El Retiro - Mater Dei
Si en este blog, se hubieren deslizado proposiciones o frases poco conformes a la Fe Católica, las reprobamos, y nos sometemos en todo al Magisterio de la Iglesia y de sus Romanos Pontífices, jefes venerados del rebaño del Señor.
miércoles, 7 de octubre de 2026
domingo, 4 de octubre de 2026
Sermón Domingo XIX después de Pentecostés
Sermón
S. E. R. Pío Espina Leupold
Lección
Hermanos: Renovaos en lo íntimo de vuestra alma, y revestíos del hombre nuevo, que ha sido creado, según Dios, en justicia y santidad verdadera. Por lo cual, renunciando a la mentira, hablad verdad cada cual con su prójimo: porque somos miembros los unos de los otros. Airaos y no pequéis: no se ponga el sol sobre vuestro enojo. No deis lugar al diablo: el que robaba, no robe ya; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de donde dar al que padezca necesidad.
Efesios IV, 23-28
Evangelio
En aquel tiempo habló Jesús en parábolas a los príncipes de los sacerdotes y a los fariseos, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un rey que celebró las bodas de su hijo. Envió a sus siervos a llamar a los invitados a las bodas, y no quisieron venir. Envió de nuevo otros siervos, diciendo: Decid a los invitados: He aquí que ya he preparado mi comida, ya están muertos mis toros y mis animales cebados, y todo está dispuesto: venid a las bodas. Pero ellos lo rehusaron: y se fueron, uno a su granja, otro a su negocio: los demás prendieron a los siervos y, después de afrentarlos, los mataron. Cuando lo supo el rey, se enfureció: y, enviando sus ejércitos, mató a aquellos homicidas y quemó su ciudad. Entonces dijo a sus siervos: Las bodas están ya preparadas, pero, los que habían sido invitados, no han sido dignos. Id, pues, a las bocas de las calles, y, a todos los que hallareis, llamadlos a las bodas. Y, saliendo sus siervos por las calles, reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos: y se llenaron las bodas de comensales. Y entró el rey para ver a los comensales y vio allí un hombre que no tenía vestido de boda. Y díjole: Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin tener traje de boda? Y él calló. Entonces dijo el rey a sus ministros: Atándole de pies y manos, arrojadle en las tinieblas exteriores: allí será el llanto y el crujir de dientes. Porque son muchos los invitados, pero pocos los escogidos.
San Mateo XX, 1-14
sábado, 3 de octubre de 2026
Dom Gueranger: Domingo XIX después de Pentecostés
Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger
Reflexión espiritual sobre los textos litúrgicos del decimonoveno domingo después de Pentecostés. La Misa de este domingo nos recuerda que todos los hombres estamos llamados a la recompensa celestial y a la felicidad.
MISA
El jefe augusto del pueblo de Dios es la salvación de los suyos en todos sus males. ¿No lo probó el Domingo pasado de manera admirable, al restaurar a la vez el cuerpo y el alma del pobre paralítico en el que estábamos figurados todos nosotros? Escuchemos su voz en el Introito con agradecimiento y amor; prometámosle la fidelidad que nos pide; su ley puesta en práctica nos guardará de recaídas.
La antífona la han sugerido diversos pasajes de la Sagrada Escritura, mas no se encuentra en ella al pie de la letra. El versículo está tomado del Salmo setenta y siete.
INTROITO
Yo soy la salud del pueblo, dice el Señor: en cualquier tribulación, en que clamaren a mí, los oiré: y seré su Señor para siempre. — Salmo: Atiende, pueblo mío, a mi Ley: inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca. V. Gloria al Padre.
Para comprender bien el pensamiento que domina en las colectas y en otras muchas partes de las misas del tiempo después de Pentecostés, es conveniente no perder de vista el Evangelio del Domingo anterior. Y así la Iglesia tiene cuenta de nuevo con el episodio del paralítico, que curado en el cuerpo y el alma por el Hijo del Hombre, figuraba un misterio mayor.
