viernes, 16 de enero de 2026

Dom Gueranger Domingo Segundo después de Epifanía

 


DOMINGO SEGUNDO DESPUÉS DE EPIFANÍA

Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger


EL MILAGRO DE CANÁ

El tercer Misterio de Epifanía nos muestra la consumación de los planes de la misericordia divina sobre el mundo, y nos manifiesta por tercera vez la gloria del Emmanuel. La Estrella ha llevado al alma hasta la fe, el Agua santificada del Jordán la ha purificado, el Banquete nupcial la une a su Dios. Hemos cantado al Esposo cuando salía radiante al encuentro de la Esposa; hemos oído llamarla desde las cumbres del Líbano; después de haberla ilustrado y purificado, quiere embriagarla con el vino de su amor.

Han preparado un banquete, un banquete nupcial; a él asiste la Madre de Jesús, porque es conveniente que, después de haber cooperado al misterio de la Encarnación del Verbo, sea asociada a todas las obras de su Hijo, a todas las gracias que prodiga a sus elegidos. En medio del banquete, llega a faltar el vino: Hasta entonces la Gentilidad no había conocido el dulce vino de la Caridad; la Sinagoga sólo había producido racimos silvestres. Cristo es la verdadera Viña, como El mismo dice. Sólo El podía dar el vino que alegra el corazón del hombre (Salmo CIII) e invitarnos a beber de ese cáliz embriagador que David había cantado. (Salmo XXII.)

Dice María al Salvador: "No tienen vino." Corresponde a la Madre de Dios hacerle presente las necesidades de los hombres, de quienes es también madre. Respóndele Jesús con aparente sequedad: "¿Mujer, qué nos importa a ti a mí? Mi hora no ha llegado todavía." Iba a obrar en este gran Misterio, no como Hijo de María, sino como Hijo de Dios. Más tarde, en una hora que tendrá que llegar, aparecerá a los ojos de la misma Madre, muriendo en la cruz, con aquella naturaleza humana recibida de ella. María comprendió inmediatamente la divina intención de su hijo y pronunció aquellas palabras que repite sin cesar a todos sus hijos: "Haced lo que Él os diga."

Ahora bien, había allí seis grandes ánforas de piedra, que estaban vacías. El mundo efectivamente, había llegado a su sexta edad, según explica San Agustín y otros doctores que en esto le siguen. Durante esas seis edades la tierra había esperado al Salvador que debía enseñarla y salvarla. Jesús manda llenar de agua esas ánforas; mas, el agua no es a propósito para un banquete nupcial. Esta agua eran las profecías y figuras del mundo antiguo, y ningún mortal hasta el comienzo de la séptima edad en que Cristo que es la Viña debía comunicarse, había contraído alianza con el Verbo divino.

Boletín Dominical 18 de enero


Día 18 de Enero, Domingo II de Epifanía

Doble. Orn. Verdes.
Conm. La Cátedra de San Pedro en Roma.

La transformación que opera Jesús, en las bodas de Caná, del agua en vino, es figura de la transubstanciación por la cual el vino eucarístico se convierte en la Sangre de Cristo, que, recibida por los hombres en la Comunión, realiza un místico desposorio de Cristo con el alma. Nos da también el Evangelio de hoy una muestra de la omnipotencia suplicante, que es la Santísima Virgen María, la cual consigue el milagro, aún adelantando la hora de manifestarse elegida por Jesús. Además, con su presencia, santifica Jesús esas bodas, ese matrimonio, que elevará Él a la dignidad de Sacramento que derramará la gracia santificante y las gracias sacramentales que los harán santos y felices en tan noble estado.





21 de Enero, fiesta de S. Inés, Virgen y Mártir

Amo a Jesucristo, y amándole soy casta; tocándole soy pura; recibiéndole soy virgen”. Esto decía con elegancia y fervor Inés, cuando, niña de 13 años, rechazaba el amor del pretendiente con quien querían desposarla. No pudiendo vencerla con halagos ni amenazas, pretenden atentar contra su virtud, pero “Dios libra su cuerpo de la perdición” (Epístola). Condenada a ser degollada, viendo que el verdugo vacila, le anima diciendo: “Hiere sin miedo, que la esposa ofendería al Esposo si le hiciera esperar más tiempo”. 




domingo, 11 de enero de 2026

Sermón Fiesta de la Sagrada Familia

Sermón

S. E. R. Pío Espina Leupold


Sermón

R. P. Lucio César Simbrón


Lección

Hermanos: Revestíos como elegidos de Dios, como santos y amados (suyos), de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de modestia y de paciencia, soportándoos mutuamente y perdonándoos los unos a los otros, si alguien tuviese queja contra otro. Como el Señor os perdonó a vosotros, así debéis hacer vosotros. Más, sobre todas estas cosas, tened caridad, porque ella es el vínculo de la perfección. Y la paz de Cristo salte gozosa en vuestros corazones, pues por ella habéis sido llamados a formar un solo Cuerpo. Y sed agradecidos. La Palabra de Cristo habite copiosa en vosotros en toda sabiduría, enseñándoos y exhortándoos los unos a los otros con salmos, e himnos, y cánticos espirituales, cantando con gracias a Dios en vuestros corazones. Todo cuanto hagáis, de palabra o de obra, hacedlo en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, dando gracias a Dios y al Padre por Él.

