domingo, 21 de diciembre de 2025

Sermón Cuarto Domingo de Adviento

Sermón

S. E. R. Julián Espina Leupold


Lección

Hermanos: Téngannos los hombres por Ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios. Por lo demás, lo que en los dispensadores se busca es que cada uno sea fiel. A mí no me importa nada el ser juzgado de vosotros o con juicio humano: ni siquiera yo mismo me juzgo. Porque, aunque la conciencia no me remuerde de nada, no por eso estoy justificado: el único que me Juzga es el Señor. Así pues: no juzguéis antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual iluminará lo oculto de las tinieblas y manifestará los intentos de los corazones: y entonces cada cual recibirá de Dios la alabanza.

Corintios, I Cor., IV, 1-5


Evangelio

En el año décimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la región de Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilinia, siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, descendió la palabra del Señor sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y pasó (Juan) por toda la región del Jordán predicando el bautismo del arrepentimiento para el perdón de los pecados, según está escrito en el libro de la palabras de Isaías: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor: haced rectas sus sendas. Todo valle será rellenado, y todo monte y todo collado serán allanados. Las cosas torcidas serán enderezadas y los caminos ásperos serán suavizados; y toda carne verá la salud de Dios.

San Lucas, III, 1-6

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