Reparado en el cuerpo y el alma por la palabra omnipotente del Salvador, ahora ya puede el género humano vacar a Dios con corazón libre y dispuesto. Al unirnos con la Iglesia en la Colecta, pidamos al Altísimo que nunca ya más vuelva a embargar nuestras facultades la fatal indolencia que ha sido para nosotros tan perjudicial.
COLECTA
Omnipotente y sempiterno Dios, aparta propicio de nosotros todo lo adverso: para que, expeditos a la vez de alma y de cuerpo, hagamos lo que es tuyo con corazones libres. Por Nuestro Señor Jesucristo.
viernes, 2 de octubre de 2026
Boletín Dominical 4 de octubre
Doble- Conm. de S. Francisco de Asís. Orn. Verdes.
Demos gracias a Jesús, de quien, por boca de sus sacerdotes, oímos también nosotros la sentencia de nuestro perdón: “Confía hijo; tus pecados te son perdonados”. Y, en efecto, por esa palabra quedamos libres de su peso, y curados además de nuestra parálisis espiritual.
Dice el Evangelista que el paralítico se volvió a su casa glorificando a Dios. Los testigos decían: “Jamás hemos visto maravilla semejante”. Y era verdad, pues tampoco habían visto jamás otro hombre semejante a Jesús.
Día 7 de Octubre, Nuestra Señora del Rosario
El 7 de Octubre de 1571, España, con la ayuda del Papa y de Venecia, derrotaba en Lepanto el poderío de los turcos, que orgullosos con las grandes conquistas que hacían cada día sobre los cristianos, prometían apoderarse de toda Europa y enarbolar su media luna sobre la Cúpula de San Pedro.
domingo, 27 de septiembre de 2026
Sermón Domingo XVIII después de Pentecostés
Sermón
S. E. R. Pío Espina Leupold
Lección
Hermanos: Doy siempre gracias a mi Dios por vosotros, por la gracia de Dios que os ha sido dada en Cristo Jesús: porque habéis sido enriquecidos en El en todo, en toda palabra, y en toda ciencia, siendo así confirmado en vosotros el testimonio de Cristo: de modo que ya no os falta nada en ninguna gracia, mientras esperáis la revelación de Nuestro Señor Jesucristo, el cual os confirmará también hasta el fin, para que estéis sin mancha el día de la venida de Nuestro Señor Jesucristo.
I Corintios I, 4-8
En aquel tiempo, habiendo subido Jesús a una barca, pasó el mar y fue a su ciudad. Y he aquí que le presentaron un paralítico postrado en el lecho. Y, viendo Jesús su fe, dijo al paralítico: Confía, hijo, te son perdonados tus pecados. Y he aquí que algunos de los escribas dijeron entre sí: ¡Este blasfema! Y, habiendo visto Jesús sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil decir: Te son perdonados tus pecados; o decir: Levántate y anda? Pues, para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra potestad de perdonar los pecados, dijo entonces al paralítico: Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa. Y se levantó y se fue a su casa. Y, al ver esto las turbas, temieron y glorificaron a Dios, que dio tal potestad a los hombres.San Mateo IX, 1-8
sábado, 26 de septiembre de 2026
Dom Gueranger: Domingo XVIII después de Pentecostés
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DOMINGO XVIII DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
Es muy oportuna esta Misa en torno de las Témporas, que son tiempos de perdón, por serlo de oración y penitencia, por los cuales Dios se deja doblegar y vencer por los hombres. De ese perdón y de esa paz se goza en la Santa Iglesia.
El paralítico que lleva su cama es el tema del Evangelio del día y da el nombre a este Domingo. Se ha podido advertir que el lugar de este Domingo viene en el Misal a continuación de las Cuatro Témporas de otoño. No vamos a discutir con los liturgistas de la edad media si hay que considerarle como ocupando el lugar del Domingo vacante que antiguamente seguía siempre a la ordenación de los ministros sagrados, según en otra parte dijimos[1]. Manuscritos antiquísimos, Sacramentarios y Leccionarios, le llaman con este nombre empleando la fórmula harto sabida: Dominica vacat[2].
