sábado, 2 de mayo de 2026

Dom Gueranger La Invención o Hallazgo de la Santa Cruz



LA INVENCIÓN DE LA SANTA CRUZ

Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger


EL TRIUNFO DE LA CRUZ

Convenía que nuestro Rey divino se mostrase ante nuestra mirada apoyado en el cetro de su poder, para que nada faltase a la majestad de su imperio. Este cetro es la Cruz, y corresponde al Tiempo Pascual, rendirle homenaje. Contemplábamos antes la cruz como objeto de humillación para el Emmanuel, como el lecho de dolor sobre el que expiró; ¿pero después no venció a la muerte? Y esa Cruz ¿no ha llegado a ser el trofeo de su victoria? Que aparezca pues, y que toda rodilla se doble ante el augusto madero por el cual Jesús mereció los honores que hoy le tributamos.

El día de Navidad cantamos con Isaías: "Un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, sobre sus hombros lleva el signo de su imperio'". En verdad que le hemos visto llevando sobre sus hombros la Cruz, como Isaac llevó la leña para el sacrificio; pero hoy ya no es para El una carga. Brilla con resplandor que embelesa las miradas de los ángeles, y después de ser adorada por los hombres hasta tanto que dure el mundo, aparecerá de repente sobre las nubes para presidir junto al Juez de vivos y muertos la sentencia, favorable para los que la hayan amado y de reprobación para aquellos que la hayan hecho inútil para sí mismo por su desprecio o por su olvido.

Durante los cuarenta días que aún pasa Jesús en la tierra no le parece oportuno glorificar el instrumento de su victoria. La Cruz no aparecerá hasta que haya conquistado el mundo, a pesar de haber permanecido oculta. Su cuerpo permaneció tres días en el sepulcro; ella permanecerá enterrada tres siglos; pero también ella resucitará; esta es la admirable resurrección que hoy celebra la Iglesia. Jesús quiso, cuando se cumplieron los tiempos, aumentar las alegrías pascuales descubriéndonos este monumento de su amor. Nos le deja en las manos para consuelo nuestro, ¿no es justo, por tanto, que le rindamos homenaje?


L A CRUZ ENTERRADA Y PÉRDIDA

Nunca el orgullo de Satanás sufrió una derrota tan dolorosa como al ver que el árbol instrumento de nuestra perdición, se convirtió en instrumento de nuestra salvación. Descargó su rabia impotente contra este madero salvador, que le recordaba cruelmente el poder invencible de su vencedor y la dignidad del hombre rescatado por tan elevado precio. Hubiera querido aniquilar esta Cruz temible; pero reconociendo su impotencia para realizar tan abominable designio, trató al menos de profanar y ocultar a las miradas del mundo un objeto tan odioso para él.

Incitó, pues, a los judíos a enterrar vergonzosamente el madero sagrado que el mundo entero venera. Al pie del Calvario, no lejos del sepulcro, había una profunda fosa. En ella arrojaron los hombres de la Sinagoga la Cruz del Salvador juntamente con la de los ladrones. Los clavos, la corona de espinas y la inscripción arrancada de la Cruz fueron también arrojados a la fosa que los enemigos de Jesús hacen rellenar de tierra y escombros. El Sanedrín cree haber acabado con la memoria del Nazareno que fué crucificado sin que descendiera de la Cruz.

Cuarenta años más tarde Jerusalén caía bajo la venganza divina. Pronto los lugares de nuestra redención fueron profanados por la superstición pagana; un templo a Venus en el Calvario y otro a Júpiter en el santo sepulcro; tales fueron las indicaciones con que la burla pagana conservó, sin pretenderlo, el recuerdo de las maravillas que se realizaron en aquellos lugares. Con la paz de Constantino los cristianos destruyeron estos vergonzosos monumentos, y apareció a sus ojos el suelo regado con la sangre del Redentor, y el glorioso sepulcro se expuso a su veneración. Pero la Cruz no apareció todavía y continuaba oculta en las entrañas de la tierra.


Descubrimiento de la Cruz

La Iglesia no entró en posesión del instrumento de la salvación de los hombres hasta algunos años después de la muerte del emperador Constantino (año 337), generoso restaurador de los edificios del Calvario y del Santo sepulcro. Oriente y Occidente se regocijaron al saber la noticia de ese descubrimiento, que venía a poner el último sello al triunfo del cristianismo. Cristo sellaba su victoria sobre el mundo pagano, levantando su estandarte, no en figura, sino realmente, aquel madero milagroso, escándalo para los judíos, locura para los gentiles, y ante el cual en adelante todo el mundo cristiano doblará la rodilla. 

viernes, 1 de mayo de 2026

Boletín Dominical 3 de mayo

Invención o Hallazgo de la Santa Cruz

Conm, Domingo IV de Pascua. Doble de II Clase - Orn. Rojo.

