viernes, 2 de octubre de 2026

Boletín Dominical 4 de octubre


Día 4 de Octubre, Domingo XIX de Pentecostés

Doble- Conm. de S. Francisco de Asís. Orn. Verdes.

Quiere Jesús hacer comprender a los judíos que no solamente es un profeta o un enviado de Dios, sino que es, Él mismo, Dios. Por eso primeramente perdona al paralítico, de que nos habla el Evangelio, sus pecados, cosa que, por ser ofensa de Dios, sólo Él podía perdonar. Y tan bien entendieron los judíos que se hacía Dios que se escandalizaron y dijeron: “Este blasfema”. Y entonces Jesús apela al milagro como demostración y testimonio de su poder para perdonar los pecados.

Demos gracias a Jesús, de quien, por boca de sus sacerdotes, oímos también nosotros la sentencia de nuestro perdón: “Confía hijo; tus pecados te son perdonados”. Y, en efecto, por esa palabra quedamos libres de su peso, y curados además de nuestra parálisis espiritual.

Dice el Evangelista que el paralítico se volvió a su casa glorificando a Dios. Los testigos decían: “Jamás hemos visto maravilla semejante”. Y era verdad, pues tampoco habían visto jamás otro hombre semejante a Jesús.





Día 7 de Octubre, Nuestra Señora del Rosario

El 7 de Octubre de 1571, España, con la ayuda del Papa y de Venecia, derrotaba en Lepanto el poderío de los turcos, que orgullosos con las grandes conquistas que hacían cada día sobre los cristianos, prometían apoderarse de toda Europa y enarbolar su media luna sobre la Cúpula de San Pedro. 

Mandaba la escuadra cristiana un virtuosísimo joven de 21 años, don Juan de Austria, hermano de Felipe II. Para todo el mundo cristiano fue de gran importancia esta victoria, por eso el Papa San Pio V instituyó este día la fiesta de Nuestra Señora de la Victoria reconociendo deber a la Virgen este favor, y más tarde Gregorio XIII puso en este día la fiesta del Santísimo Rosario, en lugar de la anterior, por creer ser aquella victoria un favor debido a la recitación del Santo Rosario, devoción esta la más popular  y agradable a la Madre de Dios, pues le recuerda la embajada del Ángel anunciándole tal dignidad, y que desea recen todos cada día y a ser posible, en familia, donde están reproducidos los sucesos gozosos, dolorosos y gloriosos de Jesús y María que se han venido sucediendo en todo el año. Esta gran fiesta mariana fue elevada de rito por Su Santidad León XIII, el Pontífice del Santo Rosario, y él mismo la dotó de la actual Misa y Oficio.




domingo, 27 de septiembre de 2026

Sermón Domingo XVIII después de Pentecostés

Sermón

S. E. R. Pío Espina Leupold


Lección

Hermanos: Doy siempre gracias a mi Dios por vosotros, por la gracia de Dios que os ha sido dada en Cristo Jesús: porque habéis sido enriquecidos en El en todo, en toda palabra, y en toda ciencia, siendo así confirmado en vosotros el testimonio de Cristo: de modo que ya no os falta nada en ninguna gracia, mientras esperáis la revelación de Nuestro Señor Jesucristo, el cual os confirmará también hasta el fin, para que estéis sin mancha el día de la venida de Nuestro Señor Jesucristo.

I Corintios I, 4-8



Evangelio
En aquel tiempo, habiendo subido Jesús a una barca, pasó el mar y fue a su ciudad. Y he aquí que le presentaron un paralítico postrado en el lecho. Y, viendo Jesús su fe, dijo al paralítico: Confía, hijo, te son perdonados tus pecados. Y he aquí que algunos de los escribas dijeron entre sí: ¡Este blasfema! Y, habiendo visto Jesús sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil decir: Te son perdonados tus pecados; o decir: Levántate y anda? Pues, para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra potestad de perdonar los pecados, dijo entonces al paralítico: Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa. Y se levantó y se fue a su casa. Y, al ver esto las turbas, temieron y glorificaron a Dios, que dio tal potestad a los hombres.

