Día 15 de octubre, domingo XX de Pentecostés
Breve es nuestra peregrinación por la tierra, breve el tiempo que se nos ha dado para negociar nuestra salvación y la riqueza de bienes para la gloria. Los hombres necios pierden este tiempo en sucios deleites; los prudentes, en cambio, se aplican con buenas obras y santas conversaciones a negociar muchos méritos (Epístola).
Jesús se compadece de la pena del pobre régulo, y aunque su fe era imperfecta, pues creía que el Salvador necesitaba ir al paraje donde estaba el enfermo para curarle, fue recompensada con el milagro, concediéndole la salud que le pide para su hijo. En medio de sus imperfecciones, de lo que nunca dudó el buen ministro fue de la bondad de Jesús. Esta fe en su dulcísima bondad fue la que le animó a pedirle que bajase para curar a su hijo. Si la oración nuestra es perseverante y está llena de confianza y de fe viva y perfecta, ¿qué no podrá alcanzar del Señor? (Evangelio).
Día 18
de octubre. San Lucas, Evangelista
San Lucas era hijo de padres gentiles
y nacido en Antioquia, capital de Siria. De cultura nada común, era versado en
letras griegas y la elocuencia, conocía el arte de la pintura, y el mismo
Apóstol San Pablo nos dice que era médico. Convertido a la fe por este Apóstol,
fue en adelante su amigo y compañero inseparable en todos sus viajes
apostólicos. Escribió el tercer Evangelio, que algunos Santos Padres llaman
Evangelio de San Pablo, y también el libro de los Hechos de los Apóstoles, en
el que nos narra los triunfos maravillosos de la fe. Su Evangelio, escrito
alrededor del año 63, en un griego escogido y elegante, sigue un orden lógico y
cronológico. Como no estuvo presente a los hechos de la vida de Jesucristo, “ha
examinado cuidadosamente las cosas desde su origen” y consultado “a los que
desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra”. Él
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