sábado, 5 de septiembre de 2026

Dom Gueranger: Domingo XV después de Pentecostés

 






DOMINGO XV DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger 


MISA

El episodio conmovedor de la viuda de Naim da hoy nombre al décimoquinto Domingo después de Pentecostés. El Introito nos ofrece un modelo de las oraciones que debemos dirigir al Señor en todas nuestras necesidades. El Hombre- Dios prometió (Domingo anterior), socorrer sirvamos fielmente buscando antes que nada su reino. Al dirigirle nuestras súplicas, mostrémonos confiados en su palabra como es justo que lo seamos, y así oirá nuestros ruegos.


INTROITO

Inclina, Señor, tu oído hacia mí; y óyeme: salva, oh Dios mío, a tu siervo, que espera en ti: ten piedad de mí, Señor, pues clamo a ti todo el día. — Salmo: Alegra el alma de tu siervo: ya que a ti, Señor, elevo mi alma. V. Gloria al Padre.


La humildad de la Iglesia en las súplicas que dirige al Señor es un ejemplo para nosotros. Si la Esposa obra así con Dios, ¿qué disposiciones de humillación deben ser las nuestras al comparecer ante la soberana Majestad? Con razón podemos decir a esta tierna Madre, como los discípulos al Salvador: ¡Enséñanos a orar! En la Colecta, unámonos a ella.


COLECTA

Haz, Señor, que tu continua misericordia purifique y proteja a tu Iglesia: y, ya que sin ti no puede mantenerse salva, sea siempre gobernada por tu gracia. Por Nuestro Señor Jesucristo.


EPÍSTOLA

Lección de la Epístola del Ap. San Pablo a los Gálatas (Gal., V, 25-26; VI, 1-10).


Hermanos: Si vivimos del espíritu, caminemos también en el espíritu. No codiciemos la gloria vana, provocándonos mutuamente, envidiándonos unos a otros. Hermanos, si alguno cayere en alguna falta, vosotros, que sois espirituales, instruid a ese tal con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, para que no seas tentado tú también. Llevad los unos las cargas de los otros, y así cumpliréis la ley de Cristo. Porque, si alguien cree ser algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo. Examine, pues, cada cual sus obras, y así sólo tendrá gloria en sí mismo y no en otro. Porque cada cual llevará su carga. Y, el que es catequizado de palabra, comunique todos sus bienes al que le catequiza. No os engañéis: de Dios nadie se burla. Porque, lo que sembrare el hombre, eso recogerá. Por tanto, el que sembrare en su carne, cosechará de la carne corrupción: mas, el que sembrare en el espíritu, cosechará del espíritu vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer el bien: porque, si no nos cansáremos, segaremos a su tiempo. Así que, mientras tenemos tiempo, obremos el bien con todos, pero principalmente con los hermanos en la fe.


PERSEVERANCIA EN LA LUCHA

La Santa Madre Iglesia vuelve a tomar la lectura de San Pablo donde la dejó hace ocho días. Sigue siendo objeto de las instrucciones apostólicas la vida espiritual, la vida engendrada por el Espíritu Santo en nuestras almas para suceder a la de la carne. Aunque hayamos domado la carne, no debemos por eso creer que está terminado el edificio de nuestra perfección; y es que la lucha debe continuar después de la victoria si no queremos ver comprometidos los resultados; pero además se precisa vigilancia para que una u otra de las tres concupiscencias no aproveche el momento para retoñar ni causar heridas, tanto más peligrosas cuanto menos se pensaba en preservarse de ellas, mientras el alma dirige su esfuerzo a otra cosa.

viernes, 4 de septiembre de 2026

Boletín Dominical 6 de septiembre



Día 6 de Septiembre, Domingo XV de Pentecostés.

Doble-Ornamentos Verdes.

Acercándose Jesús a la ciudad de Naím ve que llevan a enterrar  un joven hijo único de una viuda. Compadecido Jesús de esa pobre madre, hace detener el cortejo y vuelve la vida al joven con el imperio de su palabra divina.

En la resurrección de este joven la ostentación de la divina potencia de Jesús queda como eclipsada por la manifestación de la ternura de su Corazón. Solo Jesús puede alargar la vida; solo Él puede resucitar un muerto; Él solo también puede resucitar las almas de la muerte que es el pecado.

