El Retiro - Mater Dei
Si en este blog, se hubieren deslizado proposiciones o frases poco conformes a la Fe Católica, las reprobamos, y nos sometemos en todo al Magisterio de la Iglesia y de sus Romanos Pontífices, jefes venerados del rebaño del Señor.
miércoles, 24 de junio de 2026
Dom Gueranger: La Natividad de San Juan Bautista
domingo, 21 de junio de 2026
Sermón Domingo Cuarto después de Pentecostés
Sermón
S. E. R. Pío Espina Leupold
Sermón
S. E. R. Julián Espina Leupold
Lección
Hermanos: Creo que las penas de este tiempo no son comparables con la futura gloria que se revelará en nosotros. En efecto, el anhelo de las criaturas espera la revelación de los hijos de Dios. Porque las criaturas están sujetas a la vanidad, no de grado, sino por causa de aquel que las sometió con la esperanza: pues también las mismas criaturas serán redimidas de la esclavitud de la corrupción, y alcanzarán la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Porque sabemos que todas las criaturas gimen y están como de parto hasta ahora. Y no sólo ellas, sino también nosotros, que tenemos las primicias del espíritu, gemimos dentro de nosotros, esperando la adopción de los hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo: en Jesucristo, nuestro Señor.
R0manos VIII, 18-23
Evangelio
En aquel tiempo, las turbas irrumpieron sobre Jesús, para oír la palabra de Dios. Y El estaba junto al lago de Genesaret. Y vió dos naves, que estaban cerca del lago: y los pescadores habían bajado, y lavaban las redes. Y, subiendo a una de las naves, que era de Simón, rogó a éste que la apartara un poco de tierra. Y, sentándose, enseñó desde la nave a las turbas. Y, cuando cesó de hablar, dijo a Simón: Entra más adentro, y lanzad vuestras redes para pescar. Y, respondiendo Simón, le dijo: Maestro, hemos estado trabajando toda la noche, y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, lanzaré la red. Y, habiendo hecho esto, pescaron una gran cantidad de peces: y se rompía su red. E hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra nave, para que vinieran y los ayudaran. Y vinieron, y llenaron las dos naves de tal modo, que casi se sumergían. Viendo lo cual Simón Pedro, se arrojó a las rodillas de Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy un hombre pecador. Porque el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, por causa de la pesca de los peces que habían capturado: y también de Santiago y de Juan hijos del Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y dijo Jesús a Simón: No temas: desde hoy serás ya pescador de hombres! Y, conducidas a tierra las naves, dejándolo todo, le siguieron a El.
San Lucas V, 1-11
sábado, 20 de junio de 2026
Dom Gueranger: Cuarto Domingo después de Pentecostés

CUARTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger
SU NOMBRE
El cuarto Domingo después de Pentecostés fué llamado durante muchos años en Occidente, el Domingo de la Misericordia, porque se leía entonces en él el pasaje de San Lucas que comienza por estas palabras: "Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso." Pero como este Domingo fué trasladado a la Misa del primer Domingo después de Pentecostés, se ha hecho del Evangelio de la quinta semana el de la cuarta; el de la sexta pasa a la quinta, así sucesivamente hasta la veintitrés. Este cambio de que hablamos, no tuvo lugar hasta bastante tarde en cierto número de Iglesias y no fué aún recibida universalmente hasta el siglo XVI.
Mientras las lecturas evangélicas adelantaban así un puesto en casi todo el ciclo litúrgico, las Epístolas, Oraciones y partes cantadas de las antiguas Misas se conservaron, salvo raras excepciones, en sus lugares acostumbrados. La relación que los liturgistas de los siglos XI, XII y XIII habían creído encontrar, para cada Domingo, entre el Evangelio primitivo y el resto de la Liturgia, no podía, pues, sostenerse más como antes. Al descartar la Iglesia estas relaciones, muchas veces demasiado sutiles, no trató, sin embargo, de condenar a estos autores, ni de apartar a sus hijos de que buscasen en sus obras una edificación tanto más sana, cuanto está sacada con frecuencia de las fuentes auténticas de las antiguas Liturgias. Nos aprovecharemos de sus trabajos, sin olvidar que la armonía principal que hay que buscar en las Misas del Tiempo después de Pentecostés, no es más que la unidad del mismo Sacrificio.
