sábado, 15 de agosto de 2026

Dom Gueranger: La Asunción de la Santísima Virgen María

  





LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA


"Año Litúrgico"
Dom Própero Gueranger


La Asunción de Nuestra Señora es una de nuestras solemnidades litúrgicas más alegres.

"Gaudent Angelí! Gaudete, quia cum Christo regnat". La Iglesia del Cielo y la de la tierra se unen a la dicha infinita de Dios que acoge y corona a su Madre. Ambas a dos celebran con amor la alegría virginal de la que entra, ya para siempre, en el mismo gozo de su propio Hijo. Angeles y santos se apresuran a aclamar a su Reina, mientras la tierra se regocija también de haber dado al Cielo la joya más brillante.


Glorificación del Alma de Nuestra Señora

Hoy es el "día natal" de Nuestra Señora, en el cual celebramos al mismo tiempo el triunfo de su alma y el de su cuerpo. Detengámonos un instante ante esta glorificación del espíritu, tal vez menos advertida por ser común a todos los Santos. La entrada del alma de María en la visión beatífica es un hecho de un esplendor y de una riqueza que arroja una luz incomparable sobre nuestras más altas esperanzas. Cierto que no nos podemos figurar la belleza de esta suprema "revelación", donde la mirada tan pura ya y tan penetrante de la más perfecta de las criaturas se ha dilatado repentinamente ante un abismo de Belleza infinita. Intentemos al menos, con la ayuda de la gracia divina, levantar nuestros pensamientos hacia la cumbre, misteriosa todavía para nuestra vista, en la cual se realiza este prodigio.

Y, efectivamente, bien se la puede llamar cumbre, ya que es el término de un constante y largo subir. Llena de gracia en el instante mismo de su Concepción, la Inmaculada no cesó nunca de crecer en este mundo ante el Altísimo.

La Anunciación, Navidad, el Calvario y Pentecostés han jalonado ese crecimiento extraordinario. El amor virginal y maternal se han enriquecido y elevado en cada una de esas etapas, tendiendo hacia una cima a la que ninguna otra pura criatura podrá llegar nunca. La luz de gloria que de repente invade al alma de María y la hace ver en toda su magnificencia las grandezas de su Hijo y su propia dignidad maternal, sobrepuja también, y con mucho, a la gloria de todos los Angeles y de todos los Santos. Después de la santa Humanidad de Cristo, sentado a la diestra del Padre en el Santuario de la Divinidad, no hay nada en el mundo tan perfecto como esta alma maternal, radiante de pureza, de beldad, de ternura y de alegría: Beata Mater!

Esta entrada triunfal en la eterna Bienaventuranza ¿hará posible en el alma de María un nuevo crecimiento? En cuanto a ella misma, no: todo se ha cumplido de manera perfecta; no es posible crecer en la Eternidad. Totalmente abierta a los esplendores del Verbo, Hijo suyo, en el alma de María se realizan por fin de modo acabado todas las exigencias de su vocación sublime. Su alma es el alma de una Madre de Dios perfecta.

Pero María sólo tuvo por Hijo a Jesús. Madre de Dios Salvador, lo es también de todos los que vayan a beber en las fuentes de la salvación. Su maternidad de gracia irá amplificándose hasta el fin del mundo. El alma de María ve en la luz beatífica a todos sus hijos y todos los designios de Dios sobre cada uno de ellos: pronunciando un fiat a impulsos del amor, da su consentimiento a esta universal Providencia, en la que, por disposición divina, su propia intervención no tiene límites. De esta manera se une al Sumo Sacerdote que no cesa un instante de implorar en nuestro favor la Misericordia del Padre. Su oración consigue para la Iglesia de la que es figura y dechado, una Asunción permanente hasta que se logre de un modo definitivo la "plenitud" del Cuerpo Místico. Mientras llega esa apoteosis, el alma bienaventurada de María, "emplea su cielo en hacer bien en la tierra", mejor que cualquier otro santo. Demos, pues, libre curso al entusiasmo de nuestra alegría. A nuestra confianza filial añadamos la gratitud. Celebremos dignamente a nuestra Abogada, Mediadora y Madre, que ocupa el puesto de Reina junto al trono del Cordero.