Después de la insigne victoria del Emperador Constantino sobre Majencio, por la cual aceptó la Cruz del Señor como algo divino, Helena, madre de Constantino, habiendo sido advertida en sueño, fue a Jerusalén a fin de encontrar la Cruz de Cristo; donde una estatua de Venus de mármol, que había sido puesta por los gentiles en el lugar de la Cruz, para quitar la memoria de la Pasión de Nuestro Señor, estuvo allí cerca de ciento ochenta años hasta ser derrumbada. Y lo mismo se hizo en el lugar de nacimiento del Salvador con una estatua de Júpiter, y en el lugar de la Resurrección fue puesta una estatua de Adonis. Purgado el lugar de la Cruz, después de profundas excavaciones fueron encontradas tres cruces y el Titulo de la Cruz del Señor aparte, que no parecía haber estado fijo en ninguna de las tres cruces. La duda proporcionó un milagro, pues Macario, obispo de Jerusalén, haciendo oración a Dios, tocó con las tres cruces a una mujer que padecía una grave enfermedad que no podía ser curada por nadie, y luego de ser tocada por la Tercera Cruz fue sanada. Helena construyó una magnifica iglesia en el lugar donde fue encontrada la Santa Cruz, guardando una parte de la Cruz adentro de un cofre de plata, y la otra parte se la envió a su hijo Constantino, la cual fue puesta en Roma en la Iglesia de la Santa Cruz de Jerusalén, edificada en las murallas de Sesoriano. Mandó también a su hijo los Clavos de los cuales había estado pendiente el Santísimo Cuerpo de Jesucristo. Desde entonces Constantino sancionó una ley, ordenando que no fuera impuesto a nadie el suplicio de la cruz. Así fue como, la que antes era motivo de oprobio para los hombres (la Cruz), comenzó a ser venerada y glorificada. (Breviario Romano).





3 de Mayo, Domingo IV después de Pascua.

Jesús, que es la alegría de los corazones, tiene que desaparecer de nuestra vista e ir a las mansiones de la gloria. Anuncia hoy su próxima Ascensión, y para que no se entristezcan demasiado por su partida, les dice que ella es necesaria, porque así les enviará el Espíritu Consolador, que les dará el don de ciencia y de sabiduría, y les hará entender todas las cosas. A primera vista parece extraña la conexión que leemos en el Evangelio, entre la partida de Jesucristo y la venida del Espíritu Santo, como si la presencia de N. S. fuera un impedimento para aquella venida. La razón está en las ilusiones fantásticas de un mesianismo terreno que los Apóstoles acariciaban y que no habían de abandonar hasta que Jesús se les quitase de delante. La Epístola nos habla de la gracia y de nuestra libre cooperación a ella, que son los dos elementos necesarios para la obra de nuestra salvación y santificación. La gracia lo es todo, pero sin nuestro libre consentimiento y cooperación quedará ineficaz la acción de la gracia.



domingo, 26 de abril de 2026

Sermón Domingo Tercero después de Pascua

Sermón

S. E. R. Julián Espina Leupold



Sermón

R. P. Lucio César Simbrón


Sermón

R. P. Carlos Dos Santos


Lección

Carísimos: Os ruego que, como extranjeros y peregrinos, os abstengáis de los deseos carnales, que militan contra el alma, viviendo honradamente entre las gentes: para que, ya que os consideran como malhechores, al ver vuestras buenas obras, glorifiquen a Dios el día de la visitación. Estad, pues, sumisos a toda criatura humana por Dios: ya al rey, como jefe: ya a los caudillos, como enviados por él para castigo de los malhechores y alabanza de los buenos: porque es voluntad de Dios que, obrando el bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres imprudentes: (obrad) como libres, y no como teniendo la libertad por velo de la malicia, sino como siervos de Dios. Honrad a todos: amad la fraternidad: temed a Dios: Honrad al rey. Siervos, someteos con todo temor a los amos, no sólo a los buenos y modestos, sino también a los díscolos. Porque esto es lo grato (a Dios), en nuestro Señor Jesucristo.

