellos hombres, cuando vieron que Jesús había hecho un milagro, dijeron: Este es el verdadero Profeta, que ha de venir al mundo. Pero, cuando conoció Jesús que iban a venir para arrebatarle y hacerle rey, huyó de nuevo al monte El solo.

San Juan VI, 1-15

sábado, 14 de marzo de 2026

Dom Gueranger: Domingo Cuarto de Cuaresma

    



CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger


EL DOMINGO DE LA ALEGRÍA

Este domingo, llamado Laetare, por comenzar así la primera palabra del Introito de la Misa, es uno de los más célebres del año. Este día, la Iglesia suspende las tristezas de Cuaresma; los cantos de la Misa sólo hablan de la alegría y el consuelo; el órgano, mudo en los tres domingos precedentes, se hace oír hoy; el diácono viste la dalmática, el subdiácono la túnica; y se permite sustituir los ornamentos de color morado por los de rosa. Ya vimos, en el Adviento, practicar estos mismos ritos en el tercer domingo llamado Gaudete. Esta nota de alegría que la Iglesia pone hoy en su Liturgia tiene por ñn felicitar a sus hijos por su celo. Han recorrido ya la mitad de la santa Cuaresma y quiere estimular sus energías para coronar la carrera (Como antiguamente la Cuaresma comenzaba no el miércoles de Ceniza, sino el primer domingo de Cuaresma, resultaba que el cuarto domingo fijaba exactamente la mitad del tiempo cuaresmal. Este era el domingo de la Media Cuaresma. Más tarde se adelantó la Cuaresma cuatro días, la Mitad de la Cuaresma se adelantó del domingo al jueves. De todo esto no tenemos indicios en los textos litúrgicos).


LA ESTACIÓN

En Roma, se celebra la estación en la basílica de Santa Cruz de Jerusalén, una de las siete principales de la ciudad eterna. También se la llamó la basílica Sesoriana, porque, en el siglo IV, se trasladó al palacio Sesoriano; Santa Elena la quiso hacer como la Jerusalén de Roma y por eso la enriqueció de preciosas reliquias. Mandó trasportar en vistas a este fin, una gran cantidad de tierra, tomada del monte Calvario y la colocó en este santuario, además, de otros recuerdos de la Pasión del Salvador, como la inscripción colocada sobre la cabeza, cuando agonizaba en la Cruz, y que aún hoy día se venera allí con el nombre de Titulo de la Cruz. El nombre de Jerusalén dado a esta basílica, renueva todas las esperanzas del cristiano, ya que recuerda la patria celestial, la verdadera Jerusalén, de la que aún estamos desterrados; todo esto ha contribuido a que los Soberanos Pontífices, ya desde muy antiguo, la escogiesen para la estación de este día. Hasta los tiempos en que los Papas vivían en Aviñón se inauguraba en este templo la Rosa de oro, ceremonia que hoy día tiene lugar en el palacio en que reside el Papa.


LA ROSA DE ORO

La bendición de la Rosa de oro es aún hoy día uno de los ritos propios del cuarto domingo de Cuaresma: También se le ha llamado por este motivo domingo de la Rosa. Las ideas seductoras que despierta esta flor están muy en armonía con los sentimientos que la Iglesia hoy quiere inspirar a sus hijos a quienes la alegre Pascua va a abrirles pronto una primavera espiritual, de quien la natural no es más que una pálida figura; también esta institución ha tenido suma importancia a través de los siglos.

