sábado, 10 de octubre de 2026

Fiesta de la Maternidad de la Santísima Virgen

 






LA MATERNIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

"Año Litúrgico" 
Dom Prospero Gueranger


El Título de Madre de Dios 

Entre todos los títulos de alabanza tributados a Nuestra Señora no hay ninguno más glorioso que el de Madre de Dios. Ser Madre de Dios es el porqué de María, el secreto de sus gracias y de sus privilegios. Para nosotros este título encierra en sustancia todo el misterio de la Encarnación; y no hay otro por el que podamos con más razón felicitarla a ella y regocijarnos nosotros. San Efrén justamente pensaba que, para dar uno prueba cierta de su fe, le bastaba confesar y creer que la Santísima Virgen María es Madre de Dios.

Y por eso la Iglesia no puede celebrar ninguna fiesta de la Virgen María sin alabarla por este augusto privilegio. En su Inmaculada Concepción, en su Natividad, e igualmente en su Asunción, siempre saludamos en ella .a la Santa Madre de Dios. Y eso es precisamente lo que hacemos nosotros también al repetir tantas veces a diario el Ave María.


La Herejía Nestoriana

"Teotokos, Madre de Dios": así se la llamó a María en todo tiempo. Hacer la historia del dogma de la maternidad divina sería hacer toda la historia del cristianismo. El nombre Teotokos de tal forma había penetrado en el espíritu y en el corazón de los fieles, que se armó un escándalo enorme el día el que ante Nestorio, obispo de Constantinopla, un sacerdote, portavoz suyo, tuvo la osadía de pretender que María no era Madre más que de un hombre, porque era imposible que un Dios naciese de una mujer. 

Pero entonces ocupaba la silla de Alejandría un obispo, San Cirilo, a quien Dios suscitó para defender el honor de la Madre de su Hijo. Al punto hizo pública su extrañeza: "Estoy admirado de que haya hombres que pongan en duda que a la Santísima Virgen se la pueda llamar Madre de Dios. Si Nuestro Señor es Dios, ¿cómo podrá ser que María, que le dió al mundo, no sea Madre de Dios? Esta es la fe "que nos transmitieron los discípulos, aunque no se sirviesen de este término; es también la doctrina que nos enseñaron los Santos Padres."


El  Concilio de Efeso

Nestorio no admitió cambio alguno en sus ideas. El emperador convocó un Concilio, que inauguró sus sesiones en Efeso el 22 de junio del 431; en él presidió San Cirilo, como legado del Papa Celestino. Se juntaron 200 obispos; proclamaron que "la persona de Cristo es una y divina y que la Santísima Virgen tiene que ser reconocida y venerada por todos como realmente Madre de Dios". Al saberse esta noticia, los cristianos de Efeso entonaron cantos de triunfo, iluminaron la ciudad y acompañaron a sus domicilios con antorchas a los obispos "que habían venido, gritaban, a devolvernos la Madre de Dios y a ratificar con su autoridad santa lo que estaba escrito en todos los corazones".

Y, como ocurre siempre, los esfuerzos del diablo sólo sirvieron para preparar y suscitar un triunfo magnifico a Nuestra Señora; los Padres del Concilio, así cuenta la tradición, para perpetua memoria añadieron al Ave María esta cláusula: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte": oración que desde entonces recitan todos los días millones de almas para reconocer en María la gloria de Madre de Dios que un hereje la quiso arrebatar.


La Fiesta del 11 de Octubre

El año 1931, al celebrarse el centenario XV del Concilio, pensó Pío XI que sería "útil y grato a los fieles el meditar y reflexionar sobre un dogma tan importante" como es el de la maternidad divina. Para que quedase perpetuo testimonio de su piedad a María, escribió la Encíclica Lux Veritatis, restauró la basílica de Santa María la Mayor de Roma y además instituyó una fiesta litúrgica, que "contribuiría al aumento de la devoción hacia la Soberana Madre de Dios entre el clero y los fieles, y presentaría a la Santísima Virgen y a la Sagrada Familia de Nazaret como un modelo para las familias", para que así se respeten cada vez más la dignidad y la santidad del matrimonio y la educación de la juventud. 

En las fiestas del 1° de enero y en las del 25 de marzo tuvimos ocasión de considerar lo que para María lleva consigo su dignidad de Madre de Dios. El tema, por decirlo así, es inagotable: podemos detenernos hoy todavía unos momentos más.


María Exterminadora de las Herejías

"Alégrate, oh Virgen María, porque tú sola has destruido en todo el mundo todas las herejías". Esta antífona de la Liturgia demuestra claramente que el dogma de la maternidad divina es el sostén y la defensa de todo el cristianismo Confesar la maternidad divina, vale tanto como confesar, en el Verbo Encarnado, la natura leza humana y la naturaleza divina, y también la unidad de persona; es afirmar la distinción de personas en Dios y la unidad de su naturaleza; es reconocer todo el orden sobrenatural de la gracia y de la gloria.

viernes, 9 de octubre de 2026

Boletín Dominical 11 de octubre




Día 11 de Octubre, La Maternidad de la Santísima Virgen María.
Doble de II Clase. Orn. Blancos.
Conm. Domingo XX después de Pentecostés.