S. Pablo a los Colosenses III, 12-17


Evangelio

Cuando Jesús fue de doce años, subieron ellos a Jerusalén, conforme a la costumbre del día de fiesta. Y, pasados los días, volviendo ellos, se quedó el Niño Jesús en Jerusalén; y no lo advirtieron sus padres. Pensando que estaría en la caravana, anduvieron el camino de un día, y le buscaron entre l o s parientes y conocidos. Y, no encontrándole, volvieron a Jerusalén, buscándole. Y aconteció que, tres días después, le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles. Y, todos los que le oían, se admiraban de su prudencia, y de sus respuestas. Y, cuando le vieron se pasmaron. Y le dijo su Madre: Hijo ¿por qué nos has hecho esto? He aquí que tu padre y yo te hemos buscado con dolor. Y El les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que me conviene atender a las cosas de mi Padre? Pero ellos no entendieron lo que les dijo. Y bajó con ellos y vino a Nazaret: y estaba sujeto a ellos. Y su Madre conservaba en su corazón todas estas palabras. 'Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad y en gracia, delante de Dios y de los hombres.

 San Lucas II, 42, 52


sábado, 10 de enero de 2026

Dom Gueranguer Fiesta de la Sagrada Familia

  


FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA DE JESÚS, MARÍA Y JOSÉ

Año Litúrgico – Dom Prospero Gueranger


OBJETO DE ESTA FIESTA

En la Liturgia de este Domingo la Iglesia cantaba antiguamente la realeza de Cristo y su imperio eterno, uniendo sus cánticos a los de los coros angélicos en la adoración del Dios humanado[1]. Pero, guiada por el Espíritu Santo y maternalmente previsora, juzgó que podía ser útil invitar a los hombres de nuestros días a considerar hoy las mutuas relaciones de Jesús, de María y de José para recoger las lecciones que se desprenden de ellas y aprovechar la ayuda tan eficaz que ofrece su ejemplo[2].

Podemos creer que, en la elección del lugar que ocupa ahora en el calendario esta nueva fiesta, ha influido bastante el evangelio asignado en el Misal al Domingo Infraoctava de Epifanía que es el mismo de la actual fiesta de la Sagrada Familia.

Por lo demás, esta fiesta tampoco nos aparta de la contemplación de los misterios de Navidad y Epifanía: ¿no nació la devoción a la Sagrada Familia en Belén, donde María y José recibieron el homenaje de los pastores y de los Magos? Y aunque es verdad que el objeto de la presente festividad va más allá de los primeros momentos de la existencia terrena del Salvador, extendiéndose hasta los treinta años de su vida oculta, ¿no encontramos ya en el pesebre algunos de sus más significativos aspectos? En la voluntaria debilidad en que le sitúa su infantil estado, se abandona Jesús a aquellos a quienes los designios de su Padre han encargado de su guarda; María y José cumplen en espíritu de adoración todas las obligaciones que su misión sagrada les impone con respecto a Aquel de quien deriva su autoridad.


MODELO DE HOGAR CRISTIANO

Hablando el Evangelio más tarde de la vida de Jesús en Nazaret al lado de María y de José, la describe con estas sencillas palabras: "Estaba sumiso a ellos. Y su madre conservaba todas estas cosas en su corazón, y Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres[3]. A pesar de su concisión, este sagrado texto contiene una luminosa visión de orden y de paz que revela a nuestra mirada, la autoridad, sumisión, dependencia y mutuas relaciones de la Sagrada Familia. La santa casa de Nazaret se presenta a nuestra vista como el modelo perfecto del hogar cristiano. José manda allí con tranquila serenidad, como el que tiene conciencia de que al obrar así hace la voluntad de Dios y habla en nombre suyo. Comprende que, al lado de su virginal Esposa y de su divino Hijo él es el más pequeño; y con todo eso, su humildad hace que, sin temor ni turbación, acepte su papel de jefe de la Sagrada Familia que Dios le ha encomendado, y como un buen superior, no piensa en hacer uso de su autoridad sino para cumplir de un modo más perfecto su oficio de servidor, de súbito y de instrumento. María, como conviene a la mujer, se somete humildemente a José, y adorando al mismo tiempo a quien manda, da sin vacilar sus órdenes a Jesús en las múltiples ocasiones que se presentan en la vida de familia, llamándole, pidiendo su ayuda, señalándole tal o cual trabajo, como lo hace una madre con su hijo. Y Jesús acepta humildemente sus indicaciones: se muestra atento a los menores deseos de sus padres, dócil a sus más leves órdenes. El, más hábil, más sabio que María y que José, se somete a ellos en todos los detalles de la vida ordinaria y así continuará obrando hasta su vida pública, porque es la condición de la humanidad que ha asumido, y la voluntad de su Padre. "En efecto, exclama San Bernardo entusiasmado ante un espectáculo tan sublime, el Dios a quien están sujetos los Ángeles, a quien obedecen los Principados y Potestades, estaba sometido a María; y no sólo a María, sino también a José por causa de María. Admirad, por tanto, a ambos, y ved cuál es más admirable, si la liberalísima condescendencia del Hijo o la gloriosísima dignidad de la Madre. De los dos lados hay motivo de asombro; por ambas partes, prodigio. Un Dios obedeciendo a una criatura humana, he ahí una humildad nunca vista; una criatura humana mandando a un Dios, he ahí una grandeza sin igual"[4].