I San Pedro II: 11-19


Evangelio

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Un poco, y ya no me veréis: y otro poco, y me veréis: porque voy al Padre. Dijéronse entonces los discípulos entre sí: ¿Qué es eso que nos dice: Un poco, y no me veréis: y otro poco, y me veréis, y: Porque voy al Padre? Dijeron, pues: ¿Qué es eso que nos dice: Un poco? No sabemos lo que habla. Y conoció Jesús que querían preguntarle, y díjoles: ¿Preguntáis entre vosotros qué es lo que dije: Un poco, y no me veréis y otro poco, y me veréis? En verdad, en verdad os digo: Que lloraréis y gemiréis vosotros, pero el mundo se gozará; y vosotros os contristaréis, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando pare, tiene tristeza, porque llega su hora; pero, cuando ha parido al niño, ya no se acuerda del apuro, por el gozo de haber nacido un hombre en el mundo. También vosotros tenéis ciertamente tristeza ahora, pero os veré otra vez, y se gozará vuestro corazón: y nadie os quitará vuestro gozo.

San Juan XVI: 16-22

sábado, 25 de abril de 2026

Dom Gueranger: San Marcos, Evangelista

     





SAN MARCOS, EVANGELISTA

Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger


El León evangélico que asiste ante el trono de Dios, con el hombre, el toro y el águila, es honrado hoy por la Iglesia. Este día vió a Marcos subir de la tierra al cielo, ceñida su frente de Ia doble corona de Evangelista y mártir.


EL EVANGELISTA

Al modo como los cuatro profetas mayores Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, resumen en sí la predicación de Israel, así también Dios quiso que la Nueva Alianza descansase sobre cuatro textos augustos, destinados a revelar al mundo la vida y doctrina de su Hijo encarnado. Marcos es discípulo de Pedro. Escribió su Evangelio en Roma bajo la inspiración del príncipe de los Apóstoles. Y a estaba en uso en la Iglesia la narración de Mateo, pero los fieles de Roma deseaban juntar con ella la narración personal de su Apóstol. Pedro no escribe personalmente sino que encarga a su discípulo tomar la pluma y el Espíritu Santo guía la mano del nuevo Evangelista. Marcos sigue la narración de San Mateo; la abrevia pero a la vez la completa. Una palabra, un detalle, manifiestan que Pedro, testigo de todo, ha inspirado el trabajo de su discípulo. Pero el nuevo Evangelista ¿pasará por alto, o tratará de atenuar la falta de su maestro? Al contrario; el Evangelio de Marcos será más duro que el de Mateo en la narración de la negación de Pedro. D a la impresión de que las amargas lágrimas provocadas por la mirada de Jesús en casa de Caifás no cesaron de correr. Cuando Marcos terminó su trabajo Pedro le reconoció y le aprobó; las iglesias acogieron con alegría esta segunda exposición de los misterios de la salvación del mundo, y el nombre de Marcos se hizo célebre por toda la tierra (1).

Mateo que comienza su Evangelio con la genealogía humana del Hijo de Dios realizó la figura del Hombre; Marcos la del León, porque comienza su narración por la predicación de San Juan Bautista, recordando que la misión del Precursor del Mesías había sido anunciada por Isaías al hablar de la Voz del que clama en el desierto; voz del león cuyos rugidos resuenan en las soledades.


EL MISIONERO

Comenzó Marcos su apostolado cuando escribió su Evangelio. Llegó el momento, para Egipto, cuna de todos los errores, de recibir la verdad. La soberbia Alejandría vería levantarse dentro de sus muros la segunda Iglesia de la cristiandad, la segunda sede de Pedro. Marcos fué escogido por su Maestro para esta gran obra. Por su predicación, la doctrina salvadora germinó, floreció y fructificó en esta tierra infiel. Desde un principio se manifestó la autoridad de Pedro, aunque en distinto grado, en las tres grandes ciudades del imperio: Roma, Alejandría y Antioquía.