San Mateo IX, 1-8

sábado, 26 de septiembre de 2026

Dom Gueranger: Domingo XVIII después de Pentecostés

   



DOMINGO XVIII DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger


Es muy oportuna esta Misa en torno de las Témporas, que son tiempos de perdón, por serlo de oración y penitencia, por los cuales Dios se deja doblegar y vencer por los hombres. De ese perdón y de esa paz se goza en la Santa Iglesia.

El paralítico que lleva su cama es el tema del Evangelio del día y da el nombre a este Domingo. Se ha podido advertir que el lugar de este Domingo viene en el Misal a continuación de las Cuatro Témporas de otoño. No vamos a discutir con los liturgistas de la edad media si hay que considerarle como ocupando el lugar del Domingo vacante que antiguamente seguía siempre a la ordenación de los ministros sagrados, según en otra parte dijimos[1]. Manuscritos antiquísimos, Sacramentarios y Leccionarios, le llaman con este nombre empleando la fórmula harto sabida: Dominica vacat[2].

Es también cosa digna de hacerse notar que la Misa de este día es la única en la que se ha invertido el orden de las lecturas sacadas de San Pablo y que forman las Epístolas desde el sexto Domingo después de Pentecostés: la carta a los Efesios, ya empezada y que se continuará, se interrumpe hoy para dar lugar al pasaje de la primera Epístola a los Corintios, en el que da gracias el Apóstol por la abundancia de los dones gratuitos otorgados a la Iglesia en Jesucristo. Pues bien, los poderes que la imposición de las manos ha conferido a los ministros de la Iglesia, son el don más maravilloso que conocen el cielo y la tierra, y, además, las diversas partes de esta Misa se refieren muy bien, como se verá, a las prerrogativas del nuevo sacerdocio.

La liturgia del presente Domingo ofrece, pues, especial interés si viene a continuación de las Cuatro Témporas de septiembre. Pero no es ordinario, al menos por ahora, que esto suceda, y así no queremos detenernos ya más en estas consideraciones para no meternos demasiado en el campo de la arqueología y sobrepasar los límites fijados.


MISA

Desde Pentecostés el Introito de las Misas dominicales se ha tomado siempre de los salmos. Recorriendo el Salterio desde el salmo doce hasta el ciento dieciocho, la Iglesia, sin cambiar el orden de estos cantos sagrados, pudo escoger en ellos la expresión más conveniente a los sentimientos que deseaba formular en su Liturgia. En adelante las antífonas del Introito se tomarán de los diversos libros del Antiguo Testamento, salvo una vez en que se empleará nuevamente el libro por excelencia de la alabanza divina. Hoy, Jesús, hijo de Sirac, el autor inspirado del Eclesiástico, pide a Dios que justifique la fidelidad de los profetas del Señor[3] mediante el cumplimiento de lo que anunciaron. Los intérpretes de los oráculos divinos son ahora los pastores de las almas, a quienes la Iglesia envía a predicar en su nombre la palabra de salvación y de paz; pidamos, nosotros también, que la palabra no sea vana jamás en su boca.

viernes, 25 de septiembre de 2026

Boletín Dominical 27 de septiembre


Día 27 de Septiembre, Domingo XVIII de Pentecostés.

Doble- Orn. Verdes. Conm. Santos Cosme y Damián.

Quiere Jesús hacer comprender a los judíos que no solamente es un profeta o un envido de Dios, sino que es, Él mismo, Dios. Por eso primeramente perdona al paralítico, de que nos habla el Evangelio, sus pecados, cosa que, por ser ofensa de Dios, sólo Él podía perdonar. Y tan bien entendieron los judíos que se hacía Dios que se escandalizaron y dijeron: “Este blasfema”. Y entonces Jesús apela al milagro como demostración y testimonio de su poder para perdonar los pecados.

Demos gracias a Jesús, de quien, por boca de sus sacerdotes, oímos también nosotros la sentencia de nuestro perdón: “Confía hijo; tus pecados te son perdonados”. Y, en efecto, por esa palabra quedamos libres de su peso, y curados además de nuestra parálisis espiritual.

Dice el Evangelista que el paralítico se volvió a su casa glorificando a Dios. Los testigos decían: “Jamás hemos visto maravilla semejante”. Y era verdad, pues tampoco habían visto jamás otro hombre semejante a Jesús.






Día 29 de septiembre, la Dedicación del Arcángel San Gabriel
Doble de I clase- Orn- Blancos.

