El Retiro - Mater Dei
Si en este blog, se hubieren deslizado proposiciones o frases poco conformes a la Fe Católica, las reprobamos, y nos sometemos en todo al Magisterio de la Iglesia y de sus Romanos Pontífices, jefes venerados del rebaño del Señor.
sábado, 24 de octubre de 2026
Dom Gueranger: Fiesta de Cristo Rey
viernes, 23 de octubre de 2026
Boletín Dominical 25 de octubre
Día 25 de Octubre, Fiesta de
Cristo Rey
Doble de I clase. Conm. Dom. XXII de Pentecostés. Orn. Blancos.
“Todos debemos reconocer que es preciso reivindicar para Cristo-Hombre, en el verdadero sentido de la palabra, el nombre y los poderes de rey. Por que solamente en cuanto hombre se puede decir que ha recibido de Dios Padre la potestad, y el honor y el reino, porque como Verbo de Dios, siendo de la misma sustancia del Padre, forzosamente debe tener común con Él lo que es propio de la Divinidad; y por tanto, tiene sobre todas las cosas creadas sumo y absolutísimo imperio. Gravemente erraría el que arrebatase a Cristo-Hombre el poder sobre las cosas temporales, ya que Él ha recibido de Dios Padre un derecho absoluto sobre toda la creación. Sin embargo, mientras vivió sobre la tierra se abstuvo de ejercitar tal poder temporal, pues no quiere arrebatar los reinos mortales el que da los celestiales. Por consiguiente, el imperio de Cristo, como dice el inmortal León XIII, se extiende no solamente sobre los pueblos católicos y aquellos que, regenerados por el bautismo, pertenecen en rigor y por derecho a la Iglesia, aunque erradas opiniones los tengan alejados de ella, sino que abraza también a todos los que están privados de la fe cristiana; de modo que todo el genero humano está bajo la potestad de Jesucristo. Ni hay diferencia entre los individuos y la sociedad civil, porque los individuos, unidos en sociedad para el bien común, no por eso están menos sujetos bajo la potestad de Cristo que lo está cada uno de ellos separadamente.
“No rehúsen, pues, los jefes de las naciones el prestar público testimonio de reverencia al suave imperio de Cristo juntamente con sus pueblos si quieren, con la integridad de su poder, el incremento y el progreso de la patria.
“Desgraciadamente, alejado de hecho Jesucristo de las leyes y del gobierno de la cosa pública, la autoridad aparece como derivada, no de Dios, sino de los hombres; de modo que hasta el fundamento de ella vacila; quitada la causa primera, no hay razón para que uno deba mandar y otro obedecer, de donde se sigue una general perturbación de la sociedad, que ya no se apoya sobre sus fundamentos naturales. (Continúa).
(Sigue) En cambio, si los hombres en privado y en público reconocen la soberana potestad de Cristo, vendrán a los pueblos los beneficios de una justa libertad, tranquila disciplina y apacible concordia. La dignidad real de nuestro Señor, así como hace en cierto modo sagrada la autoridad humana de los príncipes y de los jefes de Estado, así ennoblece los deberes de los ciudadanos y su obediencia.
“La peste de nuestra edad es el llamado laicismo, con sus errores y sus impíos incentivos. Se comenzó por negar el imperio de Cristo sobre las gentes; se negó a la Iglesia sus derechos que se derivan de los derechos de Cristo. Poco a poco la religión católica fue igualada por los Estados con las otras religiones falsas e indecorosamente rebajada al nivel de éstas. Y no faltan Estados que quieren pasarse sin Dios, y ponen su religión en la irreligión y en el desprecio de Dios mismo. En verdad, cuanto más se pasa en vergonzoso silencio el nombre de nuestro Redentor, así en las reuniones internacionales como en los parlamentos, tanto es más necesario aclamarlo públicamente anunciando por todas partes los derechos de su real dignidad y potestad.” (De la Encíclica Quas primas de Su Santidad Pio XI)
Es, pues, necesario, si no quieren perecer, que reconozcan por rey a Jesucristo, se postren ante Él y cumplan su santa Ley, sometiéndose al imperio de la verdad, de la justicia, de la moral y del derecho, tanto los individuos como las naciones, los gobiernos, los parlamentos, los tribunales, las universidades, las escuelas, la prensa, el teatro, la literatura, la banca, la industria, el comercio, y toda la vida familiar, política y económica; nada puede sustraerse al imperio de Jesucristo, sin el cual no hay salvación, ni paz ni bienestar.