Fe de la Iglesia en la Asunción de María

Hace ya muchos siglos, sin que nadie haya podido puntualizar de un modo exacto cuándo empezó esta creencia, afirma la Iglesia católica que el cuerpo de María está en el Cielo, unido a su alma gloriosa. Este privilegio del Cuerpo de Nuestra Señora es lo que distingue al misterio de la Asunción. El primero de noviembre del Año Santo de 1950, el Papa Pío XII, atendiendo a los votos unánimes de los obispos y de los fieles, proclamó solemnemente como "dogma revelado, que María, la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen, al fln de su vida terrestre fué elevada en alma y cuerpo a la gloria del Cielo". (Constitución Apostólica "Munificenttissimus Deus.")

Fiesta de San Joaquín, Confesor y Padre de la Santísima Virgen María

  





SAN JOAQUÍN, 

CONFESOR Y PADRE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA


Año Litúrgico

Dom Próspero Gueranger



HISTORIA DE LA FIESTA


Los Griegos celebran la fiesta de San Joaquín al día siguiente de la Natividad de María. Los Maronitas la fijaron para el día siguiente de la Presentación, en noviembre; los Armenios, en el martes después de la Octava de la Asunción de la Madre de píos. Entre los latinos, que la admitieron más tarde, hubo división en un principio acerca de su celebración, que tenía lugar entre el día siguiente de la Octava de la Natividad, 16 de septiembre, y el día que sigue a la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen, 9 de diciembre. El Oriente y el Occidente, honrando al padre, estuvieron de acuerdo en acercarle a su ilustre hija.


Hacia el año 1510 determinó Julio II que San Joaquín ocupase un lugar en el calendario romano con rito doble-mayor; recordando los vínculos de aquella familia en la que tan admirablemente se armonizan el orden de la naturaleza y el de la gracia, fijó su fiesta para el 20 de marzo, día siguiente a la de San José.


Se diría que el glorioso patriarca debió continuar después de su muerte, a través del Calendario litúrgico, las peregrinaciones de los primeros padres del pueblo hebreo, cuyas buenas costumbres reprodujo en su noble vida. Apenas hablan transcurrido cincuenta años después del pontificado de Julio II, la crítica de entonces ensombreció su historia e hizo desaparecer su nombre del Breviario romano. En 1622 volvió a incluirle Gregorio XV con rito doble, y desde entonces se ha celebrado siempre su fiesta. De tal modo creció la devoción al padre de María, que se formularon peticiones para que su fiesta figurase entre las solemnidades de precepto, como ya figuraba la de su esposa Santa Ana. Con el fin de satisfacer a la devoción popular sin aumentar por eso el número de días festivos, Clemente XII (1738) trasladó la fiesta de San Joaquín al domingo siguiente a la Asunción de su hija la Santísima Virgen; a la vez la devolvía el grado de doble-mayor.


LOS PADRES DE MARÍA


Los pormenores que poseemos sobre los padres de María proceden de un apócrifo, el Protoevangelio de Santiago, el cual nos ha dado sus nombres: Joaquín, que significa, “Preparación del Señor”, y Ana, que vale tanto como “Gracia.”


Una tradición constante los considera como abundantemente dotados de bienes de fortuna. Su riqueza consistía sobre todo en rebaños, como los de los primeros patriarcas. Cierto, por otra parte, que hacían el más noble uso de ella, siempre prontos a prestar su ayuda al que la solicitaba, y dando siempre el doble en las ofrendas que debían a Dios.


Los Padres de la Iglesia, y sobre todo los Padres griegos, no se cansan de celebrar las virtudes y santidad de Joaquín y de Ana. “Con vuestra vida purísima y muy santa, les dice San Juan Damasceno, formasteis la joya de la virginidad, a aquella que sería virgen antes del parto, en el parto y después del parto, la única que siempre guardaría virginidad así en el cuerpo como en el alma”. “Joaquín era un hombre justo, a quien su gran mérito colocaba no sólo por encima de toda falta, sino también de toda sospecha y de todo reproche”. “Era renombrado por su santidad y su justicia, notable por su nobleza y sus riquezas, piadosamente fiel a la oblación de los sacrificios, solícito de agradar a Dios en todo, hombre de deseos según el Espíritu Santo. Tenía por esposa una piadosa mujer llamada Ana, que fué su fiel ayuda en el ejercicio perseverante de las virtudes y en sus oraciones diarias a Dios”. En una palabra, “María tanto es superior a todos los hijos de los hombres, cuanto Joaquín y Ana sobresalen en perfección por encima de todos los que son padres”.


