El Retiro - Mater Dei
Si en este blog, se hubieren deslizado proposiciones o frases poco conformes a la Fe Católica, las reprobamos, y nos sometemos en todo al Magisterio de la Iglesia y de sus Romanos Pontífices, jefes venerados del rebaño del Señor.
lunes, 6 de abril de 2026
Dom Gueranger: El Tiempo Pascual
domingo, 5 de abril de 2026
Sermón Domingo de Pascua de Resurrección
Sermón
S. E. R. Pío Espina Leupold
Sermón
R. P. Lucio César Simbrón
Lección
Hermanos, arrojad el viejo fermento, para que seáis nueva masa, ya que sois ázimos. Porque Cristo, nuestra Pascua, fué inmolado. Comamos, pues, no con vieja levadura, ni con levadura de malicia y de perversidad, sino con ázimos de sinceridad y de verdad.
I Corintios V, 7-8
Evangelio
En aquel tiempo María Magdalena y María, madre de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a ungir a Jesús. Y muy de mañana, al día siguiente del sábado, fueron al monumento salido ya el sol. Y decían entre sí: ¿Quién nos separará la piedra de la puerta del sepulcro? Y, mirando, vieron separada la piedra, que era muy grande. Y, entrando en el sepulcro, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido con traje blanco, y se asustaron. Pero él las dijo: No os asustéis: buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado; ha resucitado, no está aqui, he ahí el sitio donde le pusieron. Pero id, decid a sus discípulos y a Pedro, que os precederá en Galilea; allí le veréis, como os lo dijo.
San Marcos XVI, 1-7
Dom Gueranger: El Santo Día de Pascua
sábado, 4 de abril de 2026
Dom Gueranger: El Sábado Santo

viernes, 3 de abril de 2026
Dom Gueranger: Viernes Santo de la Pasión y Muerte del Señor
Boletín Dominical 5 de abril
TiEMPO PASCUAL
Día
5 de Abril, Domingo de Pascua de Resurrección
Doble de I clase con octava. Orn. Blancos
El tiempo Pascual empieza con la misa del Sábado Santo y termina ocho semanas después en la fiesta de la Santísima Trinidad. Es todo él como una fiesta ininterrumpida en la que celebramos la Resurrección del Señor, sus distintas apariciones, su Ascensión a los cielos, la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y el nacimiento de la Iglesia. Es éste tiempo de inmensa y profunda alegría espiritual, por que Cristo ha vencido a la muerte con su gloriosa resurrección, que es prenda de la nuestra.
Habiendo muerto Jesús en la cruz y resucitado en la Pascua judía, y debiendo los ritos mosaicos ceder lugar a estos santos misterios, ya que no eran más que figuras de ellos, quiso la Iglesia conservar para la Pascua el modo de contar de los judíos. El concilio de Nicea, el año 325, decretó que la Pascua se celebrase siempre el domingo siguiente al primer plenilunio de primavera, el cual oscila entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Esta oscilación en la fecha de Pascua es la que produce la movilidad de todas las fiestas y domingos pertenecientes al ciclo temporal y a todo el año eclesiástico, si se exceptúan los de Adviento y Epifanía. El Tiempo Pascual es como imagen del cielo, un anticipo de la Pascua eterna para la que fuimos creados, y por la que luchamos en esta vida
El punto culminante y más glorioso de la vida de Cristo, la prueba más irrefragable de su Divinidad y la base más inconmovible de nuestra fe es su victoria sobre la muerte, su propia Resurrección. Por eso dice San Pablo que es el fundamento de nuestra fe. “Si Cristo no ha resucitado, vana es vuestra fe”, dice en la primera carta a los Corintios. (Continúa)
(Sigue) Es la Resurrección el argumento central de la predicación de los apóstoles y el mayor milagro de Cristo. El tránsito de Cristo de la muerte a la vida y de la tierra al cielo (Pascua significa Tránsito), es la consagración de su victoria ganada contra el mundo, el demonio y la carne pecadora. Para esto se había encarnado el Hijo de Dios, para esto había sufrido muerte de cruz. De derecho también nosotros hemos resucitado con Jesús, y la virtud de Cristo va obrando en nuestras almas, y la fe en El, sentida y practicada, nos hará pasar de la muerte del pecado a la vida de la gracia, y al final de esta vida temporal nos hará pasar de la vida de la gracia a la de la gloria, tanto más esplendorosa y feliz cuanto más intensa haya sido nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad. Por eso el martirologio romano llama a este dichoso día de la Resurrección la “Solemnidad de las solemnidades y nuestra Pascua.”
“Este es el día que ha hecho el Señor, alegrémonos y regocijémonos en él”, porque formando un cuerpo místico con Cristo, hemos de estar necesariamente donde está nuestra Cabeza, y pues, Él resucitó, también nosotros, dice San Pablo, hemos de resucitar con Él.
“Creo en la resurrección de la carne y la vida perdurable. Así sea.”