S. León IX, en el año 1049, la instituyó en la abadía de Santa Cruz de Woffencheum; nos queda un sermón sobre la Rosa de oro, que Inocencio III pronunció en este día en la Basílica de Santa Cruz de Jerusalén (P. L., t. CCXVIII, c. 393). En la Edad Media cuando el Papa residía aun en el palacio de Letrán, después de haber bendecido la Rosa, se dirigía acompañado de todo el Sacro Colegio hacia la Iglesia estacional, llevando en la mano esta flor Simbólica. Una vez llegado a la basílica, pronunciaba, un discurso sobre los misterios que representa la Rosa por su belleza, su color y su perfume. A continuación se celebraba la Misa. Una vez acabada, el Pontífice volvía a Letrán atravesando la llanura que separaba las dos basílicas, llevando siempre en su mano la Rosa. A la llegada a las puertas del palacio, si había algún príncipe entre los que formaban el cortejo, era deber suyo sostener el estribo y ayudar al Pontífice a bajar del caballo; como recompensa de su cortesía recibía esta Rosa, objeto de tantos honores.

viernes, 13 de marzo de 2026

Boletín Dominical 15 de marzo


Día 15 de Marzo, Domingo IV de Cuaresma

Doble- Privilegiado de I clase- Orn. Rosados (o Morados)
Dominica de Lætare

Este Domingo es como un paréntesis y descanso en los trabajos y espíritu de penitencia de la Cuaresma, y desde muy antiguo ha sido considerado como un día de alegría; por eso se le llama, tomándolo de la primera palabra del Introito, Domingo de Lætare (Alégrate).

Por eso los ornamentos sacerdotales pueden ser de color rosado y los altares se pueden adornar con rosas. La Iglesia desea que germine en nuestros corazones un rayo de alegría que nos anime a perseverar en nuestra purificación hasta que llegue la Santa Pascua.




Día 19 de Marzo, San José, Esposo de la Virgen María.

San José, descendiente de David, es el tipo perfecto del varón justo de que habla la Escritura. Dios le escogió para altísimos destinos y confió a su cuidado lo más grande que hay en la tierra y en el cielo: Jesús y María. Esta elección divina permite darnos una idea de cómo Dios habría labrado aquel corazón y aquella alma hasta hacerla alcanzar la más grande perfección y santidad.

Había necesidad, amadísimos hijos, de que lo pensado por Dios acerca de la sentencia del hombre permaneciese en secreto, a fin de que el Dios incomunicable, cuya voluntad no puede separarse de su bondad, cumpliese la primera disposición de Su clemencia en un misterio aún más oculto. ¡Y el hombre que perecería por la astucia diabólica contra el propósito de Dios, no morirá! Amadísimos, habiendo pasado el tiempo que había sido estipulado por Dios para la redención de los hombres, ingresó aquí abajo Jesús Cristo, Señor nuestro, descendiendo de su sede celestial, sin retirarse de la gloria de su Padre, generado en un nuevo orden y en un nuevo nacimiento: en un nuevo orden porque lo Invisible en sí mismo, fue hecho visible en nosotros, lo Incomprensible quiso ser comprendido; El que ya existía, antes del tiempo, pasó a ser en el tiempo. El Señor del universo aceptó tomar una servil forma, escondiendo así su majestad y divinidad. El Dios impasible, no pierde su dignidad por hacerse hombre pasible; y el Inmortal se sujetó a las leyes de la muerte.                           

San León Magno





jueves, 12 de marzo de 2026

Los Fariseos y la Tradición

SS. Pío XII


LOS FARISEOS Y LA TRADICIÓN

por

S. E. R. Pío Espina Leupold


“Acceserunt ad Jesum ab Jerosolymis scribis et pharisaei, dicentes: quare discipuli tui transgrediuntur traditionem seniorum?” 

“Se acercaron a Jesús algunos escribas y fariseos venidos de Jerusalén, los cuales le dijeron: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los antepasados?” (S. Matt. XV)

“Mira pharisaeorum scribarumque stultitia. Dei Filii arguunt quare hominum traditiones et praecepta non servet.”

“Es de admirar la necedad de los fariseos y de los escribes. Arguyen al Hijo de Dios por qué no sirve a los preceptos y tradiciones de los hombres.”  (S. Jerónimo.). 