EL DECRETO DE LEÓN XIII


El Papa León XIII resumió todos estos elogios en el decreto con que elevaba el rito de esta fiesta. Citando la Sagrada Escritura, que enseña que hay que alabar a los que han nacido de una ascendencia gloriosa, concluye “que se debe honrar con una veneración especialísima a San Joaquín y a Santa Ana, ya que, por haber engendrado a la Inmaculada Virgen Madre de Dios, son más gloriosos que todos los demás. Se os conoce por vuestro fruto, les dice el Damasceno: habéis dado al mundo una hija superior a los Ángeles y ahora su reina… Ahora bien, habiendo dispuesto la misericordia divina que, en nuestros luctuosos tiempos, los honores tributados a la Bienaventurada Virgen María y su culto tomasen incremento en consonancia con las necesidades crecientes del pueblo cristiano, se precisaba que este esplendor y esta nueva gloria de que se encuentra rodeada su bienaventurada hija, redundase en sus afortunados padres. ¡Quiera Dios que, por el culto así amplificado, sienta cada vez más eficaz la Iglesia su poderosa intercesión”!

viernes, 14 de agosto de 2026

Boletín Dominical 16 de agosto



Día 16 de Agosto, San Joaquín, Padre de la Ssma. Virgen María.

Doble de II Clase. Orn. Blancos.
Conmemoración Domingo XII de Pentecostés.

San Joaquín, padre de la Santísima Virgen y abuelo de Jesucristo, era sumamente generoso, y es piadosa tradición que dividía sus bienes en tres partes: una para el templo y sus ministros; otra para los pobres, las viudas y los huérfanos, y la tercera, la reservaba para el sustento de los de su casa. Como sea verdad que la gracia perfecciona la naturaleza sin destruirla, podemos afirmar que unido San Joaquín por tan estrechos lazos a su querida Hija y a su benditísimo Nieto, tiene un poderosísimo valimiento ante ellos y ejercerá su protección sobre todas las almas, por las cuales murió Jesús. El Santo Evangelio nos refiere la genealogía de Jesucristo desde el patriarca Abraham hasta San José, esposo de la Bienaventurada Virgen María.


Domingo XII de Pentecostés.
El Evangelio de hoy nos habla del buen samaritano. Este buen samaritano nos da un magnífico ejemplo de cómo se debe cumplir la ley cristiana de la caridad, del amor que hemos de tener a nuestros prójimos aunque nos sean desconocidos; sin esta caridad cristiana hace Dios poco caso de todas las otras virtudes.
Cumplir bien el precepto de amor es cumplir con toda la ley, porque esa virtud de la caridad perfecta nos une a la voluntad de Dios con vinculo tan estrecho, que no hay peligro de traspasar ningún precepto porque el que ama a Dios y al prójimo. Hace siempre la voluntad de Dios, de modo que siempre se podrá decir: ama y haz lo que quieras.

Cristo es también el Buen Samaritano, y quiere que lo seamos todos nosotros con todos nuestros semejantes, particularmente con los más doloridos y necesitados, ya sea física o moralmente. En el cristiano no hemos de mirar su exterior, a veces repugnante, a veces poco simpático, sino a su alma, que es preciosa a los ojos de Dios y divinizada como nosotros por la gracia de Cristo.






Día 22 de Agosto, Inmaculado Corazón de María.
No hay corazón más semejante al de Jesucristo que el Inmaculado Corazón de su Madre, la Virgen Santísima. Ningún otro ha participado como él de los amores y de las aflicciones y dolores del Corazón de Cristo. Unida tan íntimamente a su divino Hijo, el Corazón de María latía y late siempre al unísono con el Corazón de Jesús, asociada a la obra redentora y santificadora de Jesucristo, el Corazón de María sufría en sí tan intensamente los dolores y las afrentas de la Cruz y los ofrecía con tan inmenso amor a Dios Padre por el rescate y redención de los hombres, de los que al solo una especial providencia de la omnipotencia de Dios pudo conservar la vida preciosa de María, que de otra suerte hubiera muerto de dolor. Con razón llaman pues los Santos Padres y la Iglesia a María, Reina de los mártires y Corredentora de los hombres. Solo Dios puede conocer y valorar las finezas, las dulzuras, la caridad, el heroísmo y el amor de ese Corazón, que es arpa melodiosa cuyas cuerdas vibran al suave soplo del Divino Espíritu. Acudamos al Corazón Inmaculado de María, que es refugio de los afligidos, consuelo de los tristes, remedio de los que lloran, fortaleza de los débiles, defensa en los peligros, auxilio en la tentación, alegría y dulzura de todos los que la invocan. Digamos siempre: Dulce nombre de María, sed nuestra salvación.






