COMENTARIO AL EVANGELIO
DOMINGO XV DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
En aquél tiempo iba Jesús a una ciudad llamada Naim, e iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre. Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda, a la que acompañaba mucha gente de la ciudad. Al verla el Señor, tuvo compasión de ella, y le dijo: «No llores.» Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: «Joven, a ti te digo: Levántate.» El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él se lo dio a su madre. El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: «Un gran profeta se ha levantado entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo».
Lc VII, 11-16
FRAY LUIS DE GRANADA
Encontrar a Jesús en la muerte
(Cf. Guía de pecadores 1.1 p.2 a c.23, en 9.a ed. Apostolado de la Prensa 119481 p.285-298.)
A) Morir con Jesús
a) BIENAVENTURADOS LOS QUE DUERMEN EN EL SEÑOR
"Mas, por el contrario, la muerte de los justos, ; cuán ajena está de todos estos males! Porque, así como el malo recibe aquí el castigo de sus maldades, así el bueno el galardón de sus merecimientos, según aquello del Eclesiástico (1,13), que dice: El que teme a Dios irá bien en sus postrimerías y en la hora de la muerte será bendito; esto es, será enriquecido y galardonado por sus trabajos. Y esto es lo que más claramente significó el evangelista San Juan en el Apocalipsis (14,13). El cual dice que oyó una voz del cielo que le dijo: Escribe: ¡Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor! Porque luego les dice el Espíritu Santo que descansen ya de sus trabajos, porque sus buenas obras van a seguimiento de ellos. Pues el justo, que esta palabra tiene de Dios, ¿Cómo desmayará en esta hora, viendo que va a recibir lo que procuró toda la vida? .Pues por esto se escribe en el libro de Job (11,17), hablando del justo, que a la hora de la tarde le saldrá el resplandor del mediodía, y, cuando le pareciere que estaba consumido, resplandecerá como lucero"...
b) EL JUSTO NO TIENE POR QUÉ TEMER A LA MUERTE
"Pues, por esta causa, los justos no tienen por qué temer la muerte, antes mueren alabando y dando gracias a Dios por su acabamiento, pues en él terminan sus trabajos y comienza su felicidad. Y así dice San Agustín sobre la epístola de San Juan : "El que desea ser desatado y verse con Cristo, no se ha de decir de él que muere con paciencia, sino vive con paciencia y muere con alegría". Así que el justo no tiene por qué entristecerse ni temer la muerte, antes con mucha razón se dice de él que muere cantando, como cisne, dando gloria a Dios por su llamamiento. No teme la muerte porque temió a Dios, y quien a este Señor teme, no tiene más que temer. No teme la muerte porque temió la vida, porque los tersas de la muerte efectos son de mala vida. No teme la muerte porque toda la vida gastó en aprender a morir y en aparejarse para morir, y el hombre bien apercibido no tiene por qué temer a su enemigo. No teme la muerte porque ninguna otra cosa hizo en la vida sino buscar ayudadores y valedores para esta hora, que son las virtudes y buenas obras. No teme la muerte porque tiene el Juez granjeado y propicio para este tiempo con muchos servicios que le han hecho. Finalmente, no teme la muerte porque al justo la muerte no es muerte, sino sueño; no muerte, sino mudanza ; no muerte, sino último día de trabajos; no muerte, sino camino para la vida y escalón para la inmortalidad; porque entiende que, después que la muerte pasó por el venero de la vida, perdió los resabios que tenía de muerte y cobró dulzura de vida"

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