Es también cosa digna de hacerse notar que la Misa de este día es la única en la que se ha invertido el orden de las lecturas sacadas de San Pablo y que forman las Epístolas desde el sexto Domingo después de Pentecostés: la carta a los Efesios, ya empezada y que se continuará, se interrumpe hoy para dar lugar al pasaje de la primera Epístola a los Corintios, en el que da gracias el Apóstol por la abundancia de los dones gratuitos otorgados a la Iglesia en Jesucristo. Pues bien, los poderes que la imposición de las manos ha conferido a los ministros de la Iglesia, son el don más maravilloso que conocen el cielo y la tierra, y, además, las diversas partes de esta Misa se refieren muy bien, como se verá, a las prerrogativas del nuevo sacerdocio.
La liturgia del presente Domingo ofrece, pues, especial interés si viene a continuación de las Cuatro Témporas de septiembre. Pero no es ordinario, al menos por ahora, que esto suceda, y así no queremos detenernos ya más en estas consideraciones para no meternos demasiado en el campo de la arqueología y sobrepasar los límites fijados.
MISA
Desde Pentecostés el Introito de las Misas dominicales se ha tomado siempre de los salmos. Recorriendo el Salterio desde el salmo doce hasta el ciento dieciocho, la Iglesia, sin cambiar el orden de estos cantos sagrados, pudo escoger en ellos la expresión más conveniente a los sentimientos que deseaba formular en su Liturgia. En adelante las antífonas del Introito se tomarán de los diversos libros del Antiguo Testamento, salvo una vez en que se empleará nuevamente el libro por excelencia de la alabanza divina. Hoy, Jesús, hijo de Sirac, el autor inspirado del Eclesiástico, pide a Dios que justifique la fidelidad de los profetas del Señor[3] mediante el cumplimiento de lo que anunciaron. Los intérpretes de los oráculos divinos son ahora los pastores de las almas, a quienes la Iglesia envía a predicar en su nombre la palabra de salvación y de paz; pidamos, nosotros también, que la palabra no sea vana jamás en su boca.
viernes, 25 de septiembre de 2026
Boletín Dominical 27 de septiembre
Día 27 de Septiembre, Domingo XVIII de Pentecostés.
Doble- Orn. Verdes. Conm. Santos Cosme y Damián.
Quiere Jesús hacer comprender a los judíos que no solamente es un profeta o un envido de Dios, sino que es, Él mismo, Dios. Por eso primeramente perdona al paralítico, de que nos habla el Evangelio, sus pecados, cosa que, por ser ofensa de Dios, sólo Él podía perdonar. Y tan bien entendieron los judíos que se hacía Dios que se escandalizaron y dijeron: “Este blasfema”. Y entonces Jesús apela al milagro como demostración y testimonio de su poder para perdonar los pecados.
Demos gracias a Jesús, de quien, por boca de sus sacerdotes, oímos también nosotros la sentencia de nuestro perdón: “Confía hijo; tus pecados te son perdonados”. Y, en efecto, por esa palabra quedamos libres de su peso, y curados además de nuestra parálisis espiritual.
Dice el Evangelista que el paralítico se volvió a su casa glorificando a Dios. Los testigos decían: “Jamás hemos visto maravilla semejante”. Y era verdad, pues tampoco habían visto jamás otro hombre semejante a Jesús.
Miguel o Mi-ka-el significa en hebreo ¿Quién cómo Dios? Con ésta magnífica proclamación de los derechos de Dios sobre todas las criaturas, como con espada de fuego, y llamando a sí a todos los ángeles fieles, entabla San Miguel la lucha victoriosa contra Lucifer, el cual, ensoberbecido con la alteza de su naturaleza angélica y con los grandes dones y gracias de que estaba adornado, se negó a obedecer a Dios y adorar el misterio que les reveló de la naturaleza humana hipostáticamente unida a la Persona Divina en Cristo, pues aspiraba a que la Persona Divina se uniera hipostáticamente a la naturaleza angélica y así elevarse el hasta la divinidad. San Miguel arrojó del cielo al soberbio Lucifer y a todos los ángeles rebeldes que había arrastrado consigo, hundiéndolos en el infierno, para ser infelices por toda la eternidad. Hoy celebra la Iglesia la fiesta de San Miguel y de todos los ángeles que lucharon con él por la honra y el honor de Dios.