domingo, 9 de agosto de 2026

Sermón Domingo XI después de Pentecostés


Sermón

S. E. R. Pío Espina Leupold



Sermón

R. P. Lucio César Simbrón


Lección

Hermanos: Os recuerdo el Evangelio que ya os prediqué, el que ya recibisteis, y en el cual permanecéis, y por el cual os salvaréis, si retenéis la palabra que os prediqué, y no creéis en vano. Porque os enseñé, en primer lugar, lo que yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras: y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, según las Escrituras: y que fue visto por Cefas y después de él, por los Once. Después fue visto por más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven todavía, otros, en cambio, ya murieron. Después fue visto por Santiago, después por todos los Apóstoles: y, al último de todos, como a un abortivo, se apareció también a mí. Porque yo soy el mínimo de los Apóstoles, que no soy digno de ser llamado Apóstol, pues perseguí a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no ha sido vana en mí.

I Corintios XV, 1-10


Evangelio
En aquel tiempo, saliendo Jesús de los límites de Tiro, fue, por Sidón, al mar de Galilea, por medio de los confines de la Decápolis. Y le presentaron un sordomudo, y le rogaron que le impusiera las manos. Y, tomándole aparte de la turba, metió sus dedos en las orejas de él: y, escupiendo, tocó su lengua: y, mirando al cielo, suspiró, y díjole: Ephphetha, que significa: ¡Abríos! Y al punto se abrieron sus oídos, y se soltó el nudo de su lengua, y habló bien. Y les ordenó que no lo dijeran a nadie. Pero cuanto más se lo prohibió El, más lo divulgaron ellos: y tanto más se admiraron, diciendo: Todo lo ha hecho bien: ha hecho oír a los sordos y hablar a los mudos.

San Marcos VII, 31-37 

sábado, 8 de agosto de 2026

Dom Gueranger Domingo XI después de Pentecostés




DOMINGO XI DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger


Este Domingo, el undécimo de San Mateo, recibe el nombre entre los Griegos de la parábola del rey que hizo rendir cuentas a sus servidores[1]. En Occidente se le llama Domingo del Sordomudo desde que el Evangelio del Fariseo y del Publicano se trasladó al Domingo anterior. La Misa actual conserva aún, como será fácil comprobar, más de un recuerdo de la antigua disposición.

En los años en que la Pascua se aproxima lo más cerca posible al 21 de Marzo, la lectura de los libros de los Reyes se prosigue hasta esta semana, que nunca llega a pasarla. En el Oficio de la noche son tema de las primeras lecciones: la enfermedad de Ezequías y la curación milagrosa obtenida por las oraciones del santo rey[2].


MISA

El sabio y piadoso Abad Ruperto, escribiendo antes del cambio verificado en el orden de las lecturas evangélicas, explica en estos términos la elección del Introito del día hecha por la Iglesia "El publicano en el Evangelio se acusa y dice: Soy indigno de elevar los ojos al cielo. Pablo en la Epístola le imita diciendo: Soy el menor de los apóstoles, que ni merezco ser llamado apóstol, por haber perseguido a la Iglesia de Dios. Así pues, como esta humildad que se nos presenta como ejemplo, es la guardiana de la unión entre los servidores de Dios, haciendo que el uno no se levante contra el otro[3]; del mismo modo es muy natural que se cante al principio el Introito, en el cual habla del Dios que hace que habiten los hombres en su casa con un solo espíritu"[4].