El titulo más glorioso y la razón de ser de todas sus grandezas y privilegios es ser Madre de Dios. Pio XI instituyó esta fiesta como monumento perenne del XV centenario del Concilio de Éfeso, en el que se anatematizó al heresiarca Nestório y se proclamó solemnemente, como dogma de fe, la divina Maternidad de María: la Teotocos, como le decían los griegos; la Deípara, como le decían los latinos, por Madre de Cristo, que es Dios al mismo tiempo que Hombre verdadero. Más al ser la Virgen María Madre del Hijo de Dios por naturaleza, es también Madre de los hijos de Dios por adopción y por gracia.





Día 11 de Octubre, Domingo XX después de Pentecostés.
Breve es nuestra peregrinación por la tierra, breve el tiempo que se nos ha dado para negociar nuestra salvación y la riqueza de bienes para la gloria. Los hombres necios pierden este tiempo en sucios deleites; los prudentes, en cambio, se aplican con buenas obras y santas conversaciones a negociar muchos méritos. Jesús se compadece de la pena del pobre régulo, y aunque su fe era imperfecta, pues creía que el Salvador necesitaba ir al paraje donde estaba el enfermo para curarle, fue recompensada con el milagro, concediéndole la salud que le pide para su hijo. En medio de sus imperfecciones, de lo que nunca dudó el buen ministro fue de la bondad de Jesús. Esta fe en su dulcísima bondad fue la que le animó a pedirle que bajase para curar a su hijo. Si la oración nuestra es perseverante y está llena de confianza y de fe viva y perfecta, ¿qué no podrá alcanzar del Señor?



domingo, 4 de octubre de 2026

Sermón Domingo XIX después de Pentecostés

Sermón

S. E. R. Pío Espina Leupold



Lección

Hermanos: Renovaos en lo íntimo de vuestra alma, y revestíos del hombre nuevo, que ha sido creado, según Dios, en justicia y santidad verdadera. Por lo cual, renunciando a la mentira, hablad verdad cada cual con su prójimo: porque somos miembros los unos de los otros. Airaos y no pequéis: no se ponga el sol sobre vuestro enojo. No deis lugar al diablo: el que robaba, no robe ya; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de donde dar al que padezca necesidad.

Efesios IV, 23-28



Evangelio 

En aquel tiempo habló Jesús en parábolas a los príncipes de los sacerdotes y a los fariseos, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un rey que celebró las bodas de su hijo. Envió a sus siervos a llamar a los invitados a las bodas, y no quisieron venir. Envió de nuevo otros siervos, diciendo: Decid a los invitados: He aquí que ya he preparado mi comida, ya están muertos mis toros y mis animales cebados, y todo está dispuesto: venid a las bodas. Pero ellos lo rehusaron: y se fueron, uno a su granja, otro a su negocio: los demás prendieron a los siervos y, después de afrentarlos, los mataron. Cuando lo supo el rey, se enfureció: y, enviando sus ejércitos, mató a aquellos homicidas y quemó su ciudad. Entonces dijo a sus siervos: Las bodas están ya preparadas, pero, los que habían sido invitados, no han sido dignos. Id, pues, a las bocas de las calles, y, a todos los que hallareis, llamadlos a las bodas. Y, saliendo sus siervos por las calles, reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos: y se llenaron las bodas de comensales. Y entró el rey para ver a los comensales y vio allí un hombre que no tenía vestido de boda. Y díjole: Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin tener traje de boda? Y él calló. Entonces dijo el rey a sus ministros: Atándole de pies y manos, arrojadle en las tinieblas exteriores: allí será el llanto y el crujir de dientes. Porque son muchos los invitados, pero pocos los escogidos.

San Mateo XX, 1-14


sábado, 3 de octubre de 2026

Dom Gueranger: Domingo XIX después de Pentecostés

 



DOMINGO XIX DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger


Reflexión espiritual sobre los textos litúrgicos del decimonoveno domingo después de Pentecostés. La Misa de este domingo nos recuerda que todos los hombres estamos llamados a la recompensa celestial y a la felicidad.


MISA

El jefe augusto del pueblo de Dios es la salvación de los suyos en todos sus males. ¿No lo probó el Domingo pasado de manera admirable, al restaurar a la vez el cuerpo y el alma del pobre paralítico en el que estábamos figurados todos nosotros? Escuchemos su voz en el Introito con agradecimiento y amor; prometámosle la fidelidad que nos pide; su ley puesta en práctica nos guardará de recaídas.

La antífona la han sugerido diversos pasajes de la Sagrada Escritura, mas no se encuentra en ella al pie de la letra. El versículo está tomado del Salmo setenta y siete.


INTROITO

Yo soy la salud del pueblo, dice el Señor: en cualquier tribulación, en que clamaren a mí, los oiré: y seré su Señor para siempre. — Salmo: Atiende, pueblo mío, a mi Ley: inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca. V. Gloria al Padre.