Al recordar este pasaje del evangelio de San Lucas no dejemos de meditar, de pensar un poco en la muerte, por que como dice San Juan Clímaco “la meditación de la muerte es la más útil para la salvación”.

Ante la consideración de la muerte, ¡que efímeros aparecen los goces transitorios de la tierra! ¿De qué le sirve entonces al rico su fortuna, ni su ciencia a los sabios, ni el poder a los gobernantes, ni el ingenio a los dotados de talento, ni la hermosura, ni la belleza? Todo es vanidad de vanidades y aflicción de espíritu, como dice el libro de la Sabiduría.

Entonces se comprende muy fácilmente que el servir a Dios es reinar.



Día 8 de Septiembre, Natividad de Nuestra Señora.

Celebra hoy la Iglesia el nacimiento de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora y Madre. Su padre fue San Joaquín, de Nazareth, y su madre, Santa Ana de Belén. El día 12 se celebra el Dulcísimo Nombre de María. María, estrella del mar, María, estrella del amanecer, María estrella y derrotero de la humanidad, a la que inunda de gozo y de luz, luz que brilla dulce, clara y amable para volver los extraviados a la casa del Padre, para alegrar los corazones que gimen, para poner calor de caridad entre el odio y la indiferencia. “OH vosotros, dice San Bernardo, que flotáis sobre la corriente de este mundo, entre las tormentas y los vendavales, tened los ojos fijos en la Estrella si no queréis perecer entre las olas. Si te sientes asaltado por el huracán de la tentación, arrojado contra los escollos de las tribulaciones, mira a la Estrella, invoca a María. Si tiemblas agitado por el oleaje del orgullo, de la ambición, de la envidia, de la concupiscencia, mira a la Estrella, invoca a María. Si te turba el horror del juicio, si te aterra la enormidad de tus crímenes, si te ves arrastrado por el abismo de la tristeza y la desesperación, piensa en María. En los peligros, en las angustias, en las vacilaciones, piensa en María, invoca a María. Tenla perpetuamente en los labios, siempre en el corazón”.



domingo, 30 de agosto de 2026

Sermón Santa Rosa de Lima, Virgen

Sermón

S. E. R. Pío Espina Leupold


Lección

Hermanos: El que se gloría, gloríese en el Señor. Pues no es aprobado el que a sí mismo se recomienda, sino aquél a quien Dios recomienda. ;Ojalá soportaseis por un poco mi indiscreción! Mas sí, soportadme, ya que soy amante celoso de vosotros, pues os amo con el celo de Dios. Os tengo desposados con este único Esposo, que es Cristo, para presentaros a Él como una casta virgen.  
Corintios 2, 10, 17-18; 11, 1-2 

 

Evangelio

En aquél tiempo dijo Jesús al pueblo esta parábola: El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo. Es el más pequeño de todos los granos, pero cuando ha crecido es más grande que las legumbres, y viene a ser un árbol, de modo que los pájaros del cielo llegan a anidar en sus ramas. Les dijo otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó. Todo esto, lo decía Jesús a las multitudes en parábolas, y nada les hablaba sin parábola, para que se cumpliese lo que había sido dicho por medio del profeta: “Abriré mis labios en parábolas; narraré cosas escondidas desde la fundación del mundo".  
San Mateo. XIII, 31-35. -

 

sábado, 29 de agosto de 2026

Dom Gueranger: Santa Rosa de Lima, Virgen

  



"Año Litúrgico"

Dom Própero Gueranger



SANTA ROSA DE LIMA,
VIRGEN


¡"La primera flor de santidad que América del Sur dió al mundo: la virgen Rosa..."! Con esta palabra de gozo y admiración comienza la Iglesia el elogio de la joven virgen que en el Nuevo mundo iba a reproducir tantas proezas de la santidad de Catalina de Siena y a servir de preludio a la sencillez de la infancia espiritual de Santa Teresita de Lisieux.