domingo, 18 de octubre de 2026
Sermón San Lucas, Evangelista
Sermón
S. E. R. Pío Espina Leupold
Sermón
S. E. R. Julián Espina Leupold
Lección
Hermanos: Gracias doy a Dios, que ha inspirado en el corazón de Tito este mismo celo mío por vosotros. Pues no solamente se ha movido por mis ruegos, sino que, habiéndose movido aun por su amor a vosotros, partió espontáneamente para ir a veros. Os hemos también enviado con él al hermano nuestro (Lucas), alabado en todas las Iglesias por la predicación del Evangelio, el cual, además, ha sido escogido por las Iglesias para compañero de nuestros viajes, y para compartir nuestra solicitud en procurar este socorro a nuestros hermanos (de Palestina) por la gloria del Señor, y para mostrar nuestra pronta voluntad. Con lo que procuramos evitar que ninguno nos pueda vituperar con motivo de la administración de estas limosnas. Pues procuramos portarnos bien no sólo ante Dios, sino también ante los hombres. Enviamos asimismo con éstos a otro hermano nuestro, cuyo ardiente celo hemos podido comprobar en muchas ocasiones, y ahora lo está mostrando aún más; y tengo gran confianza de que le recibiréis bien, lo mismo que a Tito, mi socio y auxiliar entre vosotros, y a los demás hermanos que le acompañan, y son los Apóstoles de las Iglesias, la gloria de Cristo. Dadles, pues, pruebas de razón que tenemos de estar vista de las Iglesias.
II Corintios VIII, 16-24
En aquel tiempo, designó también el Señor a otros 72 (discípulos) y envióles dos por dos delante de sí a toda ciudad o lugar donde Él había de venir. Y les decía: ¡La mies es mucha, pero los obreros pocos! Rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a la mies suya. Id; mirad que os envío como a corderos entre lobos. No llevéis saco, ni alforja, ni calzados, ni a nadie saludéis en el camino. En la casa en que entrareis, decid primero: «Paz a esta casa»; y si allí hubiere alguien digno de la paz, reposará sobre él la paz vuestra; si no, a vosotros se tornará. Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que allí os dieren, porque acreedor es el obrero a su paga. No paséis fácilmente de casa en casa, y en cualquier ciudad en que entrareis y os recibieren, comed lo que os pusieren, y curad los enfermos que en ella hubiere y decidles: «Está cerca de vosotros el reino de Dios.S. Lucas X, 1-9
sábado, 17 de octubre de 2026
Dom Gueranger: San Lucas, Evangelista
viernes, 16 de octubre de 2026
Boletín Dominical 18 de octubre
domingo, 11 de octubre de 2026
Sermón Fiesta de la Maternidad de la Santísima Virgen María
Sermón
R. P. Carlos Dos Santos
Sermón
R. P. Lucio César Simbrón
Lección
Yo, como la vid, exhalo suave olor: y mis flores dan frutos de gloria y de riqueza. Yo soy la Madre del amor hermoso, y del temor, y de la ciencia, y de la santa esperanza. En mí está la gracia de todo camino y de la verdad: en mí la esperanza de la vida y de la virtud. Venid a mí, todos los que me deseáis, y seréis colmados de mis frutos. Porque mí espíritu es más dulce que la miel y mi herencia más que la miel y el panal. Mi memoria durará por todos los siglos. Los que me coman, tendrán aún más hambre: y, los que me beban, tendrán todavía mas sed. El que me escuche, no será confundido; y, los que obren movidos por mí, no pecarán. Los que me den a conocer, tendrán la vida eterna.
Ecli. XXIV, 23-31
Evangelio
En aquel tiempo, al volver ellos, quedóse el Niño Jesús en Jerusalén y no lo notaron sus padres. Y, creyendo que estaría en la caravana, anduvieron camino de un día, y le buscaron entre los parientes y conocidos. Y, no encontrándole, tornaron a Jerusalén en busca suya. Y sucedió que, después de tres días, le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndolos y preguntándoles. Y se admiraban todos los que le oían, de su prudencia y de sus respuestas. Y, al verle, se admiraron. Y díjole su Madre: Hijo, ¿por qué has obrado así con nosotros? He aquí que tu padre y yo te hemos andado buscando con dolor. Y díjoles: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es preciso que me ocupe en las cosas de mi Padre? Y ellos no entendieron la respuesta que les dió. Y bajó con ellos, y fué a Nazaret: y estuvo sujeto a ellos.
San Lucas LC. II, 43-51
sábado, 10 de octubre de 2026
Fiesta de la Maternidad de la Santísima Virgen