Para comprender bien el pensamiento que domina en las colectas y en otras muchas partes de las misas del tiempo después de Pentecostés, es conveniente no perder de vista el Evangelio del Domingo anterior. Y así la Iglesia tiene cuenta de nuevo con el episodio del paralítico, que curado en el cuerpo y el alma por el Hijo del Hombre, figuraba un misterio mayor.

Reparado en el cuerpo y el alma por la palabra omnipotente del Salvador, ahora ya puede el género humano vacar a Dios con corazón libre y dispuesto. Al unirnos con la Iglesia en la Colecta, pidamos al Altísimo que nunca ya más vuelva a embargar nuestras facultades la fatal indolencia que ha sido para nosotros tan perjudicial.


COLECTA

Omnipotente y sempiterno Dios, aparta propicio de nosotros todo lo adverso: para que, expeditos a la vez de alma y de cuerpo, hagamos lo que es tuyo con corazones libres. Por Nuestro Señor Jesucristo.

viernes, 2 de octubre de 2026

Boletín Dominical 4 de octubre


Día 4 de Octubre, Domingo XIX de Pentecostés

Doble- Conm. de S. Francisco de Asís. Orn. Verdes.

Quiere Jesús hacer comprender a los judíos que no solamente es un profeta o un enviado de Dios, sino que es, Él mismo, Dios. Por eso primeramente perdona al paralítico, de que nos habla el Evangelio, sus pecados, cosa que, por ser ofensa de Dios, sólo Él podía perdonar. Y tan bien entendieron los judíos que se hacía Dios que se escandalizaron y dijeron: “Este blasfema”. Y entonces Jesús apela al milagro como demostración y testimonio de su poder para perdonar los pecados.

Demos gracias a Jesús, de quien, por boca de sus sacerdotes, oímos también nosotros la sentencia de nuestro perdón: “Confía hijo; tus pecados te son perdonados”. Y, en efecto, por esa palabra quedamos libres de su peso, y curados además de nuestra parálisis espiritual.

Dice el Evangelista que el paralítico se volvió a su casa glorificando a Dios. Los testigos decían: “Jamás hemos visto maravilla semejante”. Y era verdad, pues tampoco habían visto jamás otro hombre semejante a Jesús.





Día 7 de Octubre, Nuestra Señora del Rosario

El 7 de Octubre de 1571, España, con la ayuda del Papa y de Venecia, derrotaba en Lepanto el poderío de los turcos, que orgullosos con las grandes conquistas que hacían cada día sobre los cristianos, prometían apoderarse de toda Europa y enarbolar su media luna sobre la Cúpula de San Pedro. 

Mandaba la escuadra cristiana un virtuosísimo joven de 21 años, don Juan de Austria, hermano de Felipe II. Para todo el mundo cristiano fue de gran importancia esta victoria, por eso el Papa San Pio V instituyó este día la fiesta de Nuestra Señora de la Victoria reconociendo deber a la Virgen este favor, y más tarde Gregorio XIII puso en este día la fiesta del Santísimo Rosario, en lugar de la anterior, por creer ser aquella victoria un favor debido a la recitación del Santo Rosario, devoción esta la más popular  y agradable a la Madre de Dios, pues le recuerda la embajada del Ángel anunciándole tal dignidad, y que desea recen todos cada día y a ser posible, en familia, donde están reproducidos los sucesos gozosos, dolorosos y gloriosos de Jesús y María que se han venido sucediendo en todo el año. Esta gran fiesta mariana fue elevada de rito por Su Santidad León XIII, el Pontífice del Santo Rosario, y él mismo la dotó de la actual Misa y Oficio.




domingo, 27 de septiembre de 2026

Sermón Domingo XVIII después de Pentecostés

Sermón

S. E. R. Pío Espina Leupold


Lección

Hermanos: Doy siempre gracias a mi Dios por vosotros, por la gracia de Dios que os ha sido dada en Cristo Jesús: porque habéis sido enriquecidos en El en todo, en toda palabra, y en toda ciencia, siendo así confirmado en vosotros el testimonio de Cristo: de modo que ya no os falta nada en ninguna gracia, mientras esperáis la revelación de Nuestro Señor Jesucristo, el cual os confirmará también hasta el fin, para que estéis sin mancha el día de la venida de Nuestro Señor Jesucristo.

I Corintios I, 4-8



Evangelio
En aquel tiempo, habiendo subido Jesús a una barca, pasó el mar y fue a su ciudad. Y he aquí que le presentaron un paralítico postrado en el lecho. Y, viendo Jesús su fe, dijo al paralítico: Confía, hijo, te son perdonados tus pecados. Y he aquí que algunos de los escribas dijeron entre sí: ¡Este blasfema! Y, habiendo visto Jesús sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil decir: Te son perdonados tus pecados; o decir: Levántate y anda? Pues, para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra potestad de perdonar los pecados, dijo entonces al paralítico: Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa. Y se levantó y se fue a su casa. Y, al ver esto las turbas, temieron y glorificaron a Dios, que dio tal potestad a los hombres.

San Mateo IX, 1-8