Conquista de América 

Apenas había transcurrido un siglo desde aquel día en que España ya terminada su larga Cruzada contra los moros, se dirigía al poniente y descubría un mundo nuevo y dilatado. Y hacia él envió no sólo sus héroes y sus exploradores, sino también sus mejores hijos, es decir, sus misioneros, con el fin de anunciar a los pueblos paganos la buena nueva del Evangelio, de despertar sus inteligencias al conocimiento del verdadero Dios y consagrar sus obras al divino servicio. Por desgracia, a América no sólo llegó gente desinteresada y sin más miras que implantar la civilización cristiana; fueron también aventureros, cuya crueldad y sed de oro eran el azote de los indios.

Las pobres gentes pronto se vieron saqueadas y exterminadas por aquellos extranjeros que les daban el mal ejemplo de todos los vicios y los trataban como esclavos. En Lima, construida al pie de las cordilleras como la metrópoli de una de las provincias conquistadas, era tal la corrupción, que San Francisco Solano tuvo que imitar al profeta Jonás y amenazarla, como a Nínive, con los castigos divinos.


La Flor de Santidad 

Pero la misericordia de Dios había tomado ya la delantera; la justicia y Ia paz se hablan dado el beso (1) en el alma de una niña siempre pronta a todas las expiaciones e insaciable de amor. ¡Cómo nos gustaría detenernos a contemplar a la virgen peruana en s u heroísmo siempre desconocido, en su gracia tan cándida y tan pura! Rosa sólo tuvo suavidades de bálsamo para los que la trataban, y guardó para sí el secreto de las espinas, sin las cuales no se dan las rosas en este ¡ rundo. Como si hubiese nacido de la sonrisa de María, arroba al Niño Jesús, que la quiere en su corazón. Las flores la reconocen por reina y en cada estación las ve que responden a su deseo; a su invitación, las plantas se agitan gozosas, los árboles inclinan sus ramas, toda la naturales x salta de contento, los insectos organizan con s, rivalizan con ella en armonía los pájaros r ira celebrar al Creador. Ella misma canta recitando los nombres de su padre y de su madre, Gaspar de las Flores y María de Oliva, diciendo: "¡Oh Jesús mío, qué hermoso eres entre las flores y las olivas; no desdeñes tampoco a esta tu Rosa!"

Entretanto la eterna Sabiduría se iba manifestando en los juegos del Niño Dios y de esta su amada (2). Clemente X, en la bula de canonización, nos recuerda que un día en que ella estaba con mayores dolores, el ámantísimo Hijo de la Virgen bendita la invitó a una misteriosa partida de juego donde la puesta quedaba a la libre elección del vencedor. Gana Rosa y, exigiendo su curación, al punto se la concede. Pero Jesús reclama el desquite y, ganándola esta segunda vez, la devuelve los dolores juntamente con el don de la paciencia, y la santa se alegra de haber perdido, porque comprende que ha ganado más en la segunda partida que en la primera.

viernes, 28 de agosto de 2026

Boletín Dominical 30 de Agosto



Día 30 de Agosto, Santa Rosa de Lima, Virgen

Doble. Ornamentos Blancos
Conm. Domingo XIV después de Pentecostés

Nació de virtuosos padres en 1596, en Lima, capital del virreinato del Perú, a los cien años de descubierto y conquistado para la civilización cristiana, por España, el Nuevo Mundo. Fue la rosa más hermosa que brotó en América en ese primer siglo y por esto llamada Rosa de Santa María, aunque su nombre de pila era Isabel. Gracia, hermosura, delicadeza, extraordinaria y su cooperación a la gracia algo tan maravilloso que solo por sus efectos podemos vislumbrar. A los cinco años hizo voto de virginidad y concibió desde entonces un espíritu de oración y penitencia tan dura que causa admiración y espanto, pudiéndose decir que su vida se sostenía y prolongaba de milagro. Dios llevaba como de la mano aquella alma privilegiada y premió su santidad con los más altos dones místicos. Pidió a los padres Dominicos el hábito de la Orden Tercera, y vivió hasta su muerte en su casa, con sus padres, como una anacoreta. Interrogada una vez decía: “Desde que me pongo en oración, siento mi alma tan sumergida en sí misma y mis facultades tan enajenadas, que nada interior ni exterior puede turbar mi atención amorosa a la belleza de Dios presente en mí. Mi corazón hierve bajo la acción de un fuego cuyas operaciones son tan dulces, que nunca podría explicarlo. Tras esto queda en el fondo del alma una presencia de la divinidad, tan amable, serena, graciosa; y la felicidad que siento entonces hace que no pueda hallar consuelo en otra cosa”. Murió el año 1617, a los 21 años, de edad. Es celestial patrona de la América española.





