viernes, 10 de julio de 2026

Boletín Dominical 12 de julio




Día 12 de Julio, Domingo VII de Pentecostés.
Doble. Ornamentos Verdes. Conm. San Juan Gualberto. Abad.

En cada página del Evangelio podemos encontrar un insondable abismo de amor de Dios hacia nosotros. Esta regla no excluye el domingo de hoy. Pero ¿no anuncia Nuestro Señor que vendrán los falsos doctores, sembradores de iniquidad? Es verdad que después que Nuestro Señor anuncia la venida de estos lobos disfrazados con piel de oveja, Él nos da la regla para discernir y reconocer a estos falsos maestros, pero ¿no hubiera sido mejor que Dios directamente impidiese la operación de estos empleados de Satanás? ¿Por qué permitir esto? Precisamente Dios permite todo esto porque nos ama.

Fijémonos que en la Misa de hoy mientras el Santo Evangelio nos anuncia el flagelo de los falsos doctores el Introito dice: Todas las gentes batid palmas: vitoread al Señor con voces de júbilo. Y el Gradual: Acercaos a Él y resplandeceréis, y vuestros rostros no se ruborizarán. Desde luego estos pasajes nos hacen pensar en gozo y alegría, ¿como compaginarlos pues con el anuncio de un castigo?

He aquí el gran problema del dolor. Todo premio supone un esfuerzo, todo éxito supone trabajo, toda culpa supone una reparación. Cuando los fariseos quisieron apedrear a aquella adultera Nuestro Señor se interpuso e impetró que el que no tuviera pecado arrojase la primera piedra. 

Uno por uno fueron retirándose, porque todos tenían pecado. ¿Quién no tiene que purificarse de sus pecados, faltas e imperfecciones?

Dios, en su amor infinito, prefiere que nos purifiquemos en esta vida, porque mientras nos purificamos granjeamos méritos para el cielo. Quien en el purgatorio se purifica, queda puro, pero sufre sin merecer. Quien se purifica en la tierra sufre mereciendo. Y con todo hay almas que se atreven a reclamar de los dolores que Dios permite para que saquemos mayores bienes… y bienes eternos.

Hoy día la plaga de los falsos doctores ha llegado a su colmo ya que tenemos asentada la Abominación de la Desolación en el lugar Santo. Pero Dios no solo es justo, sino que es la Justicia misma, y Sus misterios son insondables. Lo que debemos hacer es responder a este colmo de dolor con un colmo de amor, fe y esperanza; lo que sólo alcanzaremos por el intermedio de la Bienaventurada Virgen María Madre de Dios.




Día 16 de Julio, Nuestra Señora del Carmen.

Una tradición muy antigua dice que unos piadosos varones que vivían como solitarios y ermitaños, queriendo imitar el modo de vida trazado por los profetas Elías y Eliseo, se convirtieron a la fe cristiana el día de Pentecostés, y fueron los primeros en levantar un templo en honor de la Virgen María en la cumbre del monte Carmelo. Estos ermitaños, llamados Hermanos de Santa María del Monte Carmelo no se sabe desde que fecha, entran en el siglo XIII en Europa junto con los cruzados que vuelven de Tierra Santa. 

En 1245 aprobó el Papa Inocencio IV su regla, y el 16 de Julio de 1251 se aparece la Virgen al General de la Orden, San Simón Stock, y promete a los que vistan su hábito que no sufrirán las penas del infierno. En 1316 se aparece otra vez y concede al Papa Juan XXII el privilegio sabatino, es decir que Ella sacaría del Purgatorio a los hermanos de la Orden Carmelitana el primer sábado después de su fallecimiento si cumplen con ciertas condiciones. El Santo Escapulario del Carmen, canónicamente recibido, hace participar a los fieles de estos grandes privilegios concedidos por la Santísima Virgen María y de los que la Iglesia ha añadido después con extraordinarias indulgencias. Nuestra Señora del Carmen es la celestial patrona de los marinos y de la República de Chile.



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