EL MÁRTIR

La gloria de Marcos hubiera quedado incompleta sin la aureola del martirio (2). El gran éxito de la predicación del Santo Evangelista, le acarreó el furor de la antigua superstición egipcia. En una fiesta de Serapis, fué maltratado por los idólatras y arrojado a un calabozo. Por la noche se le apareció el Señor resucitado, cuya vida y obras había narrado, y le dijo estas célebres palabras que son la divisa de la república de Venecia: "¡Paz sea contigo, Marcos, mi Evangelista"! A lo que el discípulo emocionado contestó: ¡"Señor"! Su amor y su alegría no hallaron otras palabras. Del mismo modo Magdalena la mañana de Pascua enmudeció después de aquel grito salido de su corazón: "¡Maestro!" Al día siguiente, Marcos fué martirizado por los paganos. Pero había cumplido su misión en la tierra y se le abría el cielo para ir a ocupar, junto al trono del "Anciano de muchos días" la silla de honor en que le contempló en sublime visión el profeta de Patmos(3).

Dom Gueranger: Tercer Domingo después de Pascua

  



TERCER DOMINGO DESPUÉS DE PASCUA

Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger


LA DIGNIDAD DEL PUEBLO CRISTIANO

Nada más grande ni más elevado sobre la tierra que los príncipes de la Santa Iglesia, que los Pastores establecidos por el Hijo de Dios, y cuya sucesión durará tanto como el mundo; pero no creamos que los súbditos de este vasto imperio que se llama Iglesia no tengan también su dignidad y su grandeza. El pueblo cristiano, en el seno del cual se confunden, en una igualdad completa, el príncipe y el simple particular, sobrepuja en esplendor y en valor moral a todo el resto de la humanidad.

Penetra por doquiera que se extienda la verdadera civilización; pues lleva por todas partes la verdadera noción de Dios y del fin sobrenatural del hombre. Ante él la barbarie retrocede, las instituciones paganas, por antiguas que sean, se borran; y hasta vió un día a la civilización griega y romana rendirle armas, y al derecho cristiano emanado del Evangelio sobreponerse por sí mismo al derecho de los pueblos gentiles. Numerosos hechos han mostrado la superioridad que el bautismo imprime a las razas cristianas; porque sería irracional el pretender encontrar la causa primera de esta superioridad en nuestra civilización, puesto que esta misma civilización no ha sido más que el producto del bautismo.


LA UNIDAD DE FE

Pero si la grandeza del pueblo cristiano es tal que ej erce su prestigio exterior hasta sobre los mismos infieles ¿qué diremos de la que la fe nos revela en él? El Apóstol San Pedro, el Pastor universal en cuyas manos acabamos de ver al divino Pastor depositar las llaves, definió así al rebaño a quien está encargado apacentar: "Vosotros sois, les dijo, la raza escogida, el sacerdocio real, la nación santa, el pueblo escogido, encargado de publicar las grandezas de Aquel que os ha llamado del seno de las tinieblas a su admirable luz." (I S. Pedro, 11, 9.)

En efecto, en el seno de ese pueblo se conserva la verdad divina, que no podía extinguirse en él. Cuando la autoridad docente debe proclamar, en su infalibilidad, una decisión solemne en materia de doctrina, hace primero una llamada a la fe del pueblo cristiano y la sentencia declara inviolable lo que ha sido creído "en todos los lugares, en todos los tiempos y por todos". (S. Vicente de Lerius, "commonitorium".) En el pueblo cristiano reside este principio admirable de fraternidad de las inteligencias, en cuya virtud encontráis la misma creencia en las razas más diversas, por más hostiles que sean las unas para con las otras; en lo referente a la fe y a la sumisión a los Pastores, no hay más que un solo pueblo. En el seno de este pueblo florecen las más perfectas las virtudes y a veces las más heroicas; pues es el depositario, en gran parte, del elemento de santidad que Jesús ha derramado con su gracia en la naturaleza humana.

viernes, 24 de abril de 2026

Boletín Dominical 26 de mayo

 


Día 26 de abril, Domingo III de Pascua

Conm, Santos Cleto y Marcelino, Papas y Mártires. Doble - Orn. Blancos.

La Epístola de San Pedro, que hoy leemos, nos dice cual debe ser la actuación del cristiano en el mundo. Debe vivir en el mundo para edificación del mundo, evitando los extremos de la vida mundana y de la vida huraña y poco civil. Para no ser mundanos, recomienda la mortificación de las concupiscencias, sobre todo la de la carne, para que viendo las gentes nuestras buenas obras glorifiquen a Dios y amen la religión de Cristo, acreditada por la conducta de los cristianos.

Recomienda mucho también la sumisión a las autoridades constituidas, sean autoridades mayores, como el emperador, o menores, como los gobernadores, y esto por amor a Cristo.

