jueves, 19 de marzo de 2026

Dom Gueranger: San José, Esposo de la Santísima Virgen María

    





SAN JOSÉ, 
ESPOSO DE LA SANTISIMA VIRGEN

Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger



PROTECTOR DE LA VIRGINIDAD DE MARÍA

Una alegría nos llega dentro de Cuaresma: José, el Esposo de María, el Padre adoptivo del Hijo de Dios, viene a consolarnos con su querida presencia.

El Hijo de Dios, al descender a la tierra para tomar la humanidad, necesitaba una Madre; esta Madre no podía ser otra que la más pura de las vírgenes; la maternidad divina no debía alterar en nada su incomparable virginidad. Hasta tanto que el Hijo de María fuera reconocido por Hijo de Dios, el honor de su Madre requería un protector: un hombre, pues, debía ser llamado a la gloria de ser el Esposo de María. Este fué José el más casto de todos los hombres.


PADRE ADOPTIVO DE JESÚS

Y no sólo consiste su gloria., en haber sido escogido para proteger a la Madre del Verbo encarnado, sino también fué llamado a ejercer una paternidad adoptiva sobre el Hijo de Dios. Los Judíos llamaban a Jesús hijo de José. En el templo, en presencia de los doctores a quienes el divino Niño acababa de llenar de admiración por la sabiduría de sus preguntas y respuestas, dirigía así María la palabra a su Hijo: "Tu Padre y yo doloridos te buscábamos"; y el Santo Evangelio añade que Jesús estaba sujeto tanto a José como a María.


GRANDEZA DE SAN JOSÉ

¿Quién podrá concebir y expresar dignamente los sentimientos que llenaron el corazón de este hombre, que el Evangelio nos pinta con una sola palabra, llamándole hombre justo? Un afecto conyugal, que tenía por objeto la más santa y la más perfecta de las criaturas de Dios; el anuncio celestial, hecho por el ángel, que le reveló que su esposa lleva en su seno el fruto de salvación, y le asocia, como testigo único en la tierra, a la obra divina de la encarnación; las alegrías de Belén, cuando asistió al nacimiento del Niño, cuando custodió a la Virgen Madre y escucho los cantos angélicos, cuando vió llegar ante el recién nacido a los pastores, y poco después a los Magos; las inquietudes que vienen en seguida a interrumpir tanta dicha, cuando, en medio de la noche, tiene que huir a Egipto con el Niño y la Madre; los rigores de este destierro, la pobreza, desnudez a que fueron expuestos el Dios escondido, cuyo protector era, y la Esposa virginal, cuya dignidad comprendía cada vez mejor; la vuelta a Nazaret, la vida humilde y laboriosa que llevó en aquella aldea, donde tantas veces sus tiernos ojos contemplaron al Creador del mundo, llevando con él un trabajo humilde; y, en fin, las delicias de esta existencia sin igual en la casa que embellecía la presencia de la Reina de los ángeles, y santificaba la majestad del Hijo eterno de Dios; ambos a una dieron a José el honor de presidir aquella familia, que agrupaba con lazos más queridos al Verbo encarnado, Sabiduría del Padre y a la Virgen, incomparable obra maestra del poder y santidad de Dios.


EL PRIMER JOSÉ

No, nunca hombre alguno, en este mundo podrá penetrar todas las grandezas de José. Para comprenderlas, se necesita abrazar toda la extensión del misterio con el que su misión en la tierra está unido, como un instrumento necesario. No nos extraña, pues, que este Padre nutricio del Hijo de Dios, haya sido figurado en la Antigua Alianza, bajo las facciones de un Patriarca del pueblo escogido. San Bernardo ha expresado magníficamente esta idea: "El primer José, dice, vendido por sus hermanos, y, en esto, figuraba Cristo, fué llevado a Egipto; el segundo, huyendo de la envidia de Herodes, llevó a Cristo a Egipto. El primer José, guardando la fidelidad a su señor, respetó a su ama; el segundo, no menos casto, fué guardián de su Señora, de la Madre de su Señor, y el testigo de su virginidad. Al primero le fué dado el com872 prender los secretos revelados por los sueños; el segundo recibió la confidencia del mismo cielo. El primero conservó las cosechas de trigo, no para él, sino para el pueblo; al segundo se le confirió el cuidado del Pan vivo que descendió del cielo, para él y para el mundo entero."