INTROITO

Dios está en su lugar santo: Dios nos hace habitar unánimes en su casa: El mismo dará vigor y fortaleza a su pueblo. — Salmo: Levántese Dios, y disípense sus enemigos: y huyan de su presencia los que Le odian. V. Gloria al Padre.

viernes, 7 de agosto de 2026

Boletín Dominical 9 de agosto




Día 9 de Agosto, Domingo XI después de Pentecostés.
Conm. San Juan María Vianney, Confesor.
Doble de II Clase. Orn. Verdes.

Los Oficios de este día nos dan a entender cómo la oración humilde y confiada lo puede todo ante Dios.
Se le suplica a Jesús cure un pobre sordomudo, y compadecido de él, apártale de la multitud y le da la facultad de oír y hablar. En el Bautismo conserva la Iglesia en su Ritual, las misteriosas acciones de Cristo en la curación de este sordomudo.

Dice San Gregorio que “Si Cristo levantó los ojos y suspiró, no fue por que necesitara de todo eso, Él, que daba lo mismo que pedía, sino para enseñarnos a suspirar y levantar los ojos a Aquel Señor que reina en los Cielos, a fin de que abra nuestros oídos por el Don del Espíritu Santo y que por la saliva de Su boca, o sea por la ciencia de la Palabra Divina, desate nuestra lengua, capacitándola para predicar la Verdad.” (3º nocturno de Maitines).






10 de Agosto. San Lorenzo, Mártir

Después de San Pedro y San Pablo, ningún santo ha sido tan popular querido en Roma como el español San Lorenzo, el tercer protector del Ciudad Eterna, al cual dedica una de las cinco basílicas patriarcales, quizás la más bella, San Lorenzo Extramuros, donde reposan los huesos del mártir. San Lorenzo era aragonés, había nacido en Huesca, a mediados del siglo III hijo de los Santos Orencio y Paciencia. 

Los rasgos que más le caracterizare desde la cuna fueron la inocencia de costumbres y un sobresaliente amor la pureza. Admirase desde luego en él un corazón noble, intrépido y generoso, pero sobre todo se hacía universalmente distinguir aquel tierno, aquel encendido y dulce amor a Jesucristo, que ninguna cosa fue capaz de entibiar ni de disminuir. Dedicado por vocación al servicio divina, le hizo el Papa San Sixto II primero de los diáconos, llegando a ser, después de Papa, la primera personalidad de la Iglesia de Roma. Lleno de gracia en lenguaje, leal y activa en tu ministerio, era popularísimo entre todos los hermanos. La persecución del emperador Valeriano rugía muy brava. Fue preso el Papa San Sixto y llevado a la cárcel, y de allí al suplicio. En el camino salió a su encuentro Lorenzo; y le dijo: "¿Adónde vas, oh, padre, sin tu hijo? ¿Adónde vas, oh sacerdote, sin tu diácono?" Respondió el venerable anciano "A ti, hijo mío, como a más joven, te aguardan más rigurosos suplicios y más gloriosa victoria, anda a repartir a los pobres los tesoros de la Iglesia, porque pronto me seguirás como hijo al padre y como diácono al sacerdote." Rápidamente repartió a los pobres aquella noche cuanto tenía; y preguntado al otro día por el Prefecto de la ciudad dónde guardaba los tesoros para entregarlos al fisco, el santo, con sabiduría divina, le dijo que se los traería, y reuniendo a los pobres que alimentaba y sostenía la Iglesia, cojos, ciegos, enfermos y ancianos, se los presento, diciendo: "Estos son los tesoros de la Iglesia.” E tirano rugió, le mandó azotar y rasgar sus carnes con escorpiones de hierro y quemar a fuego lento sobre una inmensa parrilla. El santo no profiere una queja; en actitud sublime, tiene una trágica belleza el momento en que el mártir, encarándose con el juez, le dice: "Ya está usada la mitad de mi cuerpo, manda que me vuelvan de la otra parte, y que me echen la sal, y come." El verdugo atiza el fuego, y el mártir, después de orar por la Iglesia y por la Roma cristiana, cuya grandeza vislumbra, muere levantando los ojos cielo y diciendo. "Recibid. Señor, este mi sacrificio en olor de suavidad.”

Prudencio, el príncipe de los poetas latinos cristianos, le dedicó el mejor de sus himnos. España le dedicó el grandioso monasterio de piedra de El Escorial, a siete leguas de Madrid, construido en forma de inmensa parrilla pare recordar el instrumento de su martirio, que tuvo lugar en el año 258.