San Pablo (Romanos 13, 1) enseña que toda autoridad viene de Dios, y en este sentido es divina; aquí San Pablo dice que esta misma autoridad es humana en  cuanto reside y está encarnada en hombres: divina en su origen. De aquí que los reyes, presidentes, o supremos gobernantes no gobiernan con autoridad propia sino con autoridad recibida de Dios, de donde se sigue que no pueden mandar ni legislar nada que vaya contra el Señor, con cuya autoridad gobiernan, y el deber que tienen de reverenciarle públicamente y respetar y hacer respetar las leyes divino-natural y divino- positiva.

Es, pues el gobernante sujeto de la autoridad, la cual recibe, no del pueblo, que no la tiene, sino de Dios. Así es, pues que el pueblo no tiene autoridad ni derecho, aunque aúne la suma de todas las voluntades , para legislar o darse un gobierno que atente contra la autoridad, las leyes o los deseos de Dios, que siempre será el Señor de todo lo creado. Por eso el mandato e imperio que ejercen los gobernantes ha de ser justo y no despótico, sino en cierta manera paternal, porque el poder justísimo que Dios  tiene sobre los hombres, está también unido con su bondad de Padre. La autoridad asimismo se ha de ejercer en provecho de los ciudadanos, nunca se ha de poner al servicio de un partido o de unos pocos. El Apóstol San Pablo reconoce también el hecho y el derecho de la libertad. “Sed hombres libres”, dice. Pero la libertad no ha de degenerar en libertinaje: “no toméis la libertad como capa que cubra vuestra malicia.”  (Ver Encíclicas Libertas y la Constitución cristiana de los Estados de León XIII y mensajes de Navidad de Pio XII).






2 de Mayo, Nuestra Señora de Lujan,
Patrona de Argentina, Uruguay y Paraguay

La advocación de la Virgen de Lujan honra a María en su Inmaculada Concepción. Tiene su origen el conocido milagro por el cual la Reina del Cielo manifestó su voluntad de que una imagen suya quedara en el lugar adonde se levanta hoy la ciudad de Lujan. Fue en 1630, cuando aquel lugar era un desierto, que el hecho se produjo: los bueyes que arrastraban la carreta en que la imagen de la Purísima rumbo al interior, no avanzaron de ese punto hasta que no se sacó de la carreta el cajoncito que contenía la pequeña estatua. Es de advertir que los que actuaban en ese acontecimiento ignoraban lo que había adentro del cajoncito. Se hizo el experimento varias veces con idéntico resultado: cuando se colocaba el cajoncito en la carreta, los bueyes se detenían, aunque no llevaran más carga, cuando se le sacaba los bueyes caminaban, aunque llevaran el resto de la carga. Ante tan extraño suceso, los presentes abrieron el cajoncito, y al encontrarse con una imagen de María Inmaculada, pensaron con acierto que la Madre de Dios quería que en Luján se honrara su Pura y Limpia Concepción. Los milagros obrados después por la Virgen confirmaron la piadosa conjetura.

La piedad popular fue creciendo en torno a la advocación de Luján y la Iglesia la consagró instituyendo una fiesta litúrgica con Misa propia.



domingo, 19 de abril de 2026

Sermón Segundo Domingo después de Pascua


Sermón

R. P. Gabriel María Rodrígues


Sermón

R. P. Carlos Dos Santos


Sermón

R. P. Lucio César Simbrón


Lección

Carísimos: Cristo sufrió por nosotros, dándoos ejemplo, para que sigáis sus pasos. El no cometió pecado, ni se encontró dolo en su boca: cuando era maldecido, no maldijo: cuando padecía, no amenazó; antes se entregó al que le juzgó injustamente: El mismo llevó a la cruz, en su cuerpo, nuestros pecados: para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia: con sus heridas fuisteis sanados. Porque erais como ovejas errantes, pero os habéis vuelto ahora al pastor y obispo de vuestras almas.

I San Pedro II, 21-25


Evangelio

En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos: Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas. Pero el mercenario, y el que no es pastor, el que no tiene ovejas propias, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye: y el lobo arrebata, y dispersa las ovejas; pero el mercenario huye porque es mercenario, y no le interesan las ovejas. Yo soy el buen pastor: y conozco a las mías, y las mías me conocen a mí. Como me conoce el Padre, así yo conozco al Padre: y pongo mi vida por mis ovejas. Y tengo otras ovejas, que no son de este redil: y debo atraerlas también, y oirán mi voz, y habrá un solo rebaño, y un solo pastor.

San Juan X, 11-16