domingo, 15 de marzo de 2026

Sermón Domingo Cuarto de Cuaresma


Sermón

R. P. Carlos Dos Santos



Sermón

S. E. R. Pío Espina Leupold


Lección

Hermanos: Escrito está: Que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclava, y otro de la libre. Pero, el que tuvo de la esclava, nació según la carne: el que tuvo de la libre nació en virtud de la promesa: esto ha sido dicho en alegoría. Porque estas (madres) son los dos Testamentos. El uno, dado en el Monte Sinaí, engendra para la esclavitud: éste es Agar. Porque el Sinaí es un monte de Arabia, que corresponde a la Jerusalén del presente, la cual sirve con sus hijos. Pero la Jerusalén de arriba es libre, y ésta es nuestra madre. Porque está escrito: Alégrate, estéril, que no pares: prorrumpe, y clama, la que no das a luz: porque los hijos de la abandonada son más numerosos que los de la que tiene marido. Y nosotros, hermanos, somos, como Isaac, hijos de la promesa. Pero, así como entonces el nacido según la carne perseguía al nacido según el espíritu, así es también ahora. Mas, ¿qué dice la Escritura? Arroja a la esclava y a su hijo: porque no será heredero el hijo de la esclava con el hijo de la libre. De modo, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre: con la libertad con que Cristo nos libertó.

Gálatas IV, 22-31



Evangelio
En aquel tiempo pasó Jesús al otro lado del mar de Galilea, donde está Tiberíades: y le siguió una gran muchedumbre, porque veían los prodigios que hacía con los que estaban enfermos. Subió, pues, Jesús al monte: y sentóse allí con sus discípulos. Y estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. Y, como alzase los ojos Jesús, y viese que había venido a El una gran muchedumbre, dijo a Felipe: ¿Dónde compraremos panes, para que coman éstos? Pero esto lo decía para probarle: porque El ya sabía lo que había de hacer. Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno reciba un poco. Dícele uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: Hay aquí un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces: pero, ¿qué es esto para tantos? Dijo entonces Jesús: Haced que se sienten los hombres. Y había mucha hierba en aquel lugar. Sentáronse, pues, los hombres en número de casi cinco mil. Tomó entonces Jesús los panes, y, habiendo dado gracias, los distribuyó entre los sentados: e hizo lo mismo con los peces, dando a todos cuanto quisieron. Y, cuando se saciaron, dijo a sus discípulos: Recoged los restos que han sobrado, para que no perezcan. Los recogieron, pues, y llenaron doce cestos con las sobras de los cinco panes de cebada, que dejaron los que habían comido. Y aquellos hombres, cuando vieron que Jesús había hecho un milagro, dijeron: Este es el verdadero Profeta, que ha de venir al mundo. Pero, cuando conoció Jesús que iban a venir para arrebatarle y hacerle rey, huyó de nuevo al monte El solo.

San Juan VI, 1-15

sábado, 14 de marzo de 2026

Dom Gueranger: Domingo Cuarto de Cuaresma

    



CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger


EL DOMINGO DE LA ALEGRÍA

Este domingo, llamado Laetare, por comenzar así la primera palabra del Introito de la Misa, es uno de los más célebres del año. Este día, la Iglesia suspende las tristezas de Cuaresma; los cantos de la Misa sólo hablan de la alegría y el consuelo; el órgano, mudo en los tres domingos precedentes, se hace oír hoy; el diácono viste la dalmática, el subdiácono la túnica; y se permite sustituir los ornamentos de color morado por los de rosa. Ya vimos, en el Adviento, practicar estos mismos ritos en el tercer domingo llamado Gaudete. Esta nota de alegría que la Iglesia pone hoy en su Liturgia tiene por ñn felicitar a sus hijos por su celo. Han recorrido ya la mitad de la santa Cuaresma y quiere estimular sus energías para coronar la carrera (Como antiguamente la Cuaresma comenzaba no el miércoles de Ceniza, sino el primer domingo de Cuaresma, resultaba que el cuarto domingo fijaba exactamente la mitad del tiempo cuaresmal. Este era el domingo de la Media Cuaresma. Más tarde se adelantó la Cuaresma cuatro días, la Mitad de la Cuaresma se adelantó del domingo al jueves. De todo esto no tenemos indicios en los textos litúrgicos).