viernes, 9 de enero de 2026

Boletín Dominical 11 de enero

Día Domingo 11 de Enero, Fiesta de la Sagrada Familia.
Conm. del Domingo I de Epifanía.
Doble Mayor-Orn. Blancos.

Con la festividad de hoy presenta la Iglesia a nuestra consideración el modelo de hogares cristianos, santificando la vida de familia. El Apóstol San Pablo nos indica en la Epístola las virtudes que deben resplandecer en nuestros hogares: “Revestíos, nos dice, de entrañas de misericordia, de benignidad, humildad, dulzura y longanimidad, sobrellevándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente. Mas sobre todo, tened caridad, que es vinculo de perfección.” 

Unión entre los miembros por el amor, paz y vida de hogar. Unión por una misma fe, una creencia, una misma oración hecha en común, para que reciba especiales bendiciones de Dios.

“Muy dulce nos es recordar la casita de Nazaret y la humilde existencia que allí se lleva; aquí es donde el divino Niño aprende el oficio de San José; junto a Jesús se sienta su dulce Madre; junto a su esposo mora la abnegada esposa, la cual se siente feliz de poder aliviar sus fatigas con sus ternísimos cuidados.” 

El Evangelio narra cómo el Niño se queda entre los doctores, estupefactos por la sabiduría de sus preguntas y respuestas. Oímos su protesta, hecha a su madre, de que vino a promover la gloria de su padre y cumplir su voluntad.




Día 13 de Enero, El Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo.

Doble Mayor- Orn. Blancos. 

En éste día octavo después de Epifanía conmemoramos una de las más importantes teofanías de Cristo. En el río Jordán se presenta Jesús a recibir de San Juan Bautista, el bautismo de penitencia. Y el Bautista le reconoce y le presenta a las gentes: “ved ahí al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo”, y declara explícitamente su divinidad y da testimonio de que ha visto descender sobre Él al Espíritu Santo.

Adoremos a Cristo, Hijo de Dios, y proclamemos nuestra fe valientemente.



miércoles, 7 de enero de 2026

Sermón La Epifanía del Señor

Sermón

S. E. R. Pío Espina Leupold


Sermón

R. P. Lucio César Simbrón


Lección

Levántate, ilumínate, Jerusalén: porque ha llegado tu luz, y la gloria del Señor ha nacido sobre ti. Porque he aquí que las tinieblas cubrirán la tierra, y la oscuridad los pueblos: mas, sobre ti nacerá el Señor, y su gloria será vista en ti. Y caminarán las gentes en tu luz, y los reyes al resplandor de tu astro. Alza tus ojos en torno, y mira: todos estos se h a n reunido, h a n venido a ti: tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas surgirán de todas partes. Entonces verás y brillarás y se admirará y se dilatará tu corazón, cuando se hubiere vuelto a ti la multitud del mar y hubiere acudido a ti la fortaleza de las gentes. Te cubrirá una inundación de camellos y dromedarios de Madián y Efa: vendrán todos los de Sabá, trayendo oro e incienso, y tributando alabanza al Señor. 

Isaías LX, 1-6


Evangelio

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá, en los días del Rey Herodes, he aquí que unos Magos vinieron del Oriente a Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos, que h a nacido? Porque hemos visto su estrella en Oriente, y venimos a adorarle. Y, oyendo esto el rey Herodes, se turbó y toda Jerusalén con él. Y, convocando a todos los príncipes de los sacerdotes, y a los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Y ellos le dijeron: En Belén de Judá: porque así está escrito por el Profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá: porque de ti saldrá el Caudillo que regirá á mi pueblo Israel. Entonces Herodes, llamando en secreto a los Magos, se enteró bien por ellos de la aparición de la estrella: y, enviándolos a Belén, dijo: Id, y preguntad con diligencia por el Niño; y, después que le halléis,, decídmelo a mí, para que, yendo yo también le adore. Y ellos, habiendo oído al rey se fueron. Y he aquí que la estrella, que habían visto en Oriente, los precedía hasta que, llegando, se paró sobre donde estaba el Niño. Y, al ver la estrella, se regocijaron con grande gozo. Y, entrando en la casa, encontraron al Niño con su Madre María (aquí se arrodilla): y, postrándose le adoraron. Y, abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños, para que no tornasen a Herodes, regresaron a su patria por otro camino.

San Mateo II, 1-12