Domingo XIV después de Pentecostés
La vida del hombre sobre la tierra es un peregrinar continuo mientras dura ella; somos peregrinos, somos aves de paso, vamos en busca de la patria; y en este camino hemos de aligerar la carga de cuidados embarazosos que puedan entorpecer el viaje, hacerle pesado o hacernos cambiar de ruta con pérdida irremediable para nosotros. Debemos pues, vivir desprendidos de las cosas terrenas y practicar ese desprendimiento con la perfección posible. Esto no quita el cuidado necesario y conveniente que debemos tener con nuestras cosas y de nuestros bienes, ni aún el deseo honesto de mejorar; pero…ha de ser sin demasiadas ansias, sin inquietudes, sin envidias, sin congojas, sin que embarace tanto nuestro espíritu que perdamos de vista las espirituales y eternas hacia las que se dirige nuestra vida. Esto es lo que nos enseña el Señor en el Evangelio de hoy. “Nadie puede servir a dos señores”, y menos dos señores rivales. No podéis servir a Dios y al dinero.



domingo, 23 de agosto de 2026

Sermón Domingo XIII después de Pentecostés


Sermón

S. E. R. Pío Espina Leupold


Sermón

R. P. Lucio César Simbrón


 

 Sermón

R. P. Carlos Dos Santos


Lección

Hermanos: Las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendiente. No dice: Y a sus descendientes, como si fuesen muchos; sino, como si fuese uno sólo: Y a tu descendiente, que es Cristo. Y yo digo esto: Que el pacto confirmado por Dios no fué abrogado por la Ley, publicada cuatrocientos treinta años después, ni la promesa fué anulada. Porqué, si la herencia viniese por la Ley, ya no vendría por la promesa. Pero Dios hizo la donación a Abraham por promesa. ¿Para qué sirve, pues, la Ley? Fué puesta por causa de las transgresiones, hasta que viniese el descendiente a quien había sido hecha la promesa, y fué promulgada por ángeles y por mano de un mediador. Pero el mediador no es de uno solo; Dios, en cambio, es Uno solo. ¿Luego la Ley va contra las promesas de Dios? De ningún modo. Porque, si se hubiese dado una ley que pudiese vivificar, entonces la justicia vendría verdaderamente de la Ley. Pero la Escritura lo encerró todo bajo del pecado, para que la promesa fuese dada a los creyentes por la fe en Jesucristo.

Gálatas, III, 16-22


Evangelio

En aquel tiempo, yendo Jesús a Jerusalén, pasaba por medio de Samaría y de Galilea. Y, al entrar en cierta aldea, le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se pararon de lejos; y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros. Cuando los vió, dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y ¡sucedió que, mientras iban, quedaron limpios. Y uno de ellos, cuando se vió limpio, se volvió, glorificando a Dios a grandes voces, y se prosternó ante su pies, dando gracias: y éste era un samaritano. Y, respondiendo Jesús, dijo: ¿No han sido diez los curados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quién volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete: que tu fe te ha salvado.

San Lucas, XVII, 11-19

sábado, 22 de agosto de 2026

Dom Gueranger: Fiesta del Corazón Inmaculado de María

 






FIESTA DEL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA

"Año Litúrgico"
Dom Própero Gueranger



LA DEVOCIÓN AL CORAZÓN INMACULADO

La devoción al Corazón Inmaculado de María es tan antigua como el cristianismo. El Espíritu Santo nos lo enseñó por San Lucas, el evangelista de la infancia del Salvador: "María guardaba todas estas palabras, y las meditaba en su Corazón . Y la Madre de Jesús guardaba todas estas cosas en su corazón" (1). Tal es el origen de esta devoción que, andando el tiempo, excitaría a los fieles a dar a María el honor y el amor que se la deben. Las perfecciones de éste Corazón las han cantado los mayores Doctores de la Iglesia: San Ambrosio, San Agustín, San Juan Crisóstomo, San León, San Bernardo, San Buenaventura, San Bernardino de Sena, las dos grandes monjas Santa Gertrudis y Santa Mectildis... pero en el siglo xvn, San Juan Eudes, "padre, doctor y apóstol del culto del Sagrado Corazón" (2), antes lo fué del purísimo Corazón de María, y del dominio de la piedad privada, lo introdujo en la Liturgia católica.