 

En estos tiempos calamitosos que por providencia de Dios nos han tocado vivir, vemos, no sin mucho dolor, que no pocos, aún dentro de las filas de los que tratan o, al menos así dicen, de conservar la fe incontaminada de la Iglesia Católica tal como fue fundada por el Señor Jesús, contra los errores del modernismo, que bajo el nombre de “conservar la tradición de la Iglesia” caen en el grosero error que ya en la época de Nuestro Señor cayeron los escribas y fariseos.

La Iglesia Católica es de fundación divina, Una, Santa, Católica y Apostólica; es inquebrantable; es indefectible; es infalible; es, en su esencia, indisminuible, puesto que en el número de fieles puede aumentar o disminuir. 

La Iglesia es divina, porque su fundador es El Señor Jesús, Dios- Hombre y es su Cuerpo Místico.

La Iglesia es Una, porque el Nuestro Señor no fundó sino una sola Iglesia que sería medio único de salvación hasta el fin de los tiempos.

La Iglesia es Católica, en cuanto que es universal (es el significado de la palabra) no solo en el tiempo (“hasta la consumación de los siglos”), sino también en el espacio. Desde el oriente al occidente y desde el septentrión hasta el austro es la misma Iglesia, la misma fe, la misma moral.

La Iglesia es Apostólica porque Nuestro Señor la fundó sobre el fundamento de los apóstoles, y sobre todo sobre la Roca de Pedro.

Es inquebrantable, porque su fundador ya ganó la batalla y la Iglesia no puede salir sino victoriosa de todas sus luchas, aunque humanamente, a veces parezca lo contrario.

Es indefectible, en cuanto que no puede tener defecto, porque es inmaculada en la Fe y en la Moral, sin que eso signifique que, desgraciadamente, haya muchos de sus miembros y, mismo de sus ministros, que no sean del todo buenos o, aún, muy indignos.

Es infalible, porque, así como no puede tener defecto, tampoco puede enseñar el error en fe y costumbres. Y esta infalibilidad en la Iglesia la posee de manera suma e irrenunciable, el Sumo Pontífice, que es el verdadero Vicario de Cristo, o, en otras palabras, el que hace las veces de Él. 

Estos puntos deben ser de conocimiento esencial para todos los fieles de la Iglesia, porque su desconocimiento trae gravísimos peligros para la integridad de la fe. 

En nuestros días vemos que, no pocos que están en contra de los groseros errores del modernismo del concilio vaticano II, caen en no menos importante error, que es el desconocimiento de la esencia misma de la Iglesia que acabamos de describir. Defienden la validez y legitimidad de los “papas” promotores del modernismo, pero no les obedecen, y aún dentro de la estructura que ellos piensan que es la Iglesia, comenten errores gravísimos como es la consagración episcopal sin mandato apostólico y aun en contra de la voluntad explícita de aquel que ellos reconocen como Romano Pontífice; o aún dentro de las filas de los que no reconocen la validez de los “papas” del vaticano II, llamados sedevacantistas, que aun reconociendo la autoridad de los verdaderos Papas de la Iglesia, anteriores al concilio vaticano II, rechazan y se atreven a juzgar las decisiones tomadas por la Santa Sede hasta la muerte de Pio XII,  con una libertad que está muy lejos de ser sana. Como otrora los fariseos del evangelio citado, defienden “la tradición” en contra de la tradición verdadera y de la misma Ley de Dios.

Hay una anécdota del Concilio Vaticano I, bajo Pio IX, en la que se cuenta que un cardenal se llenaba la boca de argumentos en contra de las decisiones que se habían de tomar, defendiendo supuestamente la “tradición” de la Iglesia, al cual se dirigió el Papa Pio IX y le argumentó diciendo más o menos las siguientes palabras “Su excelencia, Yo soy la tradición de la Iglesia” 

¿En qué parte de la doctrina, magisterio y tradición de la Iglesia apoyan éstos su posición de reconocer la autoridad de un Sumo Pontífice y resistirle en franca desobediencia las ordenes que emanan de su reconocida autoridad? 