LA ESTACIÓN

En Roma, se celebra la estación en la basílica de Santa Cruz de Jerusalén, una de las siete principales de la ciudad eterna. También se la llamó la basílica Sesoriana, porque, en el siglo IV, se trasladó al palacio Sesoriano; Santa Elena la quiso hacer como la Jerusalén de Roma y por eso la enriqueció de preciosas reliquias. Mandó trasportar en vistas a este fin, una gran cantidad de tierra, tomada del monte Calvario y la colocó en este santuario, además, de otros recuerdos de la Pasión del Salvador, como la inscripción colocada sobre la cabeza, cuando agonizaba en la Cruz, y que aún hoy día se venera allí con el nombre de Titulo de la Cruz. El nombre de Jerusalén dado a esta basílica, renueva todas las esperanzas del cristiano, ya que recuerda la patria celestial, la verdadera Jerusalén, de la que aún estamos desterrados; todo esto ha contribuido a que los Soberanos Pontífices, ya desde muy antiguo, la escogiesen para la estación de este día. Hasta los tiempos en que los Papas vivían en Aviñón se inauguraba en este templo la Rosa de oro, ceremonia que hoy día tiene lugar en el palacio en que reside el Papa.


LA ROSA DE ORO

La bendición de la Rosa de oro es aún hoy día uno de los ritos propios del cuarto domingo de Cuaresma: También se le ha llamado por este motivo domingo de la Rosa. Las ideas seductoras que despierta esta flor están muy en armonía con los sentimientos que la Iglesia hoy quiere inspirar a sus hijos a quienes la alegre Pascua va a abrirles pronto una primavera espiritual, de quien la natural no es más que una pálida figura; también esta institución ha tenido suma importancia a través de los siglos.

S. León IX, en el año 1049, la instituyó en la abadía de Santa Cruz de Woffencheum; nos queda un sermón sobre la Rosa de oro, que Inocencio III pronunció en este día en la Basílica de Santa Cruz de Jerusalén (P. L., t. CCXVIII, c. 393). En la Edad Media cuando el Papa residía aun en el palacio de Letrán, después de haber bendecido la Rosa, se dirigía acompañado de todo el Sacro Colegio hacia la Iglesia estacional, llevando en la mano esta flor Simbólica. Una vez llegado a la basílica, pronunciaba, un discurso sobre los misterios que representa la Rosa por su belleza, su color y su perfume. A continuación se celebraba la Misa. Una vez acabada, el Pontífice volvía a Letrán atravesando la llanura que separaba las dos basílicas, llevando siempre en su mano la Rosa. A la llegada a las puertas del palacio, si había algún príncipe entre los que formaban el cortejo, era deber suyo sostener el estribo y ayudar al Pontífice a bajar del caballo; como recompensa de su cortesía recibía esta Rosa, objeto de tantos honores.

viernes, 13 de marzo de 2026

Boletín Dominical 15 de marzo


Día 15 de Marzo, Domingo IV de Cuaresma

Doble- Privilegiado de I clase- Orn. Rosados (o Morados)
Dominica de Lætare

Este Domingo es como un paréntesis y descanso en los trabajos y espíritu de penitencia de la Cuaresma, y desde muy antiguo ha sido considerado como un día de alegría; por eso se le llama, tomándolo de la primera palabra del Introito, Domingo de Lætare (Alégrate).

Por eso los ornamentos sacerdotales pueden ser de color rosado y los altares se pueden adornar con rosas. La Iglesia desea que germine en nuestros corazones un rayo de alegría que nos anime a perseverar en nuestra purificación hasta que llegue la Santa Pascua.