Miguel o Mi-ka-el significa en hebreo ¿Quién cómo Dios? Con ésta magnífica proclamación de los derechos de Dios sobre todas las criaturas, como con espada de fuego, y llamando a sí a todos los ángeles fieles, entabla San Miguel la lucha victoriosa contra Lucifer, el cual, ensoberbecido con la alteza de su naturaleza angélica y con los grandes dones y gracias de que estaba adornado, se negó a obedecer a Dios y adorar el misterio que les reveló de la naturaleza humana hipostáticamente unida a la Persona Divina en Cristo, pues aspiraba a que la Persona Divina se uniera hipostáticamente a la naturaleza angélica y así elevarse el hasta la divinidad. San Miguel arrojó del cielo al soberbio Lucifer y a todos los ángeles rebeldes que había arrastrado consigo, hundiéndolos en el infierno, para ser infelices por toda la eternidad. Hoy celebra la Iglesia la fiesta de San Miguel y de todos los ángeles que lucharon con él por la honra y el honor de Dios. 




domingo, 20 de septiembre de 2026

Sermón Domingo XVII después de Pentecostés

Sermón

S. E. R. Pío Espina Leupold


Lección

Hermanos: Os suplico yo, preso en el Señor, que caminéis de un modo digno de la vocación con que habéis sido llamados: con toda humildad, y mansedumbre, con paciencia, soportándoos mutuamente con caridad, conservando solícitos la unidad del espíritu en el vínculo de la paz. Sed todos un solo cuerpo, y un solo espíritu, como habéis sido llamados a una sola esperanza. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, obra por todos y mora en todos nosotros, el cual es bendito en los siglos de los siglos. Amen.

Efesios IV, 1 - 6



Evangelio según

En aquel tiempo se acercaron a Jesús los fariseos: y le preguntó uno de ellos, doctor de la Ley, tentándole: Maestro, ¿cuál es el mayor mandamiento de la Ley? Díjole Jesús: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. Y el segundo, semejante a éste, es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos está contenida toda la Ley y los Profetas. Y, reuniendo a los fariseos, les preguntó Jesús, diciendo: ¿Qué os parece de Cristo? ¿De quién es hijo? Dijéronle: De David. Díjoles: ¿Cómo, pues, David le llama en espíritu Señor, diciendo: "Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies? Si, pues, David le llama Señor: ¿cómo puede ser hijo suyo? Y nadie supo responderle palabra: ni nadie se atrevió desde aquel día a preguntarle más.

San Mateo XXII, 34 - 46


sábado, 19 de septiembre de 2026

Dom Gueranger: Domingo XVII después de Pentecostés

  


DOMINGO XVII DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger


La liturgia nos recuerda esta semana el gran mandamiento de la caridad para con Dios y para con nuestro prójimo. "El precepto es doble", declara San Agustín, "pero la caridad es una".


MISA

Las decisiones de Dios son siempre justas, ya confunda en su justicia a los orgullosos, ya en su misericordia ensalce a los humildes. Vimos hace ocho días a este arbitro soberano manos a la obra en la distribución de las plazas reservadas para los santos en el banquete de la unión divina. Al cantar el Introito de este día, recordamos las pretensiones y la suerte diversas de los invitados a las bodas sagradas, y sólo apelamos a la misericordia.


INTROITO

Justo eres, Señor, y recto es tu juicio: haz con tu siervo según tu misericordia. — Salmo: Bienaventurados los puros en. su camino: los que andan en la Ley del Señor. V. Gloria al Padre.


El obstáculo más odioso que el amor divino encuentra sobre la tierra, es la envidia de Satanás, que busca, sirviéndose de una usurpación monstruosa, suplantar en nuestras almas a Dios, que las crió.

Unámonos a la Iglesia al implorar en la Colecta la asistencia sobrenatural que necesitamos para evitar el contacto impuro de la serpiente.


COLECTA

Suplicámoste, Señor, hagas que tu pueblo evite los contagios diabólicos y te siga a ti, solo Dios, con alma pura. Por Nuestro Señor Jesucristo.


EPÍSTOLA

Lección de la Epístola del Ap. San Pablo a los Efesios (Ef. IV, 1-6).