¿En qué parte de la historia de la Iglesia podemos encontrar una congregación, comunidad y o persona particular que sea ejemplar y santa por oponerse al Sumo Pontífice? 

Por defender la “tradición” contrarían la verdadera Tradición de la Iglesia. 

Canon 1556: La Primera sede por nadie puede ser juzgada.

Pero es evidente que todos estos que se llaman a sí mismos defensores de la tradición de la Iglesia juzgan al que dicen ser el Papa, por tanto, van en contra de la Tradición de la Iglesia. 

El Sumo Pontífice es el vicario de Cristo, el que hace las veces de Él, el verdadero sucesor de San Pedro, que obtiene en su elección válida y su libre aceptación del cargo, todas las prerrogativas del sumo Pontificado (Vacantis Apostolicae Sedis, Pío XII, 8 de diciembre de 1945), por lo tanto, desde ese momento, de manera irrenunciable y mientras dure su pontificado, es infalible en cuestiones de fe y costumbre, tanto en su magisterio extraordinario, como en su magisterio ordinario universal (Canon. 1323). A él se le debe obediencia, de tal manera que el que rehúsa someterse al Romano Pontífice o se niega a comunicar con los miembros de la Iglesia que le están sometidos, es cismático (Canon 1325 #2).

Es evidente que, si la jerarquía de la iglesia del concilio vaticano II es válida y legitima, el católico debe someterse a ella y obedecer las disposiciones que de ella emanan. 

También es evidente que la iglesia del concilio vaticano II contiene errores que contrarían la doctrina de la Iglesia Católica de manera clara y contundente.

Debemos preguntarnos si la iglesia del concilio vaticano II y su jerarquía es la Iglesia Católica o no; si puede la Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo enseñar el error o no, si puede el Sumo Pontífice errar en cuestiones de fe y costumbre o no. La respuesta ya la sabemos, no puede.

Entonces el razonamiento es muy sencillo y claro.

El Papa no puede errar en fe y costumbres, pero 

Los “papas” del vaticano II erraron, luego 

Los “papas” del concilio vaticano II no son Papas.

Cuando se nos acusa de no obedecer al Papa y de no amar al sumo Pontificado debemos contestar que es por obediencia a los verdaderos Papas, por amor al Sumo Pontificado, y verdadera devoción al Sumo Pontífice que debemos rechazar a los impostores desde el vaticano II que están, de alguna manera, ocupando un lugar que no les pertenece. De hecho, algo que debe destacarnos y ser el motivo de nuestras luchas como verdaderos católicos es la defensa de los Papas verdaderos de la Iglesia Católica hasta la muerte de S.S. Pio XII, de su magisterio y de su disciplina, pues todo eso comprende la verdad católica y su verdadera tradición. 




A.M.D.G.


domingo, 8 de marzo de 2026

Sermón Tercer Domingo de Cuaresma

Sermón

S. E. R. Julián Espina Leupold


Sermón

R. P. Lucio César Simbrón


Sermón

S. E. R. Pío Espina Leupold


Lección

Hermanos: Sed imitadores de Dios, como hijos carísimos: y caminad en el amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo a Dios por nosotros, como una oblación y una hostia suave y olorosa. Que no se nombre siquiera entre vosotros la forniñcación, ni ninguna inmundicia, ni la avaricia, como conviene a los santos: ni la torpeza, o las palabras estúpidas, o la chocarrería, que no venga al caso: antes reine siempre la acción de gracias. Sabed y comprended que ningún fornicador, o inmundo, o avaro, ni todo lo que sea servicio de los ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os seduzca con vanas palabras: porque por ellas vino la ira de Dios sobre -los hijos de la incredulidad. No os hagáis, pues, partícipes de su castigo. Porque en otro tiempo erais tinieblas; pero ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz. El fruto de la luz consiste en una bondad, en una justicia y en una verdad absolutas.