Día 19 de Marzo, San José, Esposo de la Virgen María.

San José, descendiente de David, es el tipo perfecto del varón justo de que habla la Escritura. Dios le escogió para altísimos destinos y confió a su cuidado lo más grande que hay en la tierra y en el cielo: Jesús y María. Esta elección divina permite darnos una idea de cómo Dios habría labrado aquel corazón y aquella alma hasta hacerla alcanzar la más grande perfección y santidad.

Había necesidad, amadísimos hijos, de que lo pensado por Dios acerca de la sentencia del hombre permaneciese en secreto, a fin de que el Dios incomunicable, cuya voluntad no puede separarse de su bondad, cumpliese la primera disposición de Su clemencia en un misterio aún más oculto. ¡Y el hombre que perecería por la astucia diabólica contra el propósito de Dios, no morirá! Amadísimos, habiendo pasado el tiempo que había sido estipulado por Dios para la redención de los hombres, ingresó aquí abajo Jesús Cristo, Señor nuestro, descendiendo de su sede celestial, sin retirarse de la gloria de su Padre, generado en un nuevo orden y en un nuevo nacimiento: en un nuevo orden porque lo Invisible en sí mismo, fue hecho visible en nosotros, lo Incomprensible quiso ser comprendido; El que ya existía, antes del tiempo, pasó a ser en el tiempo. El Señor del universo aceptó tomar una servil forma, escondiendo así su majestad y divinidad. El Dios impasible, no pierde su dignidad por hacerse hombre pasible; y el Inmortal se sujetó a las leyes de la muerte.                           

San León Magno





jueves, 12 de marzo de 2026

Los Fariseos y la Tradición

SS. Pío XII


LOS FARISEOS Y LA TRADICIÓN

por

S. E. R. Pío Espina Leupold


“Acceserunt ad Jesum ab Jerosolymis scribis et pharisaei, dicentes: quare discipuli tui transgrediuntur traditionem seniorum?” 

“Se acercaron a Jesús algunos escribas y fariseos venidos de Jerusalén, los cuales le dijeron: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los antepasados?” (S. Matt. XV)

“Mira pharisaeorum scribarumque stultitia. Dei Filii arguunt quare hominum traditiones et praecepta non servet.”

“Es de admirar la necedad de los fariseos y de los escribes. Arguyen al Hijo de Dios por qué no sirve a los preceptos y tradiciones de los hombres.”  (S. Jerónimo.). 

 

En estos tiempos calamitosos que por providencia de Dios nos han tocado vivir, vemos, no sin mucho dolor, que no pocos, aún dentro de las filas de los que tratan o, al menos así dicen, de conservar la fe incontaminada de la Iglesia Católica tal como fue fundada por el Señor Jesús, contra los errores del modernismo, que bajo el nombre de “conservar la tradición de la Iglesia” caen en el grosero error que ya en la época de Nuestro Señor cayeron los escribas y fariseos.

La Iglesia Católica es de fundación divina, Una, Santa, Católica y Apostólica; es inquebrantable; es indefectible; es infalible; es, en su esencia, indisminuible, puesto que en el número de fieles puede aumentar o disminuir. 

La Iglesia es divina, porque su fundador es El Señor Jesús, Dios- Hombre y es su Cuerpo Místico.

La Iglesia es Una, porque el Nuestro Señor no fundó sino una sola Iglesia que sería medio único de salvación hasta el fin de los tiempos.

La Iglesia es Católica, en cuanto que es universal (es el significado de la palabra) no solo en el tiempo (“hasta la consumación de los siglos”), sino también en el espacio. Desde el oriente al occidente y desde el septentrión hasta el austro es la misma Iglesia, la misma fe, la misma moral.

La Iglesia es Apostólica porque Nuestro Señor la fundó sobre el fundamento de los apóstoles, y sobre todo sobre la Roca de Pedro.

Es inquebrantable, porque su fundador ya ganó la batalla y la Iglesia no puede salir sino victoriosa de todas sus luchas, aunque humanamente, a veces parezca lo contrario.