Hermanos: Os suplico yo, preso en el Señor, que caminéis de un modo digno de la vocación con que habéis sido llamados: con toda humildad, y mansedumbre, con paciencia, soportándoos mutuamente con caridad, conservando solícitos la unidad del espíritu en el vínculo de la paz. Sed todos un solo cuerpo, y un solo espíritu, como habéis sido llamados a una sola esperanza. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, obra por todos y mora en todos nosotros, el cual es bendito en los siglos de los siglos. Amen.


La Iglesia prosigue con San Pablo, en la carta a los Efesios, la exposición de las grandezas de sus hijos, a quienes ruega hoy respondan dignamente a su excelsa vocación.


EL LLAMAMIENTO DE DIOS

Esta vocación, esta llamada de Dios, en efecto, ya la conocemos; es el llamamiento del género humano a las bodas sagradas de la unión divina, la vocación a nuestras almas para reinar en los cielos en el trono del Verbo, que ya es su Esposo y su cabeza. El Evangelio de hace ocho días estaba antiguamente mucho más en relación con la Epístola que se acaba de leer, la cual le servía de comentario luminoso; por otra parte, en dicho Evangelio se hallaba perfectamente explicada la Epístola de hoy. "Cuando seas llamado a las bodas, decía el Señor, cum VOCATUS fueris, ocupa el último lugar"; el Apóstol dice: "mostraos con toda humildad dignos de la vocación a que habéis sido llamados: digne ambuletis VOCATIONE qua VOCATI estis".

viernes, 18 de septiembre de 2026

Boletín Dominical 20 de septiembre


Día 20 de Septiembre, Domingo XVII de Pentecostés

Doble-Ornamentos Verdes
Conm. de San Eustaquio y Compañeros. Mártires.

Solamente el Evangelio, creído y puesto por obra, puede realizar en la tierra la unidad del espíritu con el vínculo de la paz entre todos los pueblos y naciones.

Al fariseo que con refinada malicia pregunta a Jesús cual es el mayor mandamiento, para ver si obtiene una respuesta que dé fundamento para acusarle ante el Sanedrín, le contesta categóricamente: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y primer mandamiento. Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

El amor es una pasión muy noble que nos lleva a la unión más perfecta de voluntades, afectos y pensamientos con la persona amada. Y será tanto más noble y santo cuanto lo sea su objeto. Si pues el objeto es Dios, y el prójimo por amor de Dios, ya se ve cuan santo, noble y fecundo es el amor de Dios. Él ha inspirado tantos heroísmos en las almas.

Por lo tanto, el amor a Dios, si es verdadero y puro, debe llenar e informar toda nuestra vida, todas nuestras obras, afectos y pensamientos, de modo que sean dignos de Dios: “Con todo tu corazón, con toda tu alma…”

Toda la intimidad y delicadeza de nuestro corazón, toda la ternura de nuestra alma, toda elevación de nuestro pensamiento, todo el empuje de nuestras fuerzas, todo cuanto valemos, hemos de emplearlo en el amor de Dios.





Día 21 de Septiembre, San Mateo, Apóstol y Evangelista.

Los publicanos en Roma eran ricos propietarios que compraban a la Republica los impuestos de las provincias; pero los publicanos de que habla el Evangelio no tenían tan alta categoría. Eran simples subalternos que cobraban, vigilaban y exigían en nombre de las grandes compañías, que por medio de esos empleados extendían sus redes sutiles por todo el Imperio. Esto era Mateo, llamado también Leví, publicano, arrendador de las rentas imperiales, que se recogían cobrando los tributos que debían pagar los judíos, que se veían esclavizados por el  fisco romano, por lo cual miraban a los publicanos como traidores y pecadores. Mateo había nacido en Caná de galilea. Estando en Cafarnaum sentado en el banco de la recaudación de contribuciones, pasó un día Jesús y le dijo: “Sígueme”. Y él, dejando todo, se fue tras Jesús. Era una adhesión espontánea y completa. Fue San Mateo el primero que escribió el Evangelio de Jesucristo, y lo hizo en lengua hebrea, pues lo destinaba especialmente para los judíos; por eso comienza con la genealogía de Cristo y demuestra que Jesús es el Mesías esperado. Predicó en Palestina y en Etiopía, donde, por confirmar el voto de virginidad a la princesa Ifigenia, fue martirizado.