Efesios. V, 1-9


Evangelio

En aquel tiempo estaba Jesús arrojando un demonio, y éste era mudo. Y, habiendo arrojado al demonio, habló el mudo, y se admiraron las turbas. Pero algunos de ellos dijeron: Por arte de Beelzebub, príncipe de los demonios, echa El los demonios. Y otros, tentándole, le pedían un milagro del cielo. Pero El, cuando vió sus pensamientos, les dijo: todo reino, que esté dividido entre sí, será desolado, y una casa caerá sobre otra casa. Pues, si Satanás está también dividido contra sí mismo, ¿cómo subsistirá su reino? Porque vosotros decís que yo arrojo los demonios por virtud de Beelzebub. Mas, si yo arrojo los demonios en virtud de Beelzebub: ¿vuestros hijos por virtud de quién los expulsan? Por lo tanto, ellos mismos serán vuestros jueces. Ahora bien, si yo lanzo los demonios con el dedo de Dios, es que ha llegado ya a vosotros el reino de Dios. Cuando un fuerte armado guarda la puerta de su casa, está seguro todo cuanto posee. Pero, si viniere otro más fuerte que él, y le venciere, le quitará todas sus armas, en quienes confiaba, y repartirá sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí: y, el que no recoge conmigo, dispersa. Cuando el espíritu inmundo ha salido de un hombre, anda por lugares sin agua, buscando descanso: y, no encontrándolo, dice: Volveré a mi casa, de donde salí. Y, cuando torna, la encuentra barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y, entrando, habitan allí, Y el fin de aquel hombre es peor que su principio. Y sucedió que, cuando decía estas cosas, alzando la voz una mujer de la turba, le dijo: Bienaventurado el vientre que te llevó, y los pechos que mamaste. Pero El dijo: Bienaventurados más bien los que oyen la palabra de Dios, y la practican.

San Lucas XI, 14-28

sábado, 7 de marzo de 2026

Per Ipsum: Boletín Mensual del Seminario Mater Dei mes de Marzo

Dom Gueranger: Tercer Domingo de Cuaresma

    



TERCER DOMINGO DE CUARESMA

Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger


LA CUARESMA TIEMPO DE REFLEXIÓN

La Santa Iglesia, que, en el primer domingo de Cuaresma nos ha propuesto la tentación de Jesucristo en el desierto para tema de nuestra meditación, con el fin de instruirnos a cerca de la naturaleza de nuestras propias tentaciones y del modo como debemos vencerlas, nos manda leer hoy un pasaje del evangelio de San Lucas, con cuya doctrina se propone completar nuestra instrucción, sobre el poder y artificios de nuestros enemigos invisibles. En el tiempo de Cuaresma el cristiano debe reparar el pasado y asegurar el porvenir; no podrá dar cuenta de lo primero, ni defender eficazmente lo segundo, si no tiene ideas claras sobre la naturaleza de los peligros en los que ha sucumbido y los que aún le amenazan. Los antiguos liturgistas han visto un rasgo de maternal sabiduría de la Iglesia, en la distinción con que propone hoy a hijos esta lectura, que centraliza las enseñanzas del día.


LA EXISTENCIA DEL DEMONIO

Ciertamente seríamos los más ciegos y desgraciados de los hombres, si, rodeados como estamos de enemigos que trabajan furiosamente por perdernos y muy superiores a nosotros en fuerza y destreza, no hubiéramos pensado a menudo en su existencia, e incluso habérnoslo jamás imaginado. Sin embargo numerosos cristianos de nuestros días viven en este estado. “¡Cómo han disminuído las verdades entre los hijos de los hombres!'” Este estado de indiferencia y olvido de un punto que las Sagradas Escrituras nos recuerdan en cada una de sus páginas es tan general que no es raro encontrar personas, para quienes la acción continua del demonio a nuestro rededor no es otra cosa sino una creencia gótica y popular que no tiene que ver nada con los dogmas de la religión. Todo lo que se cuenta en la historia de la Iglesia y vida de los Santos, para ellos es como si no existiera. Para ellos Satanás es una pura abstracción, en la que se ha personificado el mal.