Es indefectible, en cuanto que no puede tener defecto, porque es inmaculada en la Fe y en la Moral, sin que eso signifique que, desgraciadamente, haya muchos de sus miembros y, mismo de sus ministros, que no sean del todo buenos o, aún, muy indignos.

Es infalible, porque, así como no puede tener defecto, tampoco puede enseñar el error en fe y costumbres. Y esta infalibilidad en la Iglesia la posee de manera suma e irrenunciable, el Sumo Pontífice, que es el verdadero Vicario de Cristo, o, en otras palabras, el que hace las veces de Él. 

Estos puntos deben ser de conocimiento esencial para todos los fieles de la Iglesia, porque su desconocimiento trae gravísimos peligros para la integridad de la fe. 

En nuestros días vemos que, no pocos que están en contra de los groseros errores del modernismo del concilio vaticano II, caen en no menos importante error, que es el desconocimiento de la esencia misma de la Iglesia que acabamos de describir. Defienden la validez y legitimidad de los “papas” promotores del modernismo, pero no les obedecen, y aún dentro de la estructura que ellos piensan que es la Iglesia, comenten errores gravísimos como es la consagración episcopal sin mandato apostólico y aun en contra de la voluntad explícita de aquel que ellos reconocen como Romano Pontífice; o aún dentro de las filas de los que no reconocen la validez de los “papas” del vaticano II, llamados sedevacantistas, que aun reconociendo la autoridad de los verdaderos Papas de la Iglesia, anteriores al concilio vaticano II, rechazan y se atreven a juzgar las decisiones tomadas por la Santa Sede hasta la muerte de Pio XII,  con una libertad que está muy lejos de ser sana. Como otrora los fariseos del evangelio citado, defienden “la tradición” en contra de la tradición verdadera y de la misma Ley de Dios.

Hay una anécdota del Concilio Vaticano I, bajo Pio IX, en la que se cuenta que un cardenal se llenaba la boca de argumentos en contra de las decisiones que se habían de tomar, defendiendo supuestamente la “tradición” de la Iglesia, al cual se dirigió el Papa Pio IX y le argumentó diciendo más o menos las siguientes palabras “Su excelencia, Yo soy la tradición de la Iglesia” 

¿En qué parte de la doctrina, magisterio y tradición de la Iglesia apoyan éstos su posición de reconocer la autoridad de un Sumo Pontífice y resistirle en franca desobediencia las ordenes que emanan de su reconocida autoridad? 

¿En qué parte de la historia de la Iglesia podemos encontrar una congregación, comunidad y o persona particular que sea ejemplar y santa por oponerse al Sumo Pontífice? 

Por defender la “tradición” contrarían la verdadera Tradición de la Iglesia. 

Canon 1556: La Primera sede por nadie puede ser juzgada.

Pero es evidente que todos estos que se llaman a sí mismos defensores de la tradición de la Iglesia juzgan al que dicen ser el Papa, por tanto, van en contra de la Tradición de la Iglesia. 

El Sumo Pontífice es el vicario de Cristo, el que hace las veces de Él, el verdadero sucesor de San Pedro, que obtiene en su elección válida y su libre aceptación del cargo, todas las prerrogativas del sumo Pontificado (Vacantis Apostolicae Sedis, Pío XII, 8 de diciembre de 1945), por lo tanto, desde ese momento, de manera irrenunciable y mientras dure su pontificado, es infalible en cuestiones de fe y costumbre, tanto en su magisterio extraordinario, como en su magisterio ordinario universal (Canon. 1323). A él se le debe obediencia, de tal manera que el que rehúsa someterse al Romano Pontífice o se niega a comunicar con los miembros de la Iglesia que le están sometidos, es cismático (Canon 1325 #2).

Es evidente que, si la jerarquía de la iglesia del concilio vaticano II es válida y legitima, el católico debe someterse a ella y obedecer las disposiciones que de ella emanan. 

También es evidente que la iglesia del concilio vaticano II contiene errores que contrarían la doctrina de la Iglesia Católica de manera clara y contundente.

