viernes, 10 de noviembre de 2023

Boletín Dominical 12 de noviembre


Día 12 de noviembre, domingo XXIV de Pentecostés

(Domingo V después de Epifanía) Doble- Orn. Verdes.

El mundo es como un campo en el que Jesús y su Iglesia van esparciendo la buena semilla de la palabra divina. Ese campo son los corazones de los hombres que reciben la palabra de Dios. Pero el enemigo del linaje humano, el demonio y los que le siguen, siembran también en el campo del mundo, en los corazones de los hombres, la cizaña, los errores, las concupiscencias. Siempre en esta vida se hallará el mal mezclado con el bien, y por eso es un combate, una milicia. La historia del mundo puede resumirse diciendo que es la continua lucha del bien y del mal, de los que están con Dios y los que van contra Dios, de San Miguel Arcángel contra Luzbel. Los siervos de Dios quisieron arrancar inmediatamente la cizaña, pero Dios se lo prohíbe. Al fin del mundo, en el juicio universal, separará Dios definitivamente los buenos de los malos. Procuremos recibir la semilla de la Palabra de Dios y cuidemos de que Satanás, ese mal sembrador, no siembre en los corazones la cizaña, sino que cooperando a la acción del Espíritu Santo crezcamos en verdad y gracia. 





Día 19 de Noviembre, Santa Isabel de Hungría, Viuda.

H

ija del rey de Hungría, fue dada por esposa Luís IV de Turingia, siendo todavía casi una niña. Su esposo Luís, era un joven de alma muy noble y santa, con lo que formaron los dos, que se amaban muchísimo, el ideal del matrimonio cristiano. Tuvo un hijo varón y tres hijas. Amaba a los pobres y los socorría con sus bienes; más de una vez dejó vacíos los depósitos del castillo y llegó a despojarse a sí misma del manto real, de la diadema y de los collares de perlas. Hija suya fue Santa Gertrudis de Turingia. Muerto su esposo en la V Cruzada, sufrió la humillación de verse arrojada con sus hijos de su propio palacio por un hermano del marido difunto, sin dejarle llevar nada, siendo la menor de las criaturas de pocas semanas. Con su niña en brazos y llevando de la mano a los otros, hubo de mendigar un año de puerta en puerta sin que osaran a recogerla por miedo al usurpador. Restablecidas las cosas al volver los caballeros que acompañaban a su marido, se hizo terciaria franciscana y murió a los 24 años de edad atendiendo a los pobres y a los leprosos. Era el año 1231.

 



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