¿Se trata de explicar el pecado en ellos o en los demás? Os hablan de la inclinación que tenemos al mal, del mal uso de nuestra libertad; y no quieren ver que la doctrina de la Iglesia nos revela que en nuestras prevaricaciones interviene un agente malvado, cuyo poder es igual al odio que nos tiene. No obstante eso saben que Satanás condujo a nuestros primeros padres al mal. Creen tuvo la osadía de tentar al Hijo de Dios encarnado, que le llevó por los aires hasta el pináculo del templo y desde allí a una encumbrada montaña. Leen también el Evangelio y creen que uno de los infelices posesos que libró el Señor estaba asediado por una legión entera de espíritus infernales como se vió al cumplir el permiso obtenido de posesionarse de una piara de puercos y la precipitaron al lago de Genesareth. Estos y otros mil hechos constituyen el objeto de su fe; y con todo lo que oyen decir a cerca de su existencia, de sus artificios, su destreza en reducir las almas les parece cuento. ¿Son cristianos o han perdido el juicio? No es fácil responder, sobre todo porque se les ve entregarse hoy día a consultas sacrilegas del demonio, con la ayuda de los medios tomados de los siglos del paganismo, sin recapacitar, ni mucho menos saber que cometen un crimen que Dios, en la antigua ley, castigaba con la muerte y que la legislación de todos los pueblos cristianos durante muchos siglos castigó también con pena de muerte.


LA POSESIÓN DIABÓLICA

Mas si hay algún tiempo del año en que los fieles deben meditar lo que la fe y experiencia nos enseñan a cerca de la existencia y artificios de los espíritus infernales, es ciertamente este tiempo en que estamos, durante el cual debemos reflexionar tanto sobre las causas de vuestros pecados, los peligros de nuestra alma, los medios para prevenirnos contra nuevas caídas y nuevos ataques. Escuchemos pues el Santo Evangelio. Primero nos enseña que el demonio se había apoderado de un hombre, y, a consecuencias de esta posesión, había quedado mudo. Jesús libra a este desgraciado y el haber recobrado el uso de la palabra demuestra que el enemigo ha sido arrojado. Así la posesión del demonio no sólo es un monumento de la misteriosa justicia de Dios; mas también puede producir efectos físicos en aquellos que son sus víctimas. La expulsión del espíritu maligno devuelve el uso de la lengua a aquel que gemía bajo sus garras. No insistimos ya más en la malicia de los enemigos del Salvador que quieren atribuir su poder en los demonios a la intervención de cualquier príncipe de la malicia infernal; sólo queremos probar el poder de los espíritus de las tinieblas sobre los cuerpos y combatir con el sagrado texto el racionalismo de algunos cristianos. Que aprendan a conocer el poder de nuestros adversarios y eviten no sean su presa, cegados por el orgullo de la razón.

Desde la promulgación del Evangelio, el poder de Satanás sobre los cuerpos ha sido, limita do mediante la virtud de la Cruz, en los países cristianos; pero recobra nueva extensión si la fe y las obras de piedad cristiana disminuyen. De ahí nacen todos esos odios diabólicos, que con diversos nombres más o menos científicos, se cometen primero a ocultas, después pasan en cierta medida a las personas honradas y llegan a trastornar a la sociedad si Dios y la Iglesia no interpusieran un dique. Cristianos de nuestros días, acordaos que habéis renunciado a Satanás y guardaos de que una ignorancia culpable os arrastre a la apostasía. No es a un ser de razón a quien habéis renunciado en las fuentes bautismales sino a un ser real, temible y de quien el mismo Jesucristo nos dice que fué homicida desde el principio