OBJETO DE ESTA DEVOCIÓN

El objeto de esta devoción él mismo nos lo ha dicho: "En el corazón santísimo de la predilecta Madre de Dios, pretendemos y deseamos sobre todo reverenciar y honrar la facultad y capacidad de amor, tanto natural como sobrenatural, que existe en esa Madre de amor y que ella empleó toda en amar a Dios y al prójimo. La palabra corazón significa el corazón material y corporal que llevamos en nuestro pecho, órgano y símbolo del amor; también se toma por la memoria y por el entendimiento, con el cual hacemos la meditación, y por la voluntad, que es la raíz del bien y del mal, y por la cima más alta del alma por la cual practicamos la contemplación; en una palabra, por todo lo interior del hombre. No excluímos ninguno de estos sentidos; mas hablando del Corazón de la Madre de Dios, lo qué principalmente queremos y deseamos, es reverenciar y honrar todo el amor y toda la caridad que ella tuvo para con Dios y para con nosotros" (3).

Ahora bien, nada hay más dulce para un niño que honrar a su madre y pensar en el amor de que ha sido objeto. San Bernardo, al hablar del Corazón de Jesús, nos ha dicho: "Su corazón está conmigo. Cristo es mi cabeza; y ¿cómo no va a ser mío todo lo que pertenece a mi cabeza? Los ojos de mi cabeza corporal me perte? necen en sentido propio; de igual modo, este corazón espiritual es mi corazón. Con razón puedo llamarle mío. Y yo poseo mi corazón con Jesús" (4). Otro tanto podemos decir del Corazón de María. Una madre es toda para su hijo; sus bienes, su amor, hasta su vida le pertenecen: un hijo puede siempre contar con el corazón de su madre.

Todos somos hijos de la Santísima Virgen. Nos acogió en su seno a una con Jesús el día de la Encarnación. Nos dió a luz en el dolor del Calvario, y nos ama en proporción con lo que la hemos costado. Lo que más quiere es Jesús, y a ése le ofreció por nosotros al Padre, dando su fiat para la inmolación y entregándole para nosotros; ¿cómo no le iba a imitar dándose ella también?


CONFIANZA EN EL CORAZÓN INMACULADO

La Virgen nos repite las palabras de Jesús: "Venid a mí todos y yo os aliviaré..." Nos sonríe y nos llama como en Lourdes, y no hay nadie que pueda pretextar su indignidad para quedarse a distancia. El Corazón de María que fué Sede de la Sabiduría y durante nueve meses morada del Verbo encarnado, ese corazón que formó al mismo Corazón de Jesús y le enseñó la misericordia para con los hombres, ese corazón que siempre latió al unísono del Corazón de Jesús y que fué adornado por El de los dones más preciosos de la gracia, ese Corazón maternal es por excelencia el refugio de los pobres pecadores. Y por esto precisamente fué hecho inmaculado. Nunca corrió por él sino sangre purísima, la sangre que tenía que dar a Jesús para derramarla por nuestra salvación. Este Corazón es el depositario y el custodio de las gracias que el Señor conquistó con su muerte, y sabemos que Dios nunca dispensó una gracia a nadie ni la dispensará sin que pase por las manos y el Corazón de la que es tesorera y dispensadora de todos sus dones. Finalmente, este Corazón se nos dió con el de Jesús, "no sólo para ser nuestro modelo, sino también para ser nuestro corazón, de modo que, siendo miembros de Jesús e hijos de María no tengamos más que un corazón con nuestra Cabeza y nuestra divina Madre y que hagamos todas nuestras acciones con el Corazón de Jesús y de María" (5).