DIGNIDAD DEL DOMINGO
Hemos recordado, en el tiempo Pascual, que la majestad del día octavo sustituyó al Sábado de los Judíos, y llegó a ser el día sagrado del pueblo nuevo. "La Santa Iglesia, decíamos que es la Esposa, está asociada a la misma obra del Esposo. Deja que se deslice el Sábado, día que su Esposo pasó en el sepulcro; pero, iluminada por los resplandores de la Resurrección, consagra en adelante a la contemplación de la obra divina, el primer día de la Semana que vió sucesivamente salir de las sombras, tanto la luz material, primera manifestación de la vida sobre el caos, como a Aquel que, siendo el esplendor eterno del Padre, se ha dignado decirnos: "Yo soy la luz del mundo".
Tal es la importancia de la Liturgia dominical, destinada a celebrar cada semana tan grandes recuerdos, que los Romanos Pontífices rehusaron, durante largo tiempo, multiplicar en el calendario las fiestas de grado superior al rito semi-doble, que es el del Domingo, a fin de conservarle su prerrogativa legítima y sus derechos seculares. Su reserva en este punto nunca quedó desmentida hasta mitad del siglo XVII. Al fin cedió ante la necesidad de responder con más eficacia a los ataques de que había sido objeto el culto de los Santos por parte de los Protestantes y de sus hermanos los Jansenistas. Urgía recordar a los fieles que el honor rendido a los servidores, no disminuye en nada la gloria de su Señor; que el culto de los Santos, miembros de Cristo, no es más que la continuación y el desarrollo del que se debe a Cristo, su Cabeza. La Iglesia debía a su Esposo una protesta contra las miras estrechas de esos innovadores, que no iban sino a truncar el dogma de la Encarnación, separándole de sus inefables consecuencias. No fué, pues, sino por una inspiración del Espíritu Santo, por lo que la Sede Apostólica consintió entonces declarar de rito doble la mayoría de las fiestas antiguas o nuevas; para apoyar la solemne condenación de los nuevos herejes, convenía, en efecto, hacer que se celebrasen con más frecuencia las virtudes de los Santos, en Domingo, reservado especialmente a las solemnes demostraciones de la fe católica y a las grandes reuniones de la familia cristiana.
MISA
La Iglesia, al día siguiente de la Santísima Trinidad, en el Oficio de Maitines inició la lectura del libro de los Reyes, comenzando esa noche la admirable narración del triunfo de David sobre Goliat. Ahora bien, ¿quién es para la Iglesia el verdadero David, sino el Caudillo Divino, que conduce desde hace mil novecientos años al ejército de los Santos, a la victoria? ¿No es ella misma con toda verdad la hija del Rey, prometida al vencedor de este singular combate entre Cristo y Santanás, que en el Calvario salvó al verdadero Israel y vengó la injuria hecha al Dios de los ejércitos? Completamente poseída aún de estos sentimientos, que ha despertado este episodio de la Historia Sagrada en su corazón de Esposa, toma las palabras de David en el Introito para cantar las proezas del Esposo, y proclamar la confianza en que la ha establecido su triunfo para siempre.
viernes, 19 de junio de 2026
Boletín Dominical 21 de junio
Día
21 de Junio, Domingo IV de Pentecostés.
Doble. Conm. de San Luis Gonzaga, Confesor. Orn. Verdes.
Podemos ver en el Evangelio de hoy el aspecto negativo del desarrollo de la perfección Cristiana, a saber, la lucha contra el pecado. Sabemos por la autoridad de San Pablo que Dios nunca deja que seamos tentados más allá de nuestras fuerzas. (1 Cor. 10 -13). Y la sana moral nos enseña que no hay pecado si falta el consentimiento.
San Pedro, en el Evangelio de hoy, le dice a Jesús que se aparte de él, pues se tenía por hombre pecador. San Pedro no entendía todavía que para dejar el pecado hay que acercarse a Jesús y no apartarse de él, pues él es el Camino, la Verdad y la Vida (Io. 14 -6). Para llegar a la Vida Eterna es necesario pasar por este Camino: imitar de la Vida de Jesús, configurarnos con él. Nuestro Señor Jesucristo dijo a Nicodemo que el hombre tiene que nacer de nuevo en espíritu para ver al reino de Dios (Io 3, 1-15), y esto de nacer de nuevo en espíritu supone morir para el pecado. Pero desgraciadamente tenemos un gran enemigo que nos acompañará por toda la vida: el hombre viejo, aquél que San Pablo dice que vive adentro de nosotros y nos incita al pecado; el hombre viejo es nuestra naturaleza caída inclinada al pecado. Los que nacieron de nuevo por la fe en Cristo deben expugnar a este hombre viejo y esto de tres formas: desterrándolo, separándolo de su señor y dueño y quitándole los víveres.
Desterrar al hombre viejo es sacarle de su casa que es el mundo, este ambiente malsano y allegado al pecado, compuesto por personas que viven totalmente apartadas de Dios. ¡Quitémosle al hombre viejo su casa! Salgamos del mundo, alleguémonos a la Iglesia, la Casa de Dios. El señor y dueño del hombre viejo es el demonio, acerbísimo enemigo de nuestra salvación. Es por medio del demonio que muchas veces el hombre viejo nos incita al pecado. Los hombres de guerra saben que los comandantes de los ejércitos son mitad de él. Matar al comandante es ganar media batalla. Si le quitamos de cerca al hombre viejo su jefe, pronto será derrotado. Digamos con San Benito: Vade retro Satana (vete de acá Satanás). Y no escuchemos las venenosas proposiciones de Satán.
Finalmente, ¿Cuál hombre puede seguir viviendo si no se alimenta? Es, pues, la carne el alimento del hombre viejo. ¿Cuál ejercito mandaría víveres al ejército contrario? La sed insaciable de gozar es comúnmente llamada concupiscencia, y los placeres de la carne fortalecen al hombre viejo. Apartémonos de todo lo que sea impuro: figuras deshonestas, malas conversaciones, inmodestias en el vestir, etc. y hagamos todo lo posible para volvernos puros porque los puros de corazón verán a Dios (Mat 5 – 8).
Nótese, sin embargo, que en vano pelearemos en contra el pecado si no usamos de las armas con que Dios nos provee para tal lucha. Estas armas son: la vida de oración, acercarse con frecuencia a los sacramentos; llevar, en fin, una vida devota.
Pidamos la intercesión de la Virgen María: Señora de las Victorias. Si la tenemos a nuestro favor venceremos, sin duda, al pecado.
El Padre Pio de Pietrelcina, sacerdote capuchino estigmatizado muerto en olor de santidad, tenía al Santo Rosario como un arma en contra sus enemigos.
¡Recemos el Rosario todos los días!
Día 24 de Junio, la Natividad de San Juan Bautista.
domingo, 14 de junio de 2026
Sermón Domingo Tercero después de Pentecostés
Sermón
S. E. R. Julián Espina Leupold
Sermón
S. E. R. Pío Espina Leupold
Sermón
R. P. Lucio César Simbrón
Lección
Carísimos: Humillaos bajo la poderosa mano de Dios, para que El os exalte en el tiempo de la visitación: poned en El toda vuestra preocupación, porque El se cuida de vosotros. Sed sobrios, y vigilad: porque vuestro adversario, el diablo, ronda en torno vuestro, como un león rugiente, buscando a quien devorar: resistidle fuertes en la fe, sabiendo que la misma tribulación aflige a vuestros hermanos que están en el mundo. Pero el Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su eterna gloria en Cristo Jesús, después de haceros padecer un poco, El mismo os perfeccionará, os confirmará y os consolidará: a El sean la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.
I San Pedro V, 6-11
Evangelio
En aquel tiempo se acercaron a Jesús los publícanos y los pecadores, para escucharle. Y murmuraban los fariseos y los escribas, diciendo: Este hombre recibe a los pecadores, y come con ellos. Entonces El les propuso esta parábola, diciendo: ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja en el desierto las noventa, y nueve, y va en busca, de la que se perdió, hasta que la encuentra? Y, cuando la ha encontrado, la pone gozoso sobre sus hombros y tornando a su casa, convoca a los amigos y vecinos, diciendo: Felicitadme, porque he hallado la oveja que se había perdido. Yo os digo que más gozo habrá en el cielo por un pecador que hace penitencia que por noventa y nueve justos que no necesitan de penitencia. ¿O qué mujer, que tiene diez dracmas, si perdiere una dracma, no enciende la linterna, y barre la casa, y busca con diligencia, hasta dar con ella? Y, cuando la ha encontrado, convoca a la amigas y vecinas, diciendo: Felicitadme, porque he hallado la dracma que había perdido. También yo os digo: Hay gran gozo entre los Ángeles del cielo por un pecador que hace penitencia.
San Lucas XV, 1-10
sábado, 13 de junio de 2026
Dom Gueranger Domingo Tercero después de Pentecostés
(Antiguo Domingo de la Infraoctava del Sagrado Corazón)
Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger
La Misa de este día es la del tercer Domingo después de Pentecostés que se halla íntimamente relacionada con las fiestas que hemos celebrado.
MISA
El alma fiel ha visto el desarrollo sucesivo de los Misterios del Salvador en la Liturgia. El Espíritu Santo ha descendido para sostenerla en esta otra etapa de la carrera, donde sólo se desarrollará la fecunda simplicidad de la vida cristiana. La instruye y la forma en las prescripciones del Maestro divino que ascendió a los cielos. Y lo primero la enseña a orar, porque la oración, decía el Señor, es obra de todos los días y de todos los instantes ', y con todo eso, no sabemos qué es lo que hemos de pedir, ni cómo debemos hacerlo. Pero lo sabe quien nos ayuda en nuestra indigencia, y el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos inenarrables.
En el Introito y en toda la Misa, se respira, pues, este aroma de oración, apoyada sobre el humilde arrepentimiento de las faltas pasadas, y de confianza en la misericordia infinita.
INTROITO
Mírame, y ten piedad de mí, Señor: porque estoy solo, y soy pobre: mira mi humillación, y mi trabajo: y perdona todos mis pecados, oh Dios mío.— Salmo: A ti, Señor, elevo mi alma: en ti confío, Dios mío, no quede yo avergonzado. J. Gloria al Padre.
COLECTA
Oh Dios, protector de los que esperan en ti, sin el cual nada hay válido, nada santo: multiplica sobre, nosotros tu misericordia; para que, siendo tú el Guía, el Caudillo, pasemos de tal modo por las cosas temporales, que no perdamos las eternas. Por nuestro Señor.
EPÍSTOLA
Lección de la Epístola del Ap. S. Pedro. (I, V, 6-11).
Carísimos: Humillaos bajo la poderosa mano de Dios, para que El os exalte en el tiempo de la visitación: poned en El toda vuestra preocupación, porque El se cuida de vosotros. Sed sobrios, y vigilad: porque vuestro adversario, el diablo, ronda en torno vuestro, como un león rugiente, buscando a quien devorar: resistidle fuertes en la fe, sabiendo que la misma tribulación aflige a vuestros hermanos que están en el mundo. Pero el Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su eterna gloria en Cristo Jesús, después de haceros padecer un poco, El mismo os perfeccionará, os confirmará y os consolidará: a El sean la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.
LAS PRUEBAS Y SU MÉRITO
Las miserias de esta vida son las pruebas a que Dios somete a sus soldados para juzgarlos y clasificarlos en la otra según sus méritos. Todos, pues, en este mundo tienen su parte en el sufrimiento. El concurso está abierto, trabado el combate; el Arbitro de los juegos examina y compara; pronto dará su sentencia sobre los méritos de los diversos combatientes y los llamará, del ardor de la arena, al reposo del trono en que se sienta El mismo.
¡Felices entonces aquellos que, viendo en la prueba la mano de Dios, se sometieron a esta mano poderosa con amor y confianza! Nada habrá podido contra estas almas fuertes en la fe el rugiente león. Sobrias y vigilantes en esta etapa de su peregrinación, sin reparar en su papel de victimas, sabedoras de que todo se halla sometido al dolor en este mundo, unieron alegremente sus padecimientos a los de Cristo, y saltarán de gozo en la manifestación eterna de su gloria, que será su herencia eternamente.
El Gradual continúa excitando la confianza en el alma fiel: Arroje su ansiedad en el Señor: ¿no ha sido siempre quien la ha librado de los males angustiosos? El la hará justicia también, cuando llegue el tiempo, de todos sus enemigos.
GRADUAL
Arroja tu pensamiento en el Señor: y El te nutrirá, y. Cuando clamé al Señor, El escuchó mi voz, y me libró de los que me cercaban.
Aleluya, aleluya. J. Dios es un juez justo, fuerte y paciente: ¿acaso se enojará todos los días? Aleluya.
EVANGELIO
Continuación del santo Evangelio según S. Lucas. (XV, 1-10).
En aquel tiempo se acercaron a Jesús los publícanos y los pecadores, para escucharle. Y murmuraban los fariseos y los escribas, diciendo: Este hombre recibe a los pecadores, y come con ellos. Entonces El les propuso esta parábola, diciendo: ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja en el desierto las noventa, y nueve, y va en busca, de la que se perdió, hasta que la encuentra? Y, cuando la ha encontrado, la pone gozoso sobre sus hombros y tornando a su casa, convoca a los amigos y vecinos, diciendo: Felicitadme, porque he hallado la oveja que se había perdido. Yo os digo que más gozo habrá en el cielo por un pecador que hace penitencia que por noventa y nueve justos que no necesitan de penitencia. ¿O qué mujer, que tiene diez dracmas, si perdiere una dracma, no enciende la linterna, y barre la casa, y busca con diligencia, hasta dar con ella? Y, cuando la ha encontrado, convoca a la amigas y vecinas, diciendo: Felicitadme, porque he hallado la dracma que había perdido. También yo os digo: Hay gran gozo entre los Ángeles del cielo por un pecador que hace penitencia.
EL PRECIO DE LAS ALMAS
Esta parábola de la oveja devuelta al redil en hombros del Pastor, era muy querida de los primeros cristianos; se la encuentra representada por todas partes en los monumentos de los primeros siglos. Nos recuerda a Nuestro Señor Jesucristo, que no ha mucho; entró triunfante en los cielos, llevando consigo a la humanidad perdida y reconquistada. "Porque, ¿Quién es el Pastor de nuestra parábola, exclama, San Ambrosio, sino Cristo que te lleva en su, cuerpo, y ha cargado con tus pecados? Esta oveja es una en su género, no en el número. ¡Pastor afortunado, de cuyo rebaño formamos nosotros la centésima parte! Porque se halla compuesto de Ángeles, Arcángeles, Dominaciones, Potestades, Tronos, etc., etc., innumerables rebaños que ha dejado en los montes para ir en busca de la oveja descarriada."
La parábola de la dracma perdida y vuelta a encontrar, expone, en forma más familiar aún, y de un modo festivo, esta misma doctrina, que es verdaderamente el centro de la enseñanza del Salvador. Por los pecadores se encarnó el Verbo y quiso tomar un corazón de carne para testimoniarles su amor, y quiso también que se supiere que una de sus mayores glorias es encontrar un alma perdida; sus amigos del cielo participan de esta gloria, quiere que todos la experimenten. Nosotros también, sobre la tierra, tenemos derecho a esta participación. ¿Cómo podrían permanecer indiferentes a este bien, aquellos que aman al Sagrado Corazón y se unen íntimamente a todos sus sentimientos? Pero, reconcentrándonos en nosotros mismos, debemos añadir a la alegría y alabanza que hace renacer, un sentimiento de profunda gratitud, diciendo con San Juan Eudes: "¡Qué te devolveré, oh mi Salvador, y qué haré por tu amor, a Ti que me has librado de caer en los profundos abismos del infierno, tantas veces como yo me he expuesto con mis pecados, o que hubiera caído, si tu bondadosísimo Corazón no me hubiera preservado!"
El Ofertorio es un derrame de agradecimiento y amor a Dios, que habita en Sión; no abandona a los que le buscan con sinceridad, ni deja caer en olvido la oración del pobre.
OFERTORIO
Esperen en ti todos los que conocen tu nombre, Señor: porque no abandonas a los que te buscan: salmead al Señor, que habita en Sión: porque no se ha olvidado de la oración de los pobres.
SECRETA
Mira, Señor, los dones de la Iglesia suplicante, y haz que, consagrados con perpetua santificación, aprovechen a la salud de los creyentes. Por nuestro Señor.
PREFACIO
Es verdaderamente digno y justo, equitativo y saludable que, siempre y en todo lugar, te demos gracias a ti, Señor santo, Padre omnipotente, eterno Dios; que quisiste que tu Unigénito, pendiente de la cruz, fuera traspasado por la lanza de un soldado; para que el Corazón abierto, sagrario de la divina largueza, derramase sobre nosotros torrentes de misericordia y de gracia, y él, que nunca cesó de arder en amor por nos otros, fuese descanso para los piadosos, y para los penitentes asilo abierto de salvación. Y por eso con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celeste, cantamos el himno de tu gloria, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo, etc.
La Antífona de la Comunión recuerda, no sin misterio, la enseñanza llena de misericordia del Evangelio del día, en el momento en que la Sabiduría eterna entra en posesión plena de la dracma perdida, en el banquete preparado por Ella al pródigo arrepentido.
COMUNIÓN
Yo os lo digo: Hay gran gozo entre los Ángeles del cielo por un pecador que hace penitencia.
POSCOMUNIÓN
Vivifíquennos, Señor, estos tus santos Misterios, que hemos recibido: y haz que, purificándonos, nos preparen la eterna misericordia. Por el Señor.
viernes, 12 de junio de 2026
Boletín Dominical 14 de junio
Admirable y bello es el cuadro que nos ofrece el Evangelio de hoy: “Y se acercaban a Jesús los publicanos y pecadores para oírle…” Aunque los escribas y fariseos se escandalizaban de la actitud de Cristo y dicen: “Éste acoge a los pecadores y come con ellos “, Jesucristo, el Inocente y Santo por excelencia, no se desdeña de tratar con ellos, y era tal la confianza que les inspiraba, que en virtud de ellas cobraban fuerzas y se determinaban a cambiar de vida los que antes eran esclavos del pecado y de todos los vicios. ¡Qué hermosa se muestra la misericordia de Cristo! Santa misericordia de Cristo que se mueve hoy: 1) en recibir a todo el que le busca; 2) en buscar al que huye de Él; 3) en regalar al que halla. Tengamos, pues, plena confianza en su Corazón bondadoso, de un modo particular en las ocasiones más difíciles, que Él nos salvará y encontraremos el descanso para nuestras almas.
18 de junio, Santos Marcos y Marcelino, Mártires
Los dos hermanos Marcos y Marcelino, detenidos por cristianos durante la persecución de Diocleciano, fueron atados y clavados por los pies a un poste. Como los exhortara el juez a que tuviesen piedad de sí mismos y se librasen de sus crueles tormentos, le respondieron: “Jamás hubo para nosotros banquete de delicias comparable al gozo que experimentamos al sufrir por Jesucristo. ¡Plazca a Dios que estos sufrimientos duren tanto tiempo cuanto estemos revestidos de este cuerpo corruptible!” Pasaron así un día y una noche, cantando las alabanzas de Dios, hasta que, finalmente, atravesado el corazón con un lanzazo, obtuvieron la corona del martirio, hacia el año 287.