Debemos preguntarnos si la iglesia del concilio vaticano II y su jerarquía es la Iglesia Católica o no; si puede la Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo enseñar el error o no, si puede el Sumo Pontífice errar en cuestiones de fe y costumbre o no. La respuesta ya la sabemos, no puede.

Entonces el razonamiento es muy sencillo y claro.

El Papa no puede errar en fe y costumbres, pero 

Los “papas” del vaticano II erraron, luego 

Los “papas” del concilio vaticano II no son Papas.

Cuando se nos acusa de no obedecer al Papa y de no amar al sumo Pontificado debemos contestar que es por obediencia a los verdaderos Papas, por amor al Sumo Pontificado, y verdadera devoción al Sumo Pontífice que debemos rechazar a los impostores desde el vaticano II que están, de alguna manera, ocupando un lugar que no les pertenece. De hecho, algo que debe destacarnos y ser el motivo de nuestras luchas como verdaderos católicos es la defensa de los Papas verdaderos de la Iglesia Católica hasta la muerte de S.S. Pio XII, de su magisterio y de su disciplina, pues todo eso comprende la verdad católica y su verdadera tradición. 




A.M.D.G.


domingo, 8 de marzo de 2026

Sermón Tercer Domingo de Cuaresma

Sermón

S. E. R. Julián Espina Leupold


Sermón

R. P. Lucio César Simbrón


Sermón

S. E. R. Pío Espina Leupold


Lección

Hermanos: Sed imitadores de Dios, como hijos carísimos: y caminad en el amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo a Dios por nosotros, como una oblación y una hostia suave y olorosa. Que no se nombre siquiera entre vosotros la forniñcación, ni ninguna inmundicia, ni la avaricia, como conviene a los santos: ni la torpeza, o las palabras estúpidas, o la chocarrería, que no venga al caso: antes reine siempre la acción de gracias. Sabed y comprended que ningún fornicador, o inmundo, o avaro, ni todo lo que sea servicio de los ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os seduzca con vanas palabras: porque por ellas vino la ira de Dios sobre -los hijos de la incredulidad. No os hagáis, pues, partícipes de su castigo. Porque en otro tiempo erais tinieblas; pero ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz. El fruto de la luz consiste en una bondad, en una justicia y en una verdad absolutas.

Efesios. V, 1-9


Evangelio

En aquel tiempo estaba Jesús arrojando un demonio, y éste era mudo. Y, habiendo arrojado al demonio, habló el mudo, y se admiraron las turbas. Pero algunos de ellos dijeron: Por arte de Beelzebub, príncipe de los demonios, echa El los demonios. Y otros, tentándole, le pedían un milagro del cielo. Pero El, cuando vió sus pensamientos, les dijo: todo reino, que esté dividido entre sí, será desolado, y una casa caerá sobre otra casa. Pues, si Satanás está también dividido contra sí mismo, ¿cómo subsistirá su reino? Porque vosotros decís que yo arrojo los demonios por virtud de Beelzebub. Mas, si yo arrojo los demonios en virtud de Beelzebub: ¿vuestros hijos por virtud de quién los expulsan? Por lo tanto, ellos mismos serán vuestros jueces. Ahora bien, si yo lanzo los demonios con el dedo de Dios, es que ha llegado ya a vosotros el reino de Dios. Cuando un fuerte armado guarda la puerta de su casa, está seguro todo cuanto posee. Pero, si viniere otro más fuerte que él, y le venciere, le quitará todas sus armas, en quienes confiaba, y repartirá sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí: y, el que no recoge conmigo, dispersa. Cuando el espíritu inmundo ha salido de un hombre, anda por lugares sin agua, buscando descanso: y, no encontrándolo, dice: Volveré a mi casa, de donde salí. Y, cuando torna, la encuentra barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y, entrando, habitan allí, Y el fin de aquel hombre es peor que su principio. Y sucedió que, cuando decía estas cosas, alzando la voz una mujer de la turba, le dijo: Bienaventurado el vientre que te llevó, y los pechos que mamaste. Pero El dijo: Bienaventurados más bien los que oyen la palabra de Dios, y la practican.

San